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El roscón gigante de La Orotava, en cajita, pero igual de rico

Las 1.192 porciones del roscón gigante se agotaron en tiempo récord pese a que este año no hubo música ni chocolate caliente
Las cajas con las porciones fueron acomodadas perfectamente simulando un gran roscón. Fran Pallero

Este año no hubo música, actividades de animación ni el ambiente festivo de otras ediciones y fueron muchas las personas que echaron de menos el vasito de chocolate caliente para acompañarlo y saborearlo en la calle, acompañadas de familiares y amigos. Tampoco hubo posibilidad de elegir el relleno: crema pastelera o de chocolate. Solo se ofrecía la primera.

Pero las ganas de probar el roscón gigante de Reyes que desde hace una década se elabora en La Orotava el día 4 de enero, permanecieron intactas. Quizás porque en 2021 este evento fue virtual debido a la pandemia de COVID-19, ayer las porciones se agotaron rápidamente. Un total de 1.192 en apenas tres horas y media.

Cientos de personas fluyeron por la avenida Emilio Luque (frente al colegio de La Milagrosa) para hacerse con un trozo del ansiado dulce, elaborado por la pastelería Manobuena, que se encarga desde hace diez años de preparar la crema pastelera, y por primera vez, por la panadería Jovita, responsable de la masa, tipo brioche.
Este año su tamaño fue más reducido. Unos 143 metros lineales contra los 310 que alcanzó en 2019, año en el que pesó unos 700 kilogramos -uno de los mayores de sus características- y se vendieron unas 4.000 porciones. Fue la última ocasión en la que no hubo restricciones de ningún tipo para degustar el esperado dulce.

Sin embargo, esta vez fue mucho más laborioso porque hubo que cortarlo en porciones iguales y distribuirlos en cajitas para llevarlo a casa que previamente había que armar, cada una de las cuales tenía una porción de 12 centímetros y 55 de ellas un regalo donado por comercios del municipio. Solo ocho personas de la panadería y los voluntarios de la Cruz Roja se dedicaron el lunes de forma exclusiva a esta tarea, apuntó Carmen Sosa, encargada de La Manobuena. Una medida de seguridad sanitaria para evitar una mayor manipulación y que permaneciera expuesto al aire libre más tiempo pero que no impidió que estuviera igual de rico.

Este año el Ayuntamiento propició adelantar la hora para evitar aglomeraciones. La venta se abrió a las 14.00 horas y quince minutos antes ya había gente haciendo cola para hacerse con un trozo de roscón. Hubo quien llevó más de una caja e incluso se fue preparado con una bolsa para coger varias.
La cola fue fluida hasta pasadas las cinco y media que hubo que cerrar porque las existencias se acabaron antes de lo previsto. Los organizadores del evento habían puesto como tope las 21.00 horas.

Fin solidario

Esta iniciativa que sirve de antesala a la llegada de sus Majestades de Oriente tiene un fin solidario y por eso cada porción tenía el valor simbólico de un euro. La recaudación se destinará íntegramente a Cruz Roja para ayudar a aquellas personas que peor lo están pasando.

El presidente comarcal y la directora técnica del Valle, Heliodoro González y Dácil León, respectivamente, estuvieron allí desde primera hora. “La situación ha mejorado pero en los tiempos que corren todavía hay mucha tarea que hacer. Siempre estamos buscando captación de fondos para las personas más necesitadas y sobre todo en estas fechas tan señaladas que parece que la necesidad es mayor”, apuntó el primero.

A ello se suman los afectados por la erupción del volcán de La Palma con los que la institución benéfica ha estado presente desde el primer momento. “Es un añadido más a la labor diaria, a la que hace dos años también se ha sumado la pandemia”, declaró León. “Muchos fondos se van a La Palma pero todavía hay familias del Valle que siguen teniendo muchos problemas y hay que ir repartiendo”, añadió.

Lo cierto es que a pesar de la pandemia y de disfrutarse en casa, el roscón gigante sigue siendo un éxito y una cita obligada en el Norte de Tenerife como antesala a la llegada de Sus Majestades los Reyes de Oriente.

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