el jardín

José Carlos, el ‘descubridor’ de los curiosos “orificios” en los pinares de Tenerife

El hilo en Twitter de este guía de montaña se ha viralizado en las últimas horas: "No lo esperaba, pero es bueno que se conozca el importante papel que tuvieron nuestros montes en la historia"
José Carlos Herrero es guía de montaña y técnico deportivo de montaña

Se define como una “persona curiosa” y, a decir verdad, José Carlos Herrero (@Insurrecto76) ha logrado despertar la curiosidad de muchos usuarios de Twitter en las últimas horas. Este guía de montaña y técnico deportivo de montaña admite que en las rutas que lleva a cabo le gusta utilizar anécdotas históricas para entretener y enseñar a todas aquellas personas que las realizan, como es el caso de los orificios que se encuentran en zonas de pino canario de Tenerife y que fueron, en su día, hornos de brea.

Esta sustancia se utilizó con fines medicinales y cosméticos, pero también servía para impermeabilizar superficies como, por ejemplo, embarcaciones: “Magallanes y Elcano se aprovisionaron en las Islas de esa brea de pino canario, en la zona de Montaña Roja. Llevaron a un calafateador (la persona que aplicaba esa brea en el casco de los barcos) en un hito mundial como aquella vuelta al mundo. Ya ahí el pino canario era muy conocido”.

Porque, como José Carlos advierte, este tipo de hilos sirven para “poner en valor” nuestro monte y el aprovechamiento que se hizo de él en su momento aunque, admite, la repercusión que ha tenido su publicación no la esperaba: “Es verdad que suelo compartir cosas que me resultan curiosas, pero no esperaba que tanta gente me citara y demás. Para hacerlo me basé en un estudio de la ULL que recogía que en 2008 ya se habían cifrado en 94 este tipo de hornos que nos podemos encontrar cualquiera”.

Estas construcciones, localizadas, sobre todo, en la comarca IcodenDaute, supusieron, como admite en su hilo, “una excelente oportunidad económica para diferentes comarcas y puertos de la Isla”, hornos con los que él mismo se encontró un buen día: “Yo también me quedé sorprendido el día en el que los encontré y empecé a preguntar e indagar un poco para saber qué eran. Me llamó la atención ver agujeros cercanos entre sí”.

Y de ese modo trata, desde su perspectiva y su oficio, de aderezar las rutas que lleva a cabo despertando la curiosidad de las personas que se adentran en los parajes naturales de Tenerife: “No soy biólogo, ni geólogo ni historiador, solo creo que a la gente le gusta cuando vinculas algo natural con algo histórico y en Tenerife tenemos mucha suerte con eso. Me gusta hablarle a la gente de Humboldt cuando vamos al Teide, o de Darwin, cuando vamos a Anaga y les explico que estuvo allí, fondeado con un barco y que no pudo bajar por una amenaza de cólera”.

Su curiosas naturaleza nos ha hecho muchos conocer un dato curioso de nuestra Isla desconocido para una mayoría que, en Twitter le ha agradecido su curiosidad e inquietud.

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