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Esta Navidad haz que vuelvan a casa y no al armario

El área de Diversidad de la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud del Gobierno de Canarias pide a las familias un entorno inclusivo que favorezca el bienestar de la juventud en este corto dirigido por el realizador teldense Willy Suárez
Esta Navidad haz que vuelvan a casa y no al armario
La campaña tiene como objetivo visibilizar la importancia del entorno familiar como espacio seguro para menores y jóvenes LGBTI

La Navidad es un momento de reencuentro familiar, de vuelta a nuestro  núcleo social primario. Un espacio que puede ser hostil, ajeno y distante hacia las diferentes individualidades que lo integran, o un lugar donde encontrar el bienestar que permita expresar con libertad las emociones, especialmente para quienes por sus características personales,  pueden sentir rechazo en determinados entornos sociales. Con esta premisa, la  Dirección General de Diversidad de la Consejería de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud del Gobierno de Canarias ha querido lanzar un mensaje claro a las familias: ‘Esta Navidad haz que vuelvan a casa y no al armario’ en este vídeo dirigido por el realizador teldense Willy Suárez.

“Un entorno  familiar inclusivo es un mecanismo fundamental de resiliencia para el bienestar de la juventud LGBTI”, apunta el director general de Diversidad, Víctor M. Ramírez. “De ahí que esta campaña que lanzamos con motivo de las celebraciones navideñas donde abundan los encuentros familiares, pretende concienciar a las familias de que creen un ambiente abierto a la diversidad que facilite la integración de  menores y jóvenes.”

“La hostilidad o presión lgtbifóbica, -argumenta- un ambiente en el que prime la presunción de heterosexualidad, hace que menores y jóvenes LGBTI sientan una gran inseguridad por lo que tendrán que hacer un esfuerzo titánico para salir del armario y mostrar plenamente su identidad”.

La campaña tiene como objetivo visibilizar la importancia del entorno familiar como espacio seguro para menores y jóvenes LGBTI, mostrar la diferencia entre un joven que vive de manera abierta y alegre su identidad en el ámbito familiar y otro al que, debido la presión social habitual y la presunción de heterosexualidad, tiene dificultades para dar ese trascendental paso de salida del armario en su familia. 

La moraleja está clara. Quienes viven en familias integradoras y abiertas tienen menos posibilidades de sufrir los efectos de la lgbtifobia. Que una familia no acepte la diversidad de sus hijos e hijas trae como consecuencias importantes efectos en su salud, como el riesgo de sufrir depresión, el consumo de drogas e incluso en, muchas ocasiones, propensión al suicidio, cuyo índice es mucho mayor en los menores LGTBI que en el resto de la población.

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