medio ambiente

Cultesa, el laboratorio de Tenerife que garantiza el futuro del plátano y las papas desde hace 40 años

La empresa pública, dependiente del Cabildo de Tenerife, se consolida como el gran referente biotecnológico para la rentabilidad de los agricultores y la preservación de las variedades locales en toda Canarias

En la Carretera de Guayonge, en el municipio de Tacoronte, el laboratorio de Cultesa (Cultivos Vegetales en Vitro de Tenerife S.A.) trabaja a un ritmo constante que pasa desapercibido para el bullicio diario, pero cuyas consecuencias transforman por completo el paisaje rural de Canarias. Nacida en 1986 de la mano del Cabildo de Tenerife y la antigua entidad bancaria CajaCanarias, cumple cuatro décadas, convertida en el auténtico escudo sanitario y genético del sector primario en el Archipiélago.

Aunque sus herramientas son hoy más sofisticadas que nunca, su misión original sigue intacta: mejorar las rectas de los agricultores y dar respuesta a las estrategias comerciales del campo mediante la transferencia tecnológica, la I+D+i y la producción de plantas de una calidad sanitaria excepcional.

El consejero insular de Sector Primario, Valentín González, asegura “el respaldo del Cabildo a Cultesa, teniendo en cuenta que el crecimiento del campo ya no se mide solo en hectáreas, sino en innovación”. “En el escenario actual, el sector agrícola necesita aliados científicos -subraya- y Cultesa es el mejor ejemplo de cómo la inversión pública en biotecnología se traduce directamente en rentabilidad para el bolsillo de nuestros agricultores y cooperativas”.
Uno de los pilares económicos más potentes de Cultesa es su aportación a la industria del plátano en Canarias. A través de técnicas de micropropagación en laboratorio, la empresa logra abastecer al sector con plantas libres de enfermedades y con una homogeneidad genética impecable contribuyendo así a mejorar la productividad de las explotaciones agrícolas y reforzar la competitividad del plátano de Canarias.

Anualmente produce unas 400.000 plantas de plataneras en todos los formatos, tanto in vitro como en bandeja y maceta. Todas las variedades son locales, con características agronómicas muy valoradas por los agricultores, y a ellas se suman otras exóticas, como el plátano rojo y el azul, introducidas en los últimos años, que se adaptan perfectamente a las condiciones productivas de las islas.

Papas antiguas

La conservación del patrimonio gastronómico y agrícola es otra de las grandes batallas que se ganan en los laboratorios de Cultesa, cuyo trabajo ha sido clave para que las papas antiguas de Canarias sigan existiendo y, sobre todo, resulten rentables para quienes las siembran.

Mediante procesos de saneamiento, se eliminan los virus acumulados durante generaciones en los tubérculos, devolviendo al agricultor una semilla limpia de alta calidad. Variedades tradicionales de Tenerife, como la Negra Yema de Huevo, la Bonita, la Colorada de Baga o la Borralla, consiguen de este modo rendimientos
óptimos en el terreno. La respuesta del mercado es rotunda: cada año, en los meses de julio y diciembre, las instalaciones de Cultesa viven auténticos picos de demanda durante la comercialización de estas semillas.

Pero los planes de la entidad van más allá. Actualmente se encuentran muy avanzados los trabajos para sanear e introducir en el circuito comercial variedades de papa blanca ampliamente demandadas en las mesas canarias, como la Cara, Recara, Quinegua, Autodate y Rosada. Para dar respuesta a este nuevo hito, las instalaciones contarán próximamente con un nuevo invernadero destinado en exclusiva a la obtención de semilla de papa blanca.

Cooperación interinsular

El impacto de Cultesa ha roto los límites geográficos de Tenerife para convertirse en una herramienta de cohesión y desarrollo para todo el Archipiélago. Un ejemplo estratégico de esto es el actual proyecto de diversificación agrícola para El Hierro, donde Cultesa produce cerca de 75.000 plantas de piña tropical de la variedad Roja Española. Las plantas, que saldrán pronto hacia el campo herreño, prometen dar un vuelco socioeconómico a la isla del meridiano.

Al mismo tiempo, el Cabildo de Lanzarote ha recurrido al conocimiento de la empresa tinerfeña para salvar el segundo cultivo en importancia económica de la sla conejera: la batata. Los científicos de Cultesa trabajan ya en el saneamiento de las variedades tradicionales de Lanzarote (Cubana, Yema de Huevo y Seis Meses), garantizando que vuelvan a ser cultivos competitivos y libres de patógenos.

Proteger el viñedo

El sector vitivinícola, en pleno auge y reconocimiento internacional, también encuentra su hueco en las instalaciones de Cultesa, donde se aplican técnicas biotecnológicas para la eliminación de virus en el material vegetal de variedades históricas de viña canaria. El objetivo es doble: asegurar que las futuras generaciones de viticultores hereden variedades puras y sanas, y garantizar que las futuras campañas de vendimia alcancen su rendimiento y calidad óptimos.

En este sentido, Valentín González pone en valor el trabajo de Cultesa: “es una apuesta real y tangible por la soberanía alimentaria de las islas y por la protección de nuestra identidad, puesto que preservar una papa antigua o sanear una viña es proteger nuestra cultura y nuestro paisaje, la actividad de nuestros agricultores siga siendo rentable”, subraya el consejero.

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