Arona

‘Dux’, la palabra que hizo explotar de alegría Las Galletas gracias a Pablo Díaz

El núcleo costero de Arona celebra con aplausos, gritos y lágrimas en los balcones el bote logrado por Pablo Díaz en ‘Pasapalabra’; el joven violinista veranea en la localidad sureña, donde volverá este mes

Pablo Díaz entra en la historia de 'Pasapalabra' al conseguir el tercer mayor bote de su historia
Pablo Díaz entra en la historia de ‘Pasapalabra’ al conseguir el tercer mayor bote de su historia

“Desde las siete de la tarde no se veía un alma en Las Galletas, las calles estaban desiertas y durante horas todo quedó en silencio, no se oía nada, hasta que después de las diez explotaron los balcones y la gente empezó a aplaudir”, explicó a DIARIO DE AVISOS Antonio García, propietario del salón de peluquería Antonio, ubicado en este núcleo aronero donde Pablo Díaz, el concursante televisivo más famoso de España, se corta el pelo desde niño cada verano.
En Las Galletas no se habla de otra cosa, desde el pasado jueves, que no sea del triunfo de este joven tinerfeño en Pasapalabra después de protagonizar una épica remontada de 12 aciertos consecutivos sin respiro que le dio la llave maestra para abrir el cofre que contenía el tesoro: 1.828.000 euros, cantidad de la que Hacienda retendrá el 40%.
La localidad aronera, con una población que no llega a los 10.000 habitantes, contuvo la respiración cuando el presentador, Roberto Leal, formuló la pregunta decisiva: “Contiene la X; en las repúblicas de Venecia y Génova, príncipe o magistrado supremo”. “Dux”, soltó Pablo sin pensárselo dos veces. Se hizo de pronto un silencio eterno en el que toda España pudo oír la agitada respiración del tinerfeño. A partir de ahí, estalló el júbilo en el plató de Atresmedia y las lágrimas ahogaron las palabras frente a las cámaras y en millones de hogares, mientras se pulverizaban los índices de audiencia.

momento clave
Pablo jamás olvidará el momento clave en que todo el país se paralizó frente al televisor. “Hiperventilé, y después pensé ya está, por fin”, confesó. Esa noche apenas durmió tres horas. “Estoy muy contento, ha sido una noche súper buena con mis amigos”, manifestó, en plena resaca emocional.
Llevaba preparándose “en serio” desde 2015. “Sabía que era muy complicado, vi todos los programas, apunté las preguntas difíciles y repasé el diccionario”, indicó, aunque reveló que no ha seguido un ritmo de preparación homogéneo, ya que lo ha compaginado con sus estudios de música. “Han sido cinco o seis horas diarias, que he intensificado los tres últimos años”.
El plan ha dado sus frutos. Después de 262 programas, en los que ha ganado 145, ha empatado 69 y ha superado 46 sillas azules, el concursante tinerfeño ha batido todos los registros de permanencia en el plató de Antena 3. Ha acertado casi 6.000 preguntas y en una docena de ocasiones se ha quedado a una sola respuesta de llevarse el bote a casa.
“Una vez, cuando tenía 11 años, lo trajo su abuela Conchita, exprofesora en Santa Cruz y residente en Las Galletas desde que se jubiló hace 10 años, y empezó a tocar el violín en la peluquería; nos dejó a todos con la boca abierta. Ahora me ha prometido que nos dará un miniconcierto como aquel cuando vuelva este verano”, cuenta Antonio, que destaca la “calidad humana” de Pablo, de sus padres, Gustavo y Belinda, y su abuela Conchita. Costaba ver estos días un establecimiento que no luciera en su escaparate la imagen ‘enroscada’ de Pablo.
“Es un niño muy bueno, un crack. Recuerdo un día que entró a la tienda y empezamos a hablar de piedras preciosas. Me llamó la atención cuánto sabía del tema”, manifestó Loly, propietaria de la joyería Karat, que el día del sorteo pegó en la cristalera la foto del concursante acompañada de la frase: “Con la P: próximo ganador de Pasapalabra: Pablo Díaz”.

Homenaje
El Ayuntamiento de Arona ya prepara un homenaje a su mejor embajador este verano. José Julián Mena, su alcalde, destacó “el talento que ha mostrado Pablo en estos meses, el ejemplo que supone su historia y el cariño que demuestra permanentemente a su abuela”. El regidor recordó que el concursante “aprendió a nadar en Las Galletas, utilizaba sus conocimientos con la música para dar clases a niños inmigrantes que tenían menos recursos… Es un verdadero orgullo ver la felicidad de su abuela y que Arona dé este tipo de noticias”, manifestó Mena, que destacó la resonancia nacional del desenlace del concurso.
Conchita recuerda cómo le ponía a su nieto los roscos “para entretenerle de pequeñito y acertaba todas las palabras”. Un día le dijo: “Pablo, cuando tengas 18 años tienes que escribir y presentarte a Pasapalabra. “Sí, abuela, te lo prometo”, le anunció.
La abuela del concursante de televisión más popular de España, que vio el programa decisivo desde la cama de un hospital por una indisposición de la que ya se ha recuperado, recuerda cómo Pablo enseñaba música a niños inmigrantes en Las Galletas.
“Estuve 10 años en la Asamblea de Cruz Roja y una vez montamos una escuelita para inmigrantes. En unas vacaciones que traje a Pablo, cuando él tenía 11 o 12 años, dio un taller magistral de clase de solfeo a los niños y un concierto de violín”.
De su precoz talento también fueron testigos los turistas que se alojaban en el aparhotel Alborada, en Costa del Silencio, donde Conchita tenía un apartamento, lugar en el que los clientes se congregaban en el hall de entrada ante un adolescente que tocaba el violín como los ángeles.
“Él adora Alborada y adora Las Galletas”, asegura su abuela, que ya cuenta los días para abrazar y comerse a besos al nieto que, siendo niño, le prometió que le vería en el atril televisivo y con el abecedario rodeando su cabeza. Pablo cumplió su palabra y, además, se ha metido a toda España en el bolsillo.