la palma

Los más de 5.000 evacuados: entre la calma de los abuelos y unas ‘vacaciones’

Medio centenar de personas con movilidad reducida fueron llevadas al acuartelamiento militar de El Fuerte, en Breña Baja
Medio millar de turistas fueron desalojados al pabellón Roberto Rodríguez Estrello de Santa Cruz de La Palma. Danios

Las caras lo decían todo. Cuando abandonas tu hogar a toda prisa, huyendo de la lava y sin saber qué puede ocurrir con lo que tanto te ha costado lograr, solo queda desear que la naturaleza sea clemente. Ese es el clima que se respiraba ayer en el acuartelamiento El Fuerte (Breña Baja), a donde fueron evacuadas desde las tres de la tarde medio centenar de personas con movilidad reducida de hasta ocho zonas donde se preveía que la erupción del volcán de Cumbre Vieja podía tener más impacto: San Nicolás, Jedey, Las Manchas de Abajo, Paraíso, La Bombilla, El Remo, Puerto Naos y El Charco. En el enclave militar eran recibidas por personal de Cruz Roja y el Área de Salud palmera, que las sometían a un test de antígenos antes de permitirles la entrada. En total, se evacuó a más de 5.000 personas de El Paso, Los Llanos y Tazacorte.

Había llantos, preocupación y, especialmente, incertidumbre, entre quienes vieron la lava de cerca, en las proximidades de sus viviendas, y temieron que las rocas fundidas deshacieran parte de sus vidas. No obstante, la tónica general en los puntos de evacuación era la de quienes habían escuchado hablar a sus padres, a sus abuelos o incluso habían visto de pequeños la erupción del Teneguía hace 50 años, por lo que esta la afrontaban con naturalidad, si bien el susto era difícil que saliera del cuerpo. Y es que, una vez se precipitaron los acontecimientos y la materia caliente emergió de las entrañas de la tierra, se procedió al desalojo de centenares de vecinos de las áreas ya mencionadas, a los que más tarde se unieron al menos otras 170 personas de Tazacorte y 700 de la costa de Los Llanos de Aridane como medida de prevención.

Los coordinadores de la evacuación, dando instrucciones. Danios

Precisamente de este último municipio se evacuó a 500 turistas que se alojaban en el hotel de Puerto Naos, que contaron a DIARIO DE AVISOS su experiencia. Es el caso de Joseph y Cordula, dos alemanes que, durante cuatro días, pudieron deleitarse de los encantos de la Isla Bonita, hasta que ayer por la tarde los llamaron de la recepción. “Dijeron que teníamos poco tiempo para empaquetar nuestras cosas. La gente más mayor, como había sentido algún temblor, tenía miedo y salió antes”, cuenta. Asimismo, recuerda su última jornada de tranquilidad, previa al fenómeno natural: “Fuimos al Puerto de Tazacorte a darnos un baño. Se estaba muy bien. Y hoy [ayer para el lector] quisimos quedarnos en la piscina”.

Marta y Enrique, naturales de Alicante, habían optado por hacer una ruta de senderismo por el Norte. Así, saliendo temprano, visitaron el Cubo de la Galga y Charco Azul, en la parte noreste de la Isla, pero cuando quisieron regresar al recurso alojativo se toparon con la operación salida de Puerto Naos. Los coches salían mayoritariamente en el sentido opuesto. Les informaron de lo que ocurría y, tras dar algunos tumbos por problemas de coordinación de las autoridades, arribaron el pabellón Roberto Rodríguez Estrello de la capital.

“Soy enfermera en un Hospital y este año ya había tenido bastante”

Joseph y Cordula, dos alemanes que pasaban sus vacaciones en Puerto Naos. Danios

Los alicantinos Marta y Enrique habían escogido una actividad al aire libre, el senderismo, de los mayores atractivos de La Palma, para disfrutar de su estancia en Canarias. Pero el volcán tenía otros planes para los que en ese momento estuvieran pisando la zona del Valle de Aridane. Y un pensamiento que Marta, que es enfermera, no podía quitarse de la cabeza ayer era: “Este año ya habíamos tenido bastante en el Hospital con el COVID-19”.

En una tesitura similar -la de unas vacaciones atípicas- se encontraban Silvia y Daniel, de Logroño. “Fuimos de excursión a Los Tilos y, claro, sabíamos que el volcán iba a explotar, pero no tan pronto”. Durante el trayecto no tenían cobertura, de modo que permanecían aislados del exterior, concentrados en captar cada detalle del paraje natural por el que transitaban. Pero, cuando volvieron a conectarse a la red, el móvil no dejó de sonar:

“Teníamos un montón de mensajes de gente preguntándonos cómo estábamos”. Por ello decidieron regresar al hotel, viéndose sorprendidos por las colas de evacuación y recalando, igualmente, en Santa Cruz de La Palma.

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