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Santa Cruz cierra el recurso de acogida temporal del Pancho Camurria después de tres meses

Unas 100 personas distintas han pasado por este espacio que contaba con 35 plazas; los vecinos de Azorín lanzan una llamada de auxilio ante el incremento de la presión social que sufre el barrio
Momento en el que, ayer, se procedía a la retirada de enseres acumulados a las puertas del Pancho Camurrio. / DA

El Ayuntamiento de Santa Cruz ha procedido al cierre del recurso de acogida temporal para personas sin hogar en el Pancho Camurria. El pabellón se había convertido en los últimos tres meses y medio en un espacio en el que personas en situación de calle, sin plaza en el Centro Municipal de Acogida (CMA), podían pasar la noche, salvando así las temperaturas más bajas del invierno y el toque de queda impuesto por el Gobierno de Canarias para el control de la pandemia de COVID-19. Según confirmó a DIARIO DE AVISOS la concejala de Atención Social de Santa Cruz, Rosario González, “la noche del domingo fue la última en la que tuvimos el dispositivo de emergencia abierto”. La concejala recordó que este recurso nació como una solución temporal, por lo que, desde el principio se había barajado la fecha del 5 de abril como la de su cierre. En cuanto a lo qué va a pasar con las personas que estaban haciendo uso del mismo, especialmente las personas migrantes que en las últimas semanas estaban copando las plazas, detalló González que, “en este tiempo, que son casi tres meses y medio, hemos ido trabajando con los distintos casos de las personas que allí ocupaban plaza. La gran mayoría se están derivando al CMA o al Centro de Mínima Exigencia. Lo que hemos hecho con estas personas es trabajar con ellas para derivarlas a otro tipo de plazas. Desde el principio éramos conscientes de que este era un dispositivo temporal, con una fecha limitada, pero con el suficiente margen para trabajar con los distintos casos”.

Con respecto a los migrantes, confirma que, “la situación real es que vamos a tener un grupo de entre 40-50 magrebies que están en situación de calle. Es verdad que hasta mediados de enero, casi finales, el dispositivo de 35 plazas no se completó, siempre había camas libres para pernoctar. A partir de esa fecha empezamos a notar como había llegada de chicos del campamento de Las Raíces, y con ellos se fue llenando el recurso”. “Estas últimas semanas -continuó- hemos tenido el pabellón al completo. Estas personas que han abandonad el campamento de Las Raíces no tienen alternativa habitacional, y lo que pedimos es que los responsables de la situación tomen medidas y les den una salida”.

La edil insistió en que “nosotros llevamos ya tiempo reclamando esa ayuda para estas personas migrantes. La semana pasada nos dirigíamos por carta al Ministerio de Migraciones exigiendo que den una solución. No podemos asumir a estas personas que tienen sus propios recursos. Nosotros lo que decimos es que les den un lugar digno para que no se vean en la necesidad de tener que abandonarlo”.
Cuestionada por si, en algún momento, se planteó, precisamente por la afluencia de estas personas, mantener abierto el recurso del Pancho Camurria, González contestó que no. “No lo contemplamos porque la situación social que tenemos es bastante complicada, y no solo hablamos de recursos de emergencia, somos conscientes de que vamos a tener que aumentar las prestaciones básicas de atención a las familias, así que tenemos que distribuir los recursos de la mejor forma posible. Desde un primer momento sabíamos que se trataba de un recurso temporal, que tenía fecha de cierre, porque si no nunca va a llegar el momento. Lo hemos planteado para tener tiempo de trabajar con las personas sin hogar de nuestro municipio. Además, no podemos olvidar que estamos hablando de una instalación deportiva, que no es un recurso apropiado”.

Un centenar de usuarios

En cuanto al uso que las personas sin hogar han hecho del Pancho Camurria, detalla la concejala de Atención Social que, “en este tiempo han pasado alrededor de unas 100 personas distintas. El recurso tenía 35 plazas, pero no siempre iban las mismas personas, sino que había personas diferentes. De estas 100 personas, además de los 40-50 magrebies, estamos hablando de que el resto, en torno al 60%, se le ha encontrado recursos alojativos para ellos. Sí es verdad que hay ciertos casos a los que no hemos podido ayudar con otro recurso porque son personas que, a lo mejor, han ido una sola noche en estos tres meses y medio, y no hemos podido trabajar con ellas”. “Sobre todo hemos trabajado con una serie de casos que acudían de forma más asidua cada semana, una o dos noches, para poder derivarlos a otros espacios”, añadió.

Azorín

Frente a esta situación está la visión que los vecinos de Azorín tienen de lo que se está viviendo en el barrio, en el que, a su juicio, el cierre del Pancho Camurria no va a ayudar. La presión social que está sufriendo Azorín ha ido en aumento en las últimas semanas, en las que los vecinos han visto como más de 70 personas se incorporan a los servicios que presta el albergue, personas que no solo acuden a comer o ducharse, sino que se quedan en sus alrededores. La mayoría de estas personas, según constatan los vecinos, son migrantes procedentes de Las Raíces. “Los colchones han vuelto a las puertas del Pancho Camurria, y ya por los dos lados, incluida la puerta por la que los niños entran a practicar deporte”, lamentaban ayer desde la Asociación de Vecinos de Azorín. “También hay colchones en el parque Manuel Castañeda y las casetas han vuelto al descampado detrás del pabellón”, añadían. Ya por la tarde, como confirmó la concejala de Atención Social y los propios vecinos, se había procedido a la retirada de estos enseres.

“Estamos muy pendientes de estas cosas. Es verdad que esta mañana (por ayer) detectamos que en las escaleras se habían puesto dos colchones, en la parte lateral, otros tres, y por la parte trasera se estaban empezando a hacer otras dos chabolas. En cuanto lo vimos avisamos a Servicios Públicos, que ya por la tarde pasó a retirarlos”, explicó Rosario González.

Desde la Asociación de Vecinos de Azorín agradecen la predisposición de la concejala con el barrio, no así tanto la del alcalde, José Manuel Bermúdez, al que han solicitado en numerosas ocasiones una reunión, petición a la que, hasta ahora, no ha respondido. “Nos manda a otros concejales pero él no se digna a venir. A Las Raíces sí que acude pero a ver lo que está pasando dentro de su municipio, no”, denuncian desde la asociación.

Estos vecinos exigen que se proceda a la limpieza de los parques y jardines, donde, “las personas están haciendo sus necesidades detrás de los arbustos. Ya hemos pedido que vengan a podarlos, pero ni caso”. También exigen que se incremente la presencia policial. “Se juntan más de 70 personas en la acera para comer y una sola persona de seguridad no es suficiente para evitar las aglomeraciones y conflictos. Lo lógico sería que en esas horas hubiera una patrulla de la Policía Local fija”.

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