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Alexander López, el joven pastor que sobrevive en Teno Alto

"No resulta fácil el relevo generacional, es un trabajo difícil, pero igual lo sería para mí trabajar en una ciudad; tratando a mis doscientas cabras y haciendo quesos me siento realizado", comenta el gestor de Naturteno
Alexander tiene un rebaño de doscientas cabras y algunas ovejas en la meseta de Teno Alto / NORCHI

Ya tiene 34 años, pero sigue siendo el pastor más joven de Teno Alto y “seguramente de Tenerife”, comenta Alexander López Rodríguez, quien teme que “lo seguiré siendo por mucho más tiempo, porque el relevo generacional en el sector ganadero, y en este en concreto, no tiene visos de ser una realidad, va en picado”. Se muestra pesimista sobre la supervivencia del pastoreo en la Isla. “Es un trabajo difícil, duro, pero igual lo sería para mí trabajar en el pueblo o en una ciudad; pastoreando a mis 200 cabras, ordeñándolas y haciendo quesos me siento realizado”, comenta a DIARIO DE AVISOS.


Alexander estudió capacitación agraria en Tacoronte, comenzó a dedicarse al mundo de la flor cortada, y con 22 años decidió emprender una vida de pastor en Teno Alto, donde su abuela tenía una casa, pero vivía en Buenavista, como lo hacía Alexander. Llevó durante cinco años la finca La Mulata, y desde hace siete es propietario de la explotación Naturteno, reconocida ya entre las mejores queserías de Canarias, con su tradicional queso tierno, el semicurado de leche cruda (medalla de oro en el último concurso de AgroCanarias) y el curado, difícil de encontrar de no ser por encargo: se lo quitan de las manos. Estos quesos se pueden conseguir en la propia finca, en el mercadillo de los sábados en Buenavista, en el puesto que atiende Juana, la madre de Alexander, y en distintos establecimientos del municipio. La idea del joven pastor es “reducir el rebaño, y con ello la cantidad de queso y aumentar la calidad, con productos diferenciados”, manteniendo la idea de rehabilitar la finca para realizar visitas guiadas y fomentar el ecoturismo que se da en Teno Alto, con una atalaya espectacular para divisar el sur y el norte de Tenerife y las islas de La Gomera y La Palma, con un clima sano, pero frío, sobre todo, por la presencia de un viento constante.


El desarrollo de la ganadería extensiva con prácticas tradicionales del pastoreo de la gran meseta de Teno Alto constituye un recurso endógeno susceptible de su puesta en valor como atractivo para los visitantes, permitiendo, además, mantener el vínculo de la actividad económica con el territorio insular, pero apenas quedan un par de cabreros en los campos. Por eso no fue extraño que Alexander lograra, con 25 años, el premio Agrojoven del Cabildo en 2013. La propia institución insular se llevó este año al joven quesero a la feria Gastronomika de Donosti, donde dio a conocer, junto al chef Juan Carlos Clemente, el semicurado ahumado asado, acompañado de lágrimas de mermelada de castañas y unas gotas de mojo de cilantro.

Alexander López recuerda con entusiasmo las razones por las que escogió el queso semicurado ahumado para presentar su quesería en Gastronomika: “Quizás es uno de los quesos que más nos representa, pues es el más premiado. Es un queso que pasa al ahumado unos 35 días, mimando el tiempo y la humedad para obtener los resultados que buscamos”. Muestra de que a Alexander también gusta de innovar, hace dos años sorprendió a propios y extraños con un queso que maduró en una cueva, al que llamó Inquieto. “Se trata de un queso con más de dos meses de maduración con corteza enmohecida y con una cierta cremosidad en su interior”, explica el joven pastor y empresario.


Además, en relación con la ganadería extensiva que caracteriza a esos quesos, añade que “defendemos el pastoreo, porque es beneficioso para nuestros quesos, tanto en sabores y aromas como en sus peculiaridades. Es una forma de vida. Poder tener el ganado pastando día y noche en nuestro caserío es un lujo que se debe apreciar por la excelencia del producto y porque ayuda a sostener la cultura y tradición de la zona, enriqueciendo al municipio y a la isla en sí”, y reconoce que la tecnología ayuda, porque “si tienes una máquina, no vas a ordeñar a mano, y si tienes una presa, tampoco vas a hacer queso a mano”, reconoce.

Tiene tiempo también para ponerse detrás del mostrador y vender su queso en la misma granja Naturteno / Cedida

Falta de lluvia


Al contrario de otros sectores económicos, “la pandemia apenas se notó en Teno Alto” y el propietario de Naturteno reconoce que “todos los quesos que sacamos se vendieron, en este sentido puedo estar satisfecho”, no así de la falta de lluvias. “Estamos -recuerda- en pleno diciembre y apenas han caído cuatro gotas y, aunque el campo es agradecido solo con el sereno, está claro que se incrementan los costes del pienso”, ahora que ha comenzado a trabajar también con la oveja canaria, para sacar un queso sin mezcla, diferenciado, aunque lo suyo sigue siendo el queso de cabra, esa que está inmersa en un proyecto de denominación en Tenerife como Cabra Norte.

Sacrificado


Alexander lamenta que no pueda dedicar más tiempo a sus muchos amigos del pueblo, “aunque ahora con el virus reapareciendo de nuevo no es cuestión de estar de fiestas”, recuerda, porque “las cabras no entienden de días festivos o fines de semana, no recuerdo cuándo me pude coger siquiera una semana de vacaciones, lo máximo unos cuantos días que me cogí el mes pasado para ir a Gastronomika de San Sebastián”, aunque sigue afirmando que “para mí no se me hace pesado subir todos los días a Teno Alto, porque lo hago en 20 minutos, pero no dejo de reconocer que es un trabajo muy sacrificado sacar a pastorear a las cabras, ordeñarlas y hacer el queso, así todos los días, excepto cuando el ganado no da leche o está para parir”. Ha tenido la oportunidad de trabajar en otras granjas de mayor tamaño y reconocidas en la Isla, pero “no hay nada como tener tu propia empresa y trabajar para ti y hacerlo diariamente en un paraje tan idílico como Teno Alto”, afirma con rotundidad.


Alexander, hijo único, no piensa, por lo pronto, en formar una familia y si, llegara el caso de tener un hijo, “no me gustaría que fuera cabrero, porque no el hijo de un abogado tiene que ser abogado o hijo de un cabrero debe dedicarse a lo mismo. Si realmente fuera así, perfecto, no queda otra, pero lamentablemente el pastoreo tiene los días contados aquí en Teno Alto y en toda la Isla me atrevería a decir. Yo mismo lo pienso, si tuviera que empezar de cero, cuando lo hice con la pequeña explotación familiar, no lo haría, ya no solo por la esclavitud que es, sino por las trabas que te pone la Administración y la lentitud en resolverlas”. Lo dice quien desde los 22 años saca a diario a dos centenares de cabras -ahora también ovejas- por la gran meseta de Teno Alto, donde se diría, si no fuera por los visitantes que acuden casi a diario a recorrer la zona, que el tiempo se ha parado.

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