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Facundo Fierro: “Busco el lenguaje de entendimiento entre el isleño y la isla”

Para él, el arte es un modo de vivir, de respirar: "Pinto sobre mis vivencias. Cuando cuelgo un cuadro es como desnudarme".
Facundo Fierro. / Fran Pallero
Facundo Fierro, en el Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA). / Fran Pallero
Facundo Fierro, en el Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA). Fran Pallero

Se deja la piel intentando encontrar el lenguaje de entendimiento entre la isla y el isleño. Facundo Fierro expone en el Museo de Naturaleza y Arqueología de Tenerife una fecunda obra.

-¿Qué capas componen la piel de la isla? 
“Hablo en singular porque quiero que cada uno vea su isla, aunque me he basado en elementos de todas ellas”. 

-¿Cuáles son?  
“Pues, busco en los distintos espacios. No solamente en la piel de la roca, de la arena, del malpaís, los barrancos…”. 

-¿Dónde más? 
“La flora también forma parte de la piel”.  

-¡El lenguaje de las flores! 
“Trato de tomar las huellas dactilares de nuestras islas”. 

-¿Con qué intención? 
“Encontrar el lenguaje de entendimiento entre el isleño y la isla”. 

-¿Se miran a la cara y no aguantan la mirada? 
“Desde hace mucho tiempo, la isla está muy mal interpretada por el isleño”. 

-Un contrasentido, ¿no? 
“La usa y la pisa, pero ha perdido el lenguaje de entendimiento para interpretarla”. 

-¿La exposición esta es una anatomía del paisaje? 
“Bueno, son brochazos o pinceladas para identificarme con esa piel”. 

-¿Qué sensaciones arroja la explosión del volcán? 
“Lógicamente, el volcán abre la exposición. Cuando ya estaba preparada, irrumpe y reinicia el ciclo”. 

-¡Hágase la voluntad! 
“Es una cuestión genética”. 

-La génesis isleña… 
“Yo, que soy un isleño que ha permanecido tantos años fuera, la isla la llevo dentro adondequiera que vaya”.  

-El carné de identidad de la personalidad. O algo así… 
“En toda ni pintura está la isla como referente”. 

-De un sitio para otro… 
“Soy un trotamundos. En los últimos treinta años he vivido en Pozuelo [de Alarcón, en la Comunidad de Madrid]”. 

-¿Qué pinta la expresión pictórica en la efervescente vida de un artista? 
“Para mí, la pintura es un modo de vivir, de respirar. En esta pandemia dichosa, el aislamiento me ha salvado”. 

-Desde la serenidad de una meditada reflexión… 
“Es un diálogo conmigo mismo. No me conformo con colgar los cuadros. Estoy ahí para dialogar”. 

-¿Ante un espejo? 
“Una obra de arte no está acabada hasta que quien la concluye la interpreta”. 

-El espectador interpreta el mensaje a su antojo… 
“Hay tantas interpretaciones como ojos”.  

-¿Algunas que ni figuran en el imaginario del autor? 
“Sí. Esta exposición no me ha dado nada más que sensaciones muy buenas”. 

-Un reencuentro… 
“En Tenerife viví mis primeros 38 años”. 

-¿Se trata de una manera de recuperar el contacto? 
“Estoy disponible para quien me avise y participar en una visita guiada. Se han establecido unos turnos”. 

-¿El regreso definitivo está en proyecto? 
“Estoy buscando mi hueco”. 

-¿En Pozuelo se siente la brisa al Atlántico? 
“Me he aislado y vivo para pintar. Antes estaba por El Retiro, en Madrid, y me tuve que marchar”.  

-¿Para entablar una comunicación con la inspiración? 
“Yo no lo llamo inspiración. Pinto lo que sea, sobre mis vivencias. Cuando cuelgo es como desnudarme”. 

-Elocuente culto a la racionalidad subjetiva… 
“La creación artística se desparrama en múltiples facetas, según lo que desees expresar. También uso la escultura”. 

-¡A lo grande! 
“Mis esculturas tienen alturas de cinco o seis pisos. Aquí no hay ninguna”. 

-¡Qué raro! 
“Aparte de la escultura, mi dedicación última y que he desarrollado con más fuerza es la visión del paisaje”.  

-¡Ajá! 
“He agrupado un equipo multidisciplinar. De técnicos, biólogos, sociólogos…”. 

-¡La docta compaña! 
“Percibo que nos falta un entendimiento. Cada vez es mayor la distancia entre la vida del isleño y la piel de la isla”. 

-¡Jo! 
“Estamos perdiendo nuestra propia identidad. Desde fuera lo veo mucho mejor”. 

-¿Será que la aguja de la brújula está desimantada? 
“Ese es el motivo, precisamente, de esta exposición”.  

-Inmersiva… 
“Como isla volcánica, de vez en cuando nos dice: ‘¡Eh!, que estoy viva. Procura entenderme y aprovéchame’. Eso”.  

-¿Son más gruesos o finos los trazos de la melancolía que los de la alegría? 
“La alegría son hitos espontáneos. La melancolía se mantiene. ¡Ahí me has tocado!”. 

-Los recuerdos hacen camino al andar… 
“Ando por la calle y veo una piel de Santa Cruz que no es con la que me rompí una rodilla jugando a la pelota”. 

-¿El urbanismo y la urbanidad van de la mano? 
“No, en absoluto”.  

-¡Rotundo! 
“El urbanismo debe estar en el espacio urbano. El paisaje no se puede urbanizar, hay que interpretarlo”. 

-¿Para integrarse? 
“Y sacarle provecho formando parte de él”. 

-¿La familiaridad engendra complicidad o qué? 
“Con los cuatro hijos que me quedan, parece [risa]”.  

-¿Una colectiva? 
“Guardo el cartel de una exposición que pone Fierro y los nombres de Carlos, Fernando, Natalia y Luis Eduardo”. 

Facundo Fierro. / Fran Pallero
El arte a flor de piel. F.P.

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