justicia y tribunales

La milagrosa salvación del pequeño Jonas en los montes de Adeje

La investigación judicial por las muertes violentas de Shylvia y su hijo Jakob hace dos años a manos, presuntamente, de Thomas, expareja y padre de las víctimas, concluirá esta semana; Jonas, de 7 años, sobrevivió al huir por los barrancos y fue clave para esclarecer el suceso
Thomas Handrick y Shylvia con uno de sus hijos. DA

Han pasado dos años, pero el horror sigue grabado a fuego en la memoria colectiva de Adeje desde aquel 23 de abril de 2019 en que el municipio sureño saltó a las portadas de los medios de comunicación nacionales y alemanes después de que Thomas Handrick, un ciudadano germano de 43 años sin antecedentes penales y residente en el casco urbano adejero, acabara, presuntamente, de forma violenta con las vidas de su expareja Shylvia, de 39 años, y su hijo mayor, Jakob, de 10, tras diseñar un macabro plan del que milagrosamente se salvó Jonas, su otro hijo de 7 años.

Los cuerpos aparecieron con múltiples fracturas craneoncefálicas en una cueva del paraje rural de Hoyo del Agua, lugar al que Thomas llevó a la familia en un Volkswagen Caddy azul alquilado días antes con el falso pretexto de entregarles unos regalos de Pascua que había escondido en una cueva del monte, punto elegido para ejecutar su endemoniada idea.

Shylvia, trabajadora de una empresa de tecnología de la información, estaba separada de su pareja, aunque sin divorcio formalizado. Viajó el día anterior a Tenerife con los dos niños desde Halle, ciudad del estado federado de Sajonia Anhalt, para disfrutar de las vacaciones de Semana Santa. Aquel día, la familia preparó bocadillos para un pic-nic y se adentró en el escarpado paisaje de Ifonche, en los altos de Adeje.

Al llegar a la gruta donde les había dicho que escondía la sorpresa –un paraje minuciosamente escogido para que nadie oyera los gritos de las víctimas y facilitara su huida-, Thomas desveló su trampa. De repente, se transformó, cogió dos grandes piedras y comenzó a ensañarse con Shylvia, primero, y con Jakob después. Mientras su padre golpeaba hasta la muerte a su madre y su hermano, el pequeño Jonas emprendió la huida del escenario del horror. Lo hizo en sentido contrario al que había llegado en el coche conducido por su padre y a través del monte, decisión que le salvaría la vida.

cuatro horas

Aterrorizado, el pequeño corrió en dirección a la costa entre los escarpados barrancos de chumberas, matorrales y cuevas hasta que llegó, casi cuatro horas después, al barrio de La Quinta, donde le localizó una vecina que contactó con Annelies, ciudadana holandesa de 59 años residente en este núcleo, que hablaba alemán. Ella acogió al pequeño y se convirtió en su madre adoptiva y confidente en las 24 horas siguientes. A Annelies le explicó que se alejó de la carretera por la que habían llegado para que su padre no lo encontrara. La vecina holandesa reconocería posteriormente que reprimió las lágrimas para no generar más alarma en el menor.

El escalofriante relato de Jonas, que resultaría decisivo para el rápido esclarecimiento de los hechos y la pronta detención del presunto autor, activó de inmediato un operativo policial de casi un centenar de efectivos que peinó la zona entre los barrancos del Burro y del Infierno. Horas después, localizaban los cuerpos sin vida de Sylvia y Jakob.

Cuando los agentes de la Guardia Civil acudieron a detener a Thomas en la vivienda del número 22 de la calle Ramón y Cajal, en el casco municipal de Adeje, donde solía dejarse ver en una terraza interior leyendo el periódico, según el relato de varios vecinos, se lo encontraron durmiendo. Presentaba algunos arañazos en su cuerpo y una herida en su pómulo derecho, probablemente causada por las víctimas en su intento de defenderse. Fuentes del Instituto Armado confirmaron que, mientras permaneció en los calabozos, Thomas nunca preguntó por su hijo Jonas.

El presunto autor del doble crimen, que volvería al día siguiente de ser detenido a la vivienda, entre los insultos del vecindario, para participar en un registro, se negó a colaborar con la autoridad judicial y solo manifestó a la magistrada titular del Juzgado de Violencia Sobre la Mujer Número 1 de Arona que debía tomar una medicación que guardaba en la casa. Tras permitirle regresar al domicilio para recoger el fármaco, la jueza ordenó su inmediato ingreso en prisión provisional y sin fianza, imputándole sendos delitos de asesinato por la muerte de Sylvia y Jakob.

Ningún familiar del niño superviviente viajó a Tenerife y la jueza entregó su tutela provisional al Gobierno de Canarias. Jonas quedaría ingresado en un centro de menores del Cabildo durante di10ez días hasta que finalmente viajó a su país acompañado de un sacerdote alemán afincado en el sur de la Isla con la autorización de su familia. Previamente, la titular del juzgado de Violencia sobre la Mujer de Arona llevó a cabo la exploración del menor en el Instituto de Medicina Legal, en La Laguna, donde se le tomó declaración a través de dos peritos psicólogos. El resultado de esa diligencia de investigación, de vital importancia, aseguran fuentes judiciales, quedó grabado y se unió al procedimiento como soporte documental.

prisión permanente revisable

La Fiscalía solicitó una condena de prisión permanente revisable para Thomas Handrick por la muerte violenta de Jakob y 51 años de cárcel por el asesinato de Shylvia (25) y por intentar acabar con la vida de Jonas (26). A punto de cumplirse los dos años de prisión preventiva, la instrucción del caso concluirá la próxima semana, según pudo saber este periódico.

La prisión provisional fue prorrogada hace un mes antes de que venciera el plazo legal de dos años, aunque la ley permite ampliar hasta dos años más en determinadas situaciones. El banquillo de los acusados espera ahora a Thomas para un juicio que se celebrará en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife y que contará con jurado popular.

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