Política

El informe sobre las residencias, un asunto serio sobre el que reflexionar sin caer en partidismos

La publicación del informe del diputado del Común sobre residencias de mayores exige un debate profundo sobre cómo asegurar, por fin, la mejora de los servicios sociales en Canarias

La situación de los mayores ha desatado una gran preocupación.

Recordaba ayer el presidente del Gobierno canario, Ángel Víctor Torres, que 20 de las 30 visitas que hizo la Diputación del Común para elaborar el informe sobre las residencias de ancianos que se ha conocido esta semana, después de que lo adelantara la ‘Cadena SER’, ocurrieron durante el Gobierno de CC. La última, del 30 enero de 2020, se produjo pocos meses después de la llegada del nuevo equipo de la Consejería de Derechos Sociales. Y es que no conviene perder las referencias temporales, pues estos asuntos de trasfondo tan desagradable acaban cogiendo vuelo mediático y terminan estampándose en la cara de cualquiera que ande un poco despistado: ayer, por ejemplo, el debate mutó en saber si la Diputación del Común informó a la Fiscalía y si la Fiscalía informó a la Consejería de Derechos Sociales…


Da igual lo que ocurra, que estamos a dos tertulias de que alguien vuelva a pedir la dimisión de la consejera Noemí Santana. Y da igual que la Consejería argumente que el número de inspectores para controlar las residencias de mayores ha pasado de dos a cinco en esta legislatura y están a punto de entrar 13 personas más o que Canarias es la comunidad con menos mortandad durante la pandemia en las residencias. A Noemí Santana, como a Fernando Morán en el primer Gobierno socialista, leña que jode.


No seremos nosotros los que disculpemos las decepcionantes cifras que aún tenemos, por ejemplo, en dependencia. Pero este tema de las residencias de ancianos responde a un modelo mediocre de servicios sociales que lleva funcionando en Canarias durante décadas, respondiendo a una visión asistencialista con ribetes de caridad y miseria. Y CC, que ha estado muchos años gobernando en estas Islas, tiene una enorme responsabilidad. Pero no solo, porque en esos gobiernos también hubo consejeros de Políticas Sociales de otros partidos, incluido el PSOE.


Ahora, podemos dedicarnos a las batallitas de partido. O podemos hacer un esfuerzo serio por reflexionar sobre cómo mejorar de manera sostenida los servicios sociales en Canarias, incluyendo las residencias de ancianos. Necesitamos establecer una fuente de financiación estable, más allá de los fondos europeos que ahora llegan. Aunque eso implique encontrar fórmulas para distribuir mejor la riqueza. Arrastramos déficits históricos en el desarrollo de nuestras Islas. Este es uno de ellos. Podemos dedicarnos a las batallitas de salón, a las cuotas de poder, a las mociones de censura. O podemos intentar arreglarlas de una vez por todas.