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Las voces de la TF-5: “Sufro ansiedad cada domingo al pensar en las colas de la semana”

Desde DIARIO DE AVISOS hemos querido dar voz a los verdaderos afectados de esta problemática que, legislatura tras legislatura, quita el sueño -nunca mejor dicho- a los norteños
Colas en la autopista TF-5. | Sergio Méndez

El tráfico en la autopista del Norte, también denominada TF-5, continúa siendo una de las asignaturas pendientes en Tenerife, quizá de las troncales. Las kilométricas colas que sufre a diario la vía ya no son noticia si aludimos al significado propio que recoge la Real Academia Española –dato o información nuevos, referidos a un asunto o a una persona-, pero lo cierto es que durante esta última semana el hartazgo de los continuos parones que padecen los residentes del norte de la Isla ha ido in crescendo.

Precisamente el arquitecto y catedrático de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Barcelona, Joaquín Sabaté, alertaba ayer de que Tenerife había superado su capacidad de carga de coches, incitando a las autoridades a buscar “medidas radicales” en las grandes ciudades. “La conclusión fundamental es que hay que limitar el espacio destinado al automóvil porque tiende a ocupar todo lo que se deje ocupar, en el futuro es posible que en la ciudad central solo se permitan taxis, vehículos de distribución y eléctricos”, explicó.

A este respecto, surgen numerosos debates: la descentralización de Santa Cruz, la habilitación de nuevos carriles, la incentivación del transporte público… Desde DIARIO DE AVISOS hemos querido dar voz a los verdaderos afectados de esta problemática que, legislatura tras legislatura, quita el sueño -nunca mejor dicho- a los norteños.

Laura, de 28 años, ejerce como maestra de Educación Primaria en un colegio situado en el área metropolitana. Es natural y reside en el municipio de San Juan de la Rambla, por lo que su despertador suena cada día a las 5.30 horas para llegar a tiempo -con suerte- a su centro de trabajo. “Las retenciones se producen casi a diario y están motivadas mayoritariamente por choques por alcance, colisiones o vehículos averiados”, cuenta la docente, quien reconoce que ha estado hasta tres horas y cuarto parada en la autopista. De hecho, afirma que “este año hay más tráfico que nunca”. A pesar de que la ramblera prefiere vivir en su pueblo natal, donde “desconecta del estrés y el agobio de la ciudad”, asegura que sufrir a diario esta densidad de tráfico le genera “malhumor” al acudir a su centro escolar e incluso “ansiedad los domingos cuando recuerdo a lo que me enfrento durante la semana”. “Y así todos los santos días”, sostiene.

Por su parte, Ariadna, de 20 años, debe trasladarse a la capital tinerfeña porque cursa el Grado en Enfermería de la Universidad de La Laguna (ULL). Vive en Los Realejos y ha permanecido hasta un máximo de dos horas y media atrapada en el colapso de la autopista TF-5. Según explica la universitaria a este periódico, “suelo salir de casa con mucha antelación, pero hay ocasiones en las que llego tan tarde por las colas que pierdo mi asistencia”. Por ello, ha barajado la opción de mudarse a Santa Cruz o La Laguna, pero “no lo hago porque quiero estar cerca de mi familia”. La futura enfermera propone la habilitación de un tercer carril y facilitar el acceso al transporte público porque el caos en esta zona de la Isla “ocurre a diario”.

Néstor acaba de incorporarse a los damnificados por los atascos en Tenerife. El estudiante de 18 años de la ULL, que reside en Ravelo, perteneciente al término municipal de El Sauzal, conduce cada día para asistir a clases. “Solo llevo unos meses padeciendo las colas de la TF-5, pero un día casi pierdo mi asistencia a un examen, y es un buen apuro”. Pese a que la distancia que separa su vivienda del Campus de Guajara son apenas 15 kilómetros, el joven ha estado hasta una hora y media parado en la vía. “Aún no me he planteado mudarme al área metropolitana porque dispongo de vehículo, pero conozco a muchos compañeros que sí para evitar las colas en la guagua”, indica. A su vez, propone modificar la hora de apertura de la Universidad para evitar la hora punta.

Mayte, de 57 años, también recorre en coche 50 kilómetros casi a diario. Su vivienda habitual está ubicada en la localidad de San Juan de la Rambla y trabaja como auxiliar de enfermería en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria. “Salgo de casa sobre las 5.30 horas para llegar a tiempo porque el problema no son solo las colas kilométricas que se originan en la autopista, sino el aparcamiento”, declara la afectada, que además admite que “desde hace un mes hay muchos más vehículos” e inevitablemente más retenciones.

Su turno matutino, que conforman 12 horas, comienza a las 8.00, por lo que su cómputo total de horas de jornada laboral, teniendo en cuenta su desplazamiento, es de casi 16. “Prefiero pegarme un buen madrugón que pasar nervios en el colapso porque me afecta mucho al estómago”, pero admite que “termino el día agotada”. A este respecto, manifiesta que se desplazaría en guagua si existiese una mayor flexibilidad horaria y precios asequibles. Mayte no vacila cuando manifiesta que se compraría un piso en la capital tinerfeña “si me toca la Primitiva” porque “acudir en tan solo unos minutos al centro hospitalario es calidad de vida”. De momento, lo que le toca a esta perjudicada, como a otros tantos por el tráfico en la autopista del Norte, es sortear los atascos y, por ende, robarle horas al sueño.

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