La Laguna

La pandemia marca un año más el día grande del Cristo de La Laguna

Las medidas sanitarias obligan a limitar la eucaristía al atrio del santuario y a suspender las tradicionales procesiones de esta jornada

El atrio del real santuario acogió la eucaristía de la mañana, en el día grande de las Fiestas del Cristo. / FRAN PALLERO

Las Fiestas del Cristo de La Laguna celebraron ayer su jornada grande, marcada, un año más, por la pandemia, aunque, en esta ocasión, los feligreses pudieron asistir en número limitado a la celebración de la eucaristía en al atrio del santuario, o bien seguirla a través de la pantalla gigante instalada por el Ayuntamiento en el escenario de la plaza del Cristo. Sin embargo, la imagen tampoco pudo este año salir en procesión.

La jornada de este día en el que se celebra la Exaltación de la Santa Cruz, se inició a las 10.45 horas, en la plaza del Cristo, con el recibimiento del representante oficial de Su Majestad el Rey, que este año recayó en el Jefe del Mando de Canarias, Ceuta y Melilla, Carlos Palacios.

Tras este acto, dio comienzo la eucaristía, en el atrio del santuario, presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, mientras que la predicación corrió a cargo del obispo de Monterano y auxiliar de Valencia, Javier Salinas, quien ha estado estos días previos predicando también en el Solemne Quinario.

En la eucaristía, cantada por el coro del Orfeón La Paz, se encontraban diferentes autoridades civiles y militares. Entre ellas, el presidente del Parlamento de Canarias, Gustavo Matos; el subdelegado del Gobierno, Jesús Javier Plata; la vicepresidenta segunda del Cabildo, Berta Pérez y el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, quien valoró que “este año ya hemos dado un paso muy importante para poder celebrar las Fiestas del Cristo con todas las garantías, adaptadas a las circunstancias y extremando las medidas de seguridad, y esperamos seguir avanzando en esta línea para que en 2022 podamos celebrarlas con toda la magnitud que merecen”.

También participaron en la celebración el esclavo mayor del Cristo, Francisco Doblas, junto a miembros de la Esclavitud y clero.

Batería de Montaña

Al comienzo de la misa, monseñor Álvarez recordó que, este año, también se está celebrando el centenario de la partida de la Batería de Montaña del Acuartelamiento del Cristo de La Laguna para participar en la pacificación del Protectorado de España en Marruecos, según informaron desde el Obispado.

Cuando esta batería partió, el 14 de septiembre de 1921, prometió al santísimo Cristo escoltarlo en sus procesiones si volvían sin bajas, como así fue. Promesa que se ha cumplido desde entonces y que se quería renovar en este centenario con un acto de hermanamiento, previsto para ayer, entre la Esclavitud y el actual regimiento de Artillería, heredera de la referida Batería de Montaña. Sin embargo, finalmente se ha pospuesto a otro momento del año en el que la situación epidemiológica permita realizar el acto en mejores condiciones.

“Estaban previstos algunos actos, pero las circunstancias no nos lo permiten. Las fechas pueden variar, pero en su momento se hará el debido homenaje a aquellos que, en estas fechas, partieron hacia África tras encomendarse al Cristo y un año y un mes después regresaron todos, afortunadamente, sanos y salvos”, apuntó al respecto el obispo.

Por su parte, Monseñor Javier Salinas, en su predicación, quiso hacer hincapié en tres ideas: “Alegría, reconciliación y presencia”.

El obispo de Monterano y auxiliar de Valencia expresó que al llegar a la Isla y palpar cómo se vivía esta fiesta, quedó muy impresionado: “Recuerdo el primer día cuando bajamos al Cristo en el descendimiento y el obispo, en nombre de toda la diócesis, como signo de unidad, besó las heridas de la imagen. Fue una forma de decir, este Cristo pertenece a nuestro pueblo. Luego, lo colocamos en esta cruz que también tiene su significado. Es una cruz de gloria, de victoria, porque nosotros en Cristo resucitado encontramos ese amor que es más fuerte que la muerte”.

Seguidamente, monseñor Salinas profundizó en la primera palabra que quiso destacar, la alegría: “Cristo, muerto y resucitado nos permite tener el gusto de lo imposible. El gusto de la resurrección. Ante la dureza de la vida, hay una respuesta. Él siempre abre un camino nuevo. Por eso, nuestra fe no es una fe de resignación, sino una fe de esperanza. Por lo tanto, lo propio de la fe cristiana es la alegría”.

En segundo lugar, Salinas destacó la idea de la reconciliación: “El crucificado, en sus palabras finales, dijo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. El perdón siempre es el signo de la resurrección. Si eres capaz de perdonar o de recibir el perdón, ya estás resucitando, porque la resurrección comienza aquí, en este mundo nuestro. La reconciliación no es solo una palabra, como si fuera un eslogan, sino que es una actitud de vida”.

Y, en tercer lugar, monseñor Salinas desarrolló la idea de la presencia: “Somos una fe de presencia en el mundo. Él se ha hecho carne, ha entrado en nuestra historia, ha pasado por el dolor y por la muerte. Los cristianos no nos podemos encerrar en nosotros mismos, somos un signo para el mundo. Cristo nos invita a estar presentes”.

El atrio del real santuario acogió otra eucaristía a las 19.30 horas, comenzando así el Octavario. Posteriormente, a las 23.30 horas, la santa imagen salió al pórtico para presenciar la ofrenda pirotécnica que este año se volvió a recuperar.

Apuesta por recuperar la normalidad del culto externo

El curso favorable de la situación sanitaria por la pandemia, con un descenso de contagios y el avance de la vacunación, ha llevado a los obispos de la Provincia Eclesiástica de Sevilla (Sevilla, Asidonia-Jerez, Cádiz y Ceuta, Canarias, Córdoba, Huelva y Tenerife) a plantear la actualización de las disposiciones canónicas vigentes. Así, consideran la conveniencia de retomar la normalidad del culto externo, es decir, procesiones, romerías y demás. Pero se reitera el llamamiento para que se sigan atendiendo las disposiciones de las autoridades competentes. Las diócesis canarias harán un decreto para hacer efectivo lo anunciado.