Automovilismo

La historia del automovilismo se deja notar en el macizo de Anaga

Auténticas joyas del motor participan desde ayer en la vigésima edición de la Clásica de Tenerife Internacional que hoy recorrerá Las Cañadas del Teide y el Suroeste de la Isla

Gran expectación en La Laguna, a donde llegó por la tarde-noche la primera etapa / Iván Pérez

El parque natural de Anaga y los municipios de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna acogieron ayer la primera etapa de la XX Clásica de Tenerife, de carácter internacional, con 125 vehículos, auténticas joyas del automovilismo mundial, que compartieron su valor y belleza con la naturaleza de monte y coste del macizo de Anaga. Además, con la fortuna durante el recorrido, de unas tres horas, que el tiempo acompañó y la lluvia no hizo acto de presencia pese a la incursión por pleno monte de laurisilva.


Tras la salida del parque García Sanabria, con la bandera en manos de Guillermo Díaz Guerra, en nombre del alcalde de Santa Cruz, las concejalas Alicia Cebrián y Purificación García, así como el presidente del Real Automóvil Club, Juan Farizo y el cónsul de Bélgica, los 125 vehículos matriculados entre los años 1930 y 2000, recorrieron las carreteras de Anaga, con paradas en Tegueste y La Laguna, para que el numeroso público pudiera observar la belleza de unas máquinas de motor, algunas de las cuales superan hoy en el mercado el millón de euros. Entre esas bellas ‘reliquias’ destacan algunos modelos de tinerfeños que cuentan con una gran colección de clásicos, como son los casos de Carlos Rendón, Orestes Morales, Abel Febles, Miguel Hernández Calzadilla, Joaquín Sieper, Francis Montesdeoca, por citar algunos, porque si Tenerife puede presumir en automovilismo es por haber heredado y mantenido un gran patrimonio fruto de sus ventajas fiscales y su conexión directa con Inglaterra en el siglo pasado. Además, a esos grandes herederos de monturas espectaculares, se sumaron ayer figuras legendarias de nuestro automovilismo, como Carlos Hafner e incluso ingenieros británicos de equipos de fórmula uno como McLaren o Mercedes, así como apasionados de la restauración de coches que se inscribieron más que para competir para “pasear” como seguramente hicieron ayer la treintena de participantes venidos de Inglaterra y Bélgica, entre otros países europeos, pese a que muchos disponían de los viejos Bentley, que salieron a toda pastilla del García Sanabria, pero no lograron clasificar bien, entre otras razones porque la regularidad no consiste en llegar primero sino en ser más regular en cada tramo.

Miriam Martín y María Botana, con el Daimler V8, uno de los equipos femeninos de la Clásica / NORCHI


Muchas de esas carrocerías proceden de Inglaterra y Bélgica, pero la mayoría son de pudientes familias canarias que han mantenido a lo largo de años la tradición de los coches antiguos y clásicos manteniéndolos en un perfecto estado de revista, de tal guisa, que tras la primera etapa, de unos 80 kilómetros, en el apartado de regularidad, los primeros clasificados fueron todos canarios. Aquí se impuso más el conocimiento del terreno que la propia mecánica de los vehículos, sin que clasificaran modelos como el F-50 Ferrari que partieron al inicio dentro de la categoría ‘tributo’, un guiño para reconocer la evolución de la tecnología y diseño de los vehículos entre los años 30 y final del pasado siglo.

El cónsul del Bélgica no desaprovechó la ocasión de darle la salida a sus compatriotas / NORCHI


La etapa de hoy saldrá de nuevo del parque García Sanabria capitalino y recorrerá el Suroeste de la Isla, con paradas en Playa de Las Américas y Santiago del Teide, tras subida y bajada por Las Cañadas del Teide. La llegada a Santa Cruz está prevista a las siete de la tarde y una hora después se realizará la entrega de trofeos.