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Domingo Pineiro, médico de origen canario en Miami: “El confinamiento más que reducir las muertes, las aumenta”

Pineiro cuenta a DIARIO DE AVISOS su experiencia en urgencias: “Cada cuatro o cinco años un nuevo virus sacude al mundo”
Domingo Pineiro López nació hace 51 años en Cuba y reside en Miami. DA
Domingo Pineiro López nació hace 51 años en Cuba y reside en Miami. DA

Domingo Pineiro López es un médico cubano de origen canario, de 51 años, que reside en Miami, la ciudad-puerto ubicada en el suroeste de Florida, en Estados Unidos. Ahí trabaja diariamente en contacto directo con pacientes sospechosos y positivos del coronavirus. DIARIO DE AVISOS se ha puesto en contacto con él para conocer su opinión sobre la crisis sanitaria que sufre el planeta. Por su experiencia, el doctor Pineiro se atreve a afirmar que la forma de enfrentar las autoridades a la pandemia ha sido más política que científica: “Esta pandemia durará el tiempo que los gobiernos y las instituciones determinen. La manera de enfrentar a la epidemia de la COVID nunca ha sido científica, sino política”.

Ante esta nueva pandemia del siglo XXI, el galeno cubano recordó que “cada cuatro o cinco años un nuevo brote viral sacude al mundo. Así ha sido desde siempre. Y así seguirá siendo. Como casi toda infección respiratoria, este coronavirus se trasmite por droplets, por lo tanto, el aumento exponencial de casos no significa que el mundo se está acabando, es parte de la evolución natural de este tipo de epidemias. Y si se trata de ser justos, en verdad tendríamos que citar como pandemias anuales todas aquellas infecciones respiratorias causadas por virus estacionales a la usanza de rinos y adenovirus, influenzas y parainfluenzas que, por su distribución geográfica e índice de incidencia, causan morbilidad en millones de pacientes”.

En lo que respecta a si la presencia del virus ha sido provocada por la mano del ser humano o por castigo de las leyes de la naturaleza, el especialista indicó que se ha barajado que la COVID-19 haya surgido en un laboratorio chino, “quizás con el objetivo de dañar a Occidente, pero, para serle franco, me resulta muy poco seria y probable esa hipótesis. Me parece, más bien, una elucubración teórica, una respuesta de Occidente ante la vergüenza de haberse dejado doblegar (aún no sabemos las verdaderas razones) por un virus respiratorio de moderado poder de trasmisión y bajo nivel de mortalidad”. “El comunismo chino, todos lo sabemos -prosiguió-, no solo es cruel y voluntarioso, sino también despiadado y ambicioso. Sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de obtener la supremacía mundial en esta eterna guerra de poderes. Pero de haber creado un virus para doblegar al resto de las naciones del mundo, no habría sido esta versión light de un coronavirus cualquiera. Si quieres poner de rodillas a Occidente, ¿por qué no hacerlo con un virus atroz y luego aparecer con la cura?”.

Un proceso natural

Recalcó Pineiro que “la evolución de este coronavirus parece más propia de un proceso natural que otra cosa. Todos los años los virus mutan una pequeña porción de su cadena genética y adquieren nuevas características patológicas”. En contra de lo que se cree, aclaró que las posibilidades reales de que te contagies o mueras por la COVID-19 son realmente muy bajas. “Muchas de las pandemias que hemos padecido a lo largo de la historia han presentado un mismo patrón de diseminación al de este virus, incluyendo a la tristemente célebre peste negra que surgió en la China continental y luego se diseminó a Europa a través de los puertos italianos, matando a un tercio de la población”.

Es por ello, insiste el especialista cubano, que es “mucho más preocupante la manera en que la mayoría de las naciones desarrolladas de este mundo han afrontado esta emergencia, poniendo el pescuezo en la guillotina de la incertidumbre y dejando entrever cuán frágiles son nuestras sociedades y cuán fácil es poner en jaque las libertades ganadas a lo largo de la historia”.

A la pregunta de si este virus pandémico es inteligente, el doctor aclaró que “todos los virus patógenos son inteligentes, pues mutan y evolucionan de acuerdo con las circunstancias que los rodean. La COVID-19 no es la excepción. De convertirse en una epidemia estacional, nos tropezaremos con nuevas cepas del germen cada año, tal y como sucede ya con otra inmensa cantidad de virus”. Agregó que el cambio de reglas, unido a las cuarentenas excesivas para “aplanar las curvas”, solo han traído un aumento en la persistencia del virus y el caso de nuevos positivos. “Y no, no es cierto que los cierres draconianos hayan causado mejoría alguna. Los hechos son claros y relevantes. Vivimos en los tiempos de la distorsión y manipulación de las ciencias, todo en aras de escapar al miedo de enfermarnos”.

Respecto a si sirvió de algo el confinamiento en el inicio de la pandemia en 2020, Pineiro señaló que “540.502 profesionales de la salud, investigadores médicos, científicos y epidemiólogos hemos firmado la Declaración de Great Barrington, lidereados por el doctor Martin Kulldorff, profesor de Medicina en la Universidad Harvard, especialista en bioestadística y epidemiólogo experto en la detección y monitoreo de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas; por la doctora Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga experta en inmunología, y por el doctor Jay Bhattacharya, profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo y experto en políticas de salud pública. En esta declaración sostenemos que las actuales políticas de confinamiento (lockdown) están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los efectos, para mencionar solo algunos, incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento en los resultados de enfermedades cardiovasculares, menores detecciones de cáncer y deterioro de la salud mental, lo que conducirá a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad aquellos sobre los que recaerá el peso mayor de estas medidas”.

Cuarentenas

Recordó Pineiro “lo que ha dicho, por ejemplo, el premio Nobel en Química y director del laboratorio de biología estructural de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, Michael Levitt. Es una obviedad científica: las cuarentenas no funcionan y tampoco salvan vidas. Como yo he repetido hasta el cansancio, los confinamientos son recursos medievales que, lejos de amainar las cifras de decesos, probablemente las aumentan. Italia y España son el ejemplo paradigmático: tras un mes de confinamiento absoluto el porcentaje de letalidad se disparó. Y también hay que tomar en cuenta que, más allá de las consecuencias periféricas de los confinamientos (derrumbe de las economías, escasez de servicios básicos, supresión de libertades individuales, etc.) ,al aplanarse las curvas de contagios se provocan efectos negativos: se entorpece el acápite de la formación de inmunidad colectiva y, además, se aumenta la latencia o sobrevida del germen, por lo que la repetición de oleadas es frecuente e imparable”.

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