Adeje

Sara de Santis: “Temo que a mis hijos les pase lo peor con su padre”

Sara de Santis, residente en Adeje, denuncia el presunto secuestro de Leonardo y Valerio, de 6 y 4 años, a quien su exmarido se llevó a Roma con una orden judicial

Sara de Santis, en el exterior de la empresa donde trabaja en Playa de Las Américas / SERGIO MÉNDEZ

“Temo que a mis hijos les pase lo peor”. Así de angustiada se expresa Sara de Santis, una joven italiana que denuncia la que considera una presunta sustracción de sus pequeños Leonardo y Valerio, de 6 y 4 años, a quien su padre se llevó hace un mes a Roma, con una orden judicial a su favor.


Sara teme que “le pueda pasar lo que ha ocurrido en Tenerife con Olivia y Anna”, porque “mi exmarido no me ha dejado de amenazar desde que le pedí el divorcio hace un año”, comenta mientras mantiene en brazos al pequeño Rayco, de apenas dos meses, fruto de su relación con Máximo, con quien comparte residencia en Adeje desde hace dos años, donde empadronó a sus hijos, entonces con permiso del padre.

La joven italiana se trasladó en agosto de 2019 a la Isla tras entrar en la sociedad Beer Spa Tenerife, con el conocimiento de Riccardo, su marido. En febrero de 2020 se muda definitivamente a Adeje con sus dos hijos y los empadrona en el domicilio de Massimo, con quien pasa la cuarentena hasta que regresa a Italia el 14 de mayo. Con anterioridad, en marzo de ese año, en pleno estado de alarma, Sara le comunica a su marido que se va a separar de él, pese a que este le anuncia que va a comprar una casa nueva y coche para ella. “El amor no se paga con dinero”, le respondió.


“Entendí -prosigue- que lo mejor era no hablarle de separación, sino hacer un divorcio a distancia. Riccardo ya sabía mi relación con Massimo, pero se mostraba cada vez más obsesionado conmigo, dispuesto a perdonar todo. El insistía en que la familia no se toca, afirmando “yo hago lo que tú quieras, pero no me dejes”, recordándole, además, que nunca permitiría ningún viaje a Tenerife. “Me sentí perdida, encadenada, solo estaba pensando en cómo recuperar mi vida”, señala Sara entre sollozos.


El 14 de junio “regreso a Tenerife, a casa de Massimo con mis dos hijos, porque pensé en salvaguardar la salud primero de mis hijos y luego la mía”. Ese mismo día recibe supuestas amenazas de Riccardo, que se repiten el 20 de octubre, día en que pone una denuncia en la Guardia Civil referida a “violencia doméstica” por delito de “trato denigrante o malos tratos psicológicos”, aportando, además, un informe médico por ansiedad y dolor en el abdomen, comunicando un embarazo de un mes, mientras sigue sin tramitarse el divorcio que pidió, paralizado en Italia.


Cuenta Sara que en julio del año pasado “mi mamá me dijo que mi esposo y mis suegros fueron a su casa a amenazarme, que me iban a hacer sufrir llevándome a mis hijos. Desde esas fechas empecé a tener insomnio, ansiedades, miedos, no me siento segura, dijeron que me perseguían y hasta se pusieron en contacto con la exnovia de Massimo, pagándole para que nos siguiera y nos sacara fotos”, según la versión de Sara de Santis.
Leonardo y Valerio son inscritos en el CEIP Los Olivos de Adeje y el padre no viene a verlos “ni siquiera en Navidad”, comenta Sara. Sin embargo, el 9 de diciembre, Riccardo presenta una denuncia internacional en Italia por sustracción de menores y en el juicio del 22 de febrero le dan la razón, atendiendo a que “los niños deben estar en Italia”, y aunque Sara apela, el 28 de mayo, el padre de Leonardo y Valerio se presenta en el colegio, recoge a los dos pequeños y se los lleva a Roma, sin esperar siquiera a finalizar el curso. Desde entonces, el único contacto que mantiene Sara con sus hijos es a través de videollamadas, donde “me dicen que quieren regresar conmigo”, mientras que Riccardo insiste: “Todo es culpa tuya, no vas a tener a tus hijos nunca más”.

Con los abuelos


Los niños viven desde hace un mes en Roma, en casa de los abuelos maternos, “dos personas de 70 años que no están en condiciones de cuidar a dos pequeños”, señala su madre, quien, además, recuerda que Leonardo, de seis años, “no es hijo natural de Riccardo, y, sin embargo, le ha puesto su apellido, con una firma falsa que en Italia está penado con dos años de cárcel”, según el testimonio y versión de Sara de Santis.

El padre, el pasado 28 de mayo cuando recogió a Leonardo y Valerio en el colegio para llevárselos a Roma / DA