Crisis migratoria

Canarias necesitaría derivar a unos 800 menores inmigrantes

El traslado a la Península permitiría que la comunidad autónoma pudiese atender a los no acompañados de una forma “más desahogada” y ofrecerles un cuidado de mayor calidad

Alrededor de 1.500 menores no acompañados están pendientes en Canarias del examen para determinar su edad. Sergio Méndez

Belén Rodríguez (Efe)

Canarias, comunidad que en la actualidad acoge a más de 2.500 menores inmigrantes no acompañados, necesitaría derivar a 800 niños a centros de la Península para tener capacidad y poder seguir atendiendo a las personas que previsiblemente continuarán llegando a las costas de las Islas. La directora general de Protección a la Infancia y la Familia de Gobierno de Canarias, Iratxe Serrano, explica en una entrevista a Efe que esta cifra es “una utopía”, debido a la dificultad con la que Canarias se encuentra para llevar a cabo estos traslados por problemas derivados de la pandemia y también burocráticos. Sin embargo, estas derivaciones permitirían que Canarias pudiese atender a los menores de forma “más desahogada” y ofrecerles así un cuidado que les corresponde por ley de mayor calidad. Según detalla la directora general, 212 menores extranjeros no acompañados saldrán de Canarias a la Península entre marzo de 2021 y finales de septiembre, mes en el que partirán los 50 jóvenes que están pendientes de pruebas PCR y billetes para viajar a Cantabria, Galicia, País Vasco y Madrid.


Entre los menores extranjeros no acompañados y tutelados por el Gobierno de Canarias se encuentran 57 niñas, entre ellas, la más pequeña, una subsahariana de tres años que llegó hace varios días sola en patera a Fuerteventura, donde permanece en cuarentena hasta ser trasladada al hogar de una familia de acogida en las Islas.


Las cifras hablan por sí solas: Canarias ha recibido durante los últimos 17 días la llegada diaria de pateras; la mayoría, con niños, sobre todo, a Gran Canaria, una isla que de media recibe cinco menores al día. “Están llegando muchos menores en comparación al año pasado”, indica Iratxe Serrano. Si continúa este ritmo, a final de año podría haber en el Archipiélago 3.000 menores, una cifra que nunca se ha alcanzado, pues el máximo se registró en otoño del pasado año, con 2.700 personas.

El informe forense


De los más de 2.500 menores extranjeros no acompañados que hay en la actualidad en Canarias, alrededor de 1.500 están pendientes de la prueba, el informe forense o el decreto de Fiscalía que determine de forma legal si tienen o no menos de 18 años. La mayoría de ellos viven en inmuebles alquilados por el Gobierno canario o en casas cedidas por ayuntamientos y cabildos, una vez ya se han cerrado prácticamente la totalidad de los hoteles donde fueron acogidos de emergencia.


Los menores de seis años son recibidos por familias de acogida inscritas en el programa canario de acogimiento familiar que han superado un proceso de formación e idoneidad. Por delante de estas cifras se encuentran personas como Ibrahima, el nombre ficticio de un chico senegalés de 16 años que se agarra al baloncesto para no perder la ilusión en el futuro. Este joven llegó hace nueve meses a Canarias con la idea de seguir con su proyecto migratorio hasta la Península y después continuar a Francia, país en el cree que al hablar el idioma será más fácil encontrar trabajo para enviar dinero a su familia, empobrecida por la falta de pescado y, por tanto, de trabajo en Senegal.


Todavía no se ha realizado la prueba ósea. Modibo, nombre ficticio de un maliense de 17 años, admite que se siente “desesperado”, pues, tras salir huyendo hace meses de la guerra en su país, se encuentra “parado” en Canarias, donde no desea estar y donde permanece a la espera de un traslado que lo acerque a París, donde vive su padre y sus hermanos mayores.