El estatus fitosanitario: eje clave en la preservación de la biodiversidad canaria

La Orden Ministerial del 12 de marzo de 1987 establece una estricta normativa fitosanitaria para las Islas Canarias

El archipiélago canario es conocido mundialmente por su singularidad. Formada por ocho islas de origen volcánico, esta comunidad disfruta de un clima excepcional y un territorio lleno de contrastes marcados por su diversidad de paisajes, flora y fauna.

Teniendo en cuenta lo excepcional del territorio, en lo que respecta a la flora y cultivos se dispone de ciertos procedimientos normativos que tienen el fin de preservar el entorno único que compone a las islas.  En este sentido, las particulares condiciones agroclimáticas y ecológicas también hacen necesario que en las Islas Canarias se establezca una regulación específica en materia de sanidad vegetal.

Tal es la singularidad del archipiélago que desde el punto de vista fitosanitario Canarias funciona como un tercer país en lo que respecta a la España Peninsular y a Europa, por tanto, para que las producciones de productos vegetales de Canarias puedan salir de las islas es necesario que obtengan un Certificado Fitosanitario que emite el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Este tipo de condiciones también se aplica a las importaciones, para las que garantizar el cumplimiento de la norma es vital, evitando así la introducción de nuevos organismos nocivos o de vegetales y productos vegetales, cuya introducción en la Comunidad Autónoma esté prohibida.

Esta regulación fitosanitaria, que tiene el fin de proteger las producciones agrícolas y preservar la biodiversidad de las islas, se materializa en la Orden Ministerial del 12 de marzo de 1987, donde se establecen de manera detallada las normas fitosanitarias relativas a la importación, exportación y tránsito de vegetales y productos vegetales.

Es en esta misma orden, en su Anejo III, se establecen los vegetales, productos vegetales y medios de cultivo cuya introducción está prohibida en las Islas Canarias en función de los países originarios con los que se relacionan. Así mismo, se especifica a través de un detallado listado la designación y el país de orígen para cada una de ellas.

En palabras de Antonio González, Jefe de Servicio de Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, “esta legislación lo que permite es mantener el estatus fitosanitario de Canarias y evitar la introducción de cualquier organismo nocivo que pueda alterarlo”. Así mismo, González indica que “la protección del estatus fitosanitario es algo que va en beneficio de todos nuestros agricultores, ya que busca preservar nuestros cultivos de la introducción de nuevas plagas que perjudiquen las producciones canarias”.

Un claro ejemplo de esta normativa puede encontrarse en la piña tropical (Ananas comosus). En este caso concreto la introducción de piña tropical está prohibida en Canarias desde cualquier país sin excepción alguna. “Podemos encontrarnos con piñas que en su corona alberguen plagas de cochinillas diferentes a la cochinilla que ya tenemos aquí, algo que repercutiría negativamente en nuestras producciones locales”, comenta Antonio González. Además, como destaca el Jefe de Servicio de Sanidad Vegetal, “la introducción de la cochinilla Maconellicoccus hirsutus (Cochinilla del hibisco), no solo afectaría a la piña tropical sino a otras especies vegetales de gran interés para Canarias como son la papaya, la guanabana, el aguacate, tomate, pimiento, la vid, entre otras” debido a los fuertes daños que podría producir a estas producciones”.

Para evitar los posibles efectos negativos que la introducción indebida de ciertos vegetales o productos vegetales podrían tener, y para cumplir la norma, la función de los puestos de control en frontera se convierte en vital. Es en estos puntos donde se realiza el control fitosanitario a las diferentes importaciones. Además, en el caso de Canarias, el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA) funciona como un segundo filtro al tener la potestad de realizar inspecciones en establecimientos alimentarios, controlando así los alimentos que se comercializan en las islas.  En palabras de Juan Méndez, Jefe de servicio de inspección y laboratorio e informe del ICCA “los alimentos deben ser seguros y de calidad en sanidad en todos los sentidos. En nuestro caso, nosotros desde el ICCA somos los encargados de velar por la parte de calidad agroalimentaria, para lo que realizamos inspecciones donde comprobar el orígen de los alimentos, su trazabilidad, etiquetado, presentación o incluso composición”. Como comenta Méndez, “el objetivo que el ICCA persigue con estas inspecciones es el de evitar el fraude, una actuación que realmente es para proteger a todo el sector. Protegiendo a aquellos que cumplen la normativa frente a los que no lo hacen y comercializan de forma desleal”.

En lo que se refiere a las importaciones y al cumplimiento de las normas establecidas, Juan Méndez comenta que el encontrarse con partidas de productos introducidos de manera ilegal es algo que “no pasa de manera constante ni mucho menos, para nosotros encontrarnos con este tipo de partidas se convierte en algo más anecdótico que habitual”.  En el caso de hallarlas, Méndez asegura que “si nos encontramos con una partida ilegal, por ejemplo de algún fruto tropical, donde el comerciante no puede demostrar su orígen, esta se inmoviliza y se inicia un proceso administrativo para determinar qué se hace con ello”.

“Estrictas normativas de importación y exportación o continuadas inspecciones son procedimientos necesarios con los que cada día trabajan los expertos responsables con el fin de preservar la biodiversidad canaria. Una naturaleza única que como tal ha de cuidarse.” Así lo asegura Alicia Vanoostende, Consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, quien también insiste en que “cuidar de nuestras tierras y de nuestros agricultores empieza por evitarles aquellas plagas o peligros que por las condiciones que aquí se dan aún no han llegado a nosotros”. 

En definitiva, la importancia de mantener el estatus fitosanitario existente en las islas se convierte en clave a la hora de mantener la biodiversidad aquí presente. Algo con lo que se procura mantener la singularidad por la que este territorio es conocido a nivel mundial.