Educación

El curso arranca con una huelga de transporte que afecta a 5.000 alumnos

Los escolares de Infantil y Primaria del Archipiélago comenzaron ayer el curso con la prevención de contagios como mantra

Un padre lleva a sus hijos al colegio ayer, en el primer día de clases del curso 2021-22 | FRAN PALLERO

Daniel Tovar / Agencias

Los niños canarios regresaron ayer a las aulas tras las vacaciones de verano. También lo hicieron los gritos, que volvieron a escucharse en los patios de los centros educativos isleños; las carreras por no llegar tarde y la ilusión de un nuevo comienzo, puede que incluso más novedoso que el anterior. El septiembre pasado, la tónica era la incertidumbre por posibles brotes de COVID-19 y la extrañeza por el uso obligatorio de la mascarilla, así como las fuertes medidas de seguridad impuestas para prevenir contagios. Este curso, sin embargo, reinaban el optimismo y las ganas de ver la luz al final del túnel. Solo seis colegios no abrieron sus puertas.

A primera hora de la mañana, en el CEIP Camino Largo, en La Laguna, las sensaciones eran muy variadas. Desde los que aún tenían los párpados pegados y les hubiera gustado quedarse unos minutos más en la cama durmiendo, hasta los que aguardaban ansiosos el reencuentro con sus compañeros. Y es que la temporada estival da para mucho; había que ponerse al día. Así fue como, entre sollozos en algunos casos, 6.000 escolares de Aguere, al igual que otros tantos a lo largo y ancho del Archipiélago, dieron el pistoletazo de salida a la actividad lectiva un año más. Puede con el objetivo de llegar a Navidad con el boletín de notas impoluto, sin un solo suspenso, para tener contentos a los Reyes Magos.

Al término de la jornada, Daniel esperaba a su hija Judith en una de las cuatro entradas habilitadas por el centro para garantizar la salida escalonada de los educandos. En declaraciones a DIARIO DE AVISOS, indicaba que “el colegio está bien organizado y las medidas COVID las han planteado bien”, aunque con un matiz: en ocasiones, sobre todo a la entrada, “hay aglomeraciones” en los exteriores del recinto; “es normal al principio”, señalaba, quitándole hierro al asunto, pues posiblemente se trate de los nervios del primer día. Un aspecto que fue criticado, igualmente, en otras instalaciones docentes isleñas.

Un niño y una niña, a las puertas del colegio minutos antes de dar comienzo la jornada lectiva | SERGIO MÉNDEZ

Ataviadas con mandiles azules, dos trabajadoras de una empresa contratada por la Consejería para prestar diversos servicios en el CEIP se encargaban de, a cuentagotas, reunir a los alumnos con sus padres, previa identificación con DNI de estos últimos, como parte de un estricto protocolo de seguridad. En este sentido, cabe destacar que la rigurosidad va más allá del control en los accesos, de modo que el gel desinfectante es una constante en la vida diaria de la comunidad educativa; asimismo, en el comedor los empleados utilizan gorros y guantes para evitar cualquier tipo de percance. Además, los niños se dividen en grupos burbujas y no se mezclan a los del A con los del B, aunque pertenezcan al mismo nivel académico.

Sofía salía del colegio de la mano con su padre, Loris, y, sin titubear, ponía el acento en que el estreno del curso 2021-22 había sido bueno para ella, pero solo porque “no tengo que estudiar” todavía. El primer día es para aterrizar en clase, no para ahondar en el temario; es una ley no escrita que hasta los más pequeños conocen. El progenitor, por su parte, quiso enfatizar que, pese a tener que permanecer en aislamiento el año pasado durante unos días por las sospechas de que un compañero pudiera haber contraído el coronavirus, no se han registrado incidentes de gravedad, lo que demostraría, a su juicio, “que se han llevado bien las medidas, tanto las familias como los profesores y los niños”.

A pocos metros de uno de los accesos, una abuela le pedía a su nieto que hiciera un alto en el camino y se dejara tomar una foto. Todos los días no se vive una pandemia, y con el tiempo, probablemente esa instantánea adquiera más valor, al menos sentimental. Mientras, María recogía a su hijo Lucas, que tuvo que dar la vuelta para coger su patineta, que se le olvidaba. La madre incidía en que “este año estamos adaptados a esta nueva situación” ya que, en general, la sociedad se ha acostumbrado a las pautas más básicas de prevención, como la higiene de manos o la distancia interpersonal. No obstante, la pregunta más repetida en la vuelta al cole, con diferencia, era siempre la misma: “Te lo pasaste bien?”.

Al fondo, una profesora explica a su alumna que debe echarse gel; al frente, una madre y su hijo | SERGIO MÉNDEZ

Transporte escolar

Las empresas del transporte escolar de Canarias pararán hoy, como hicieron ayer, en rutas en las que Educación les ha instado a bajar sus tarifas, medida que ven injustificada y que se les ha notificado “a tres días del comienzo del curso”, según critican.


Dicha protesta fue dada a conocer por la Federación de Empresarios del Transporte regional, que, en un comunicado, avanzó que el paro podría hacerse extensivo a todas las rutas escolares del Archipiélago en días posteriores si la Consejería insiste en reclamar esa reducción de precios.


Se trata de una reclamación que fue formulada a través de una carta remitida el lunes día 6 a todas las empresas afectadas “planteando una reducción de precios en torno a un 40% en las rutas sometidas a procedimiento de convalidación, otorgando un plazo de tres días para contestar”, expuso la patronal en su alegato.


En relación a este conflicto, que la Federación asegura que afecta a 400 rutas escolares de las 1.500 que dependen de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, la sectorial informó de que en la mañana de ayer “se ha cumplido la suspensión de dichos servicios” después de que el miércoles “los transportistas cursaran aviso a los centros educativos afectados, así como a las familias de los alumnos, para evitar que quedaran menores en las paradas sin servicio”.

“CAOS”


La diputada del Grupo Parlamentario Popular Lorena Hernández Labrador criticó lo que, a su juicio, ha sido un “caos” en el primer día del inicio escolar, “al haber dejado sin transporte escolar a cerca de 5.000 alumnos tras confirmarse la huelga de transportistas”.


La política palmera lamentó que “la falta de planificación” y la “incapacidad” de la consejera, Manuela de Armas, para llegar a acuerdos con el sector “haya provocado un quebradero de cabeza para miles de familias y menores que hoy [ayer jueves] no han contando con este servicio esencial”.