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Las brujas sí existen y están en Buenavista

Géster Regalado y Beatriz Fariña recogen en un cortometraje estrenado en la Ficmen los testimonios sobre las leyendas que aún permanecen vivas gracias a la tradición oral, relatadas por los protagonistas o personas muy cercanas a ellos
Uno de los fotogramas del cortometraje 'Brujas de Teno'
Uno de los fotogramas del cortometraje ‘Brujas de Teno’. DA

Géster ha escuchando historias de brujas desde que era pequeña, sobre todo de sus abuelos, tanto maternos como paternos, que todavía están presentes en el entorno y el acervo cultural de Buenavista del Norte. Historias que permanecen encerradas en el Macizo de Teno Alto, que los vecinos, por miedo y por respeto, solían contar en los ámbitos más íntimos y domésticos.

Se hablaba de apariciones, ruidos, de seres sobrenaturales que estaban en las medianías, brujas que se transformaban en animales, que bailaban y aparecían desnudas cuando eran descubiertas.

Lejos de atemorizarla, a Géster, natural del municipio norteño, le impresionaban muchos estos relatos que no desaparecieron cuando alcanzó la mayoría de edad, por el contrario, los seguía escuchando de sus vecinos con la misma intensidad y consideración. Algunos eran directamente los protagonistas, mientras que otros trasladaban lo que les había pasado a terceras personas, muy cercanos a ellos.

En su caso, nunca tuvo la suerte de ver una bruja pero un día decidió que era necesario contar estas historias de las que cada vez se habla menos pero que permanecen vivas gracias a la tradición oral. Al hacerlo, también se evita que desaparezcan.

La idea le rondó en la cabeza un largo tiempo hasta que se la comentó a Beatriz Fariña, una compañera de trabajo que ya tenía experiencia en el sector audiovisual -dirigió La Talega y Trans-Del otro lado- quien la animó a llevarla a la gran pantalla. El resultado fue Brujas de Teno, un documental de ficción que fue estrenado el pasado jueves en la plaza General Eulate (exterior de la biblioteca municipal) de Buenavista, en el marco del Festival de Cine Medioambiental de Canarias (Ficmec).

Géster es socióloga y se encargó de la parte de investigación, el trabajo etnográfico y del contacto con las personas, mientras que su compañera se ocupó de las cámaras y de todo lo relacionado con la imagen.
El trabajo de campo no fue sencillo. No son historias que se narren fácilmente y por lo tanto, encontrar a quienes les hablaran de ellas “ha sido todo un reto”, reconoce.

“Muchos de los informantes tienen miedo a que piensen que estás loco y lo dejan para el entorno más íntimo, para aquellos que saben que realmente les van a creer. No van divulgando que se encontraron una bruja”, aclara la joven socióloga, quien valora que siete vecinos, entre hombres y mujeres, hayan compartido con ellas sus experiencias directas u oídas de terceros.

Al conocerla del pueblo, confiaron en Géster para prestar su testimonio y ser grabadas y expuestas. Aunque los testimonios son de residentes de Las Portelas y Teno Alto, las historias ocurren en las zonas de medianías de todo el macizo de Teno e incluso se nombra a La Caleta de Interián, un núcleo compartido entre los municipios de Garachico y Los Silos.

En total, hablan siete personas cuya media de edad oscila los 80 años, a excepción de una de las mujeres.
Uno de los principales objetivos que tanto Géster como Beatriz se marcaron fue el de ser “muy respetuosas” con el tratamiento de la información que les brindaron, intentar permanecer lo más fiel posible a los relatos, no tergiversar nada y evitar los juicios de valor sobre la veracidad o no de las historias.

Fundamentalmente, porque para ellas se trata de un patrimonio cultural e inmaterial muy rico y la importancia fue recogerlo y prevenir que se pierda.

Un proyecto realizado en el tiempo libre

El proyecto comenzó hace dos años pero al no formar parte de su trabajo sino ser un hobby, hicieron malabarismos para poder cuadrar y dedicarle horas de su tiempo libre. La fecha límite para terminarlo se las impuso la Ficmec. Su director, David Baute, les ofreció presentarlo allí en la sección de ‘Rescate de memoria histórica’.

Decidieron que de las historias que mejor se podían llevar a la pantalla se grabaran relatos de ficción representados por los actores Juan Carlos Tacoronte, Jesús Escolástico y Mercedes Montenegro. Asimismo, se incorporaron testimonios de personas que consideraron relevantes, como el escritor y profesor de la Universidad de La Laguna Ernesto Rodríguez Abad, quien ha incorporado las brujas en el relato literario, y la arqueóloga Ithaisa Abreu, directora del corto Vida y muerte en un mismo camino, un audiovisual realizado por la empresa Prored sobre la cultura funeraria del municipio desde la época aborigen hasta la actualidad, que la ha llevado a participar también de estas historias.

Otro aspecto interesante a destacar es el sociológico. De acuerdo a las entrevistas realizadas, las brujas siempre están asociadas a la mujer, “nunca a los hombres”, al menos en los relatos recogidos, “pero curiosamente la mayoría de protagonistas en las historias de brujas son los hombres”.

“Después de esta investigación, entendemos la forma de vida y la identidad cultural de aquella época, en la que el hombre era el que salía tarde de noche y por lo tanto, el que se encontraba con las brujas y éstas les hacían ‘trastadas’. No hablan de grandes daños sino de desviarlos del camino, como un sistema de control de la comunidad”, explica la joven socióloga.

La imagen

Respecto a la imagen que tenían las brujas, los entrevistados apuntan a que eran mujeres vestidas de blanco, un dato en el que coinciden todos, igual que los lugares que se reunían, como los bailaderos o espacios abiertos, donde volaban y estaban asociadas a la música, a sonidos del bucio “y sonajillas”.

Géster reconoce que la experiencia las desbordó un poco y superó las expectativas que tenían inicialmente, hasta el punto que el día del estreno tuvieron que programar un segundo pase.

El vértigo desapareció rápidamente cuando vieron la buena acogida que tuvo por parte del público. Su mayor responsabilidad era que las personas entrevistadas se sintieran cómodas con el tratamiento de la información que les habían proporcionado. Habían confiado en ellas y por lo tanto, no querían defraudarlas sino retribuirles de la misma manera y lo consiguieron. “Esa fue nuestra mayor satisfacción”, confiesa Géster.

Estos sucesos de difícil explicación, se sustentan gracias a la narración de los testigos y de acuerdo a ellos, no cabe duda que las brujas existen y están en Buenavista.

“Estamos un poco alucinando con el éxito que ha tenido”

Una vez que terminaron el proyecto, se lo dieron a conocer al Ayuntamiento de Buenavista del Norte que las ayudó con la financiación y en concreto, con una cantidad que les permite pagarle a la productora.

Tras presentarlo el jueves en el marco de la Ficmec, les propusieron llevarlo a la Muestra de Cine Medioambiental de Fuerteventura que se celebra en septiembre y al mismo tiempo Géster y Beatriz están buscando un espacio idóneo en la zona metropolitana.

La primera reconoce que la experiencia “las desbordó un poco”. Fue tal la expectativa que se creó que les generó un poco de vertigo pero éste desapareció al ver la reacción del público. Fue necesario organizar un segundo pase a las 21.30 horas. “Estamos contentísimas y un poco alucinando con el éxito”, confiesa

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