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El otro Monumento a Franco

Ávalos diseñó una obra en Valdepeñas cuya escultura central del ángel es similar a la de Santa Cruz y que acabó en ruinas
El monumento que se alza en Valdepeñas fue atacado y quedó en ruinas. DA

El Catálogo de vestigios del franquismo en Canarias, que ha empezado a elaborarse con los restos que la dictadura dejó en Santa Cruz de Tenerife, tal y como defiende el Gobierno de Canarias, está encabezado por el conocido como Monumento a Franco, que, según el citado estudio, basado, a su vez, en el realizado por la capital en 2019, no puede ser resignificado y debe retirarse del espacio público. Un monumento que, aunque fue diseñado por Juan de Ávalos para ser instalado en Santa Cruz de Tenerife, lo cierto es que el escultor ya había creado con anterioridad un monumento denominado Ángel de la Victoria y la Paz, muy similar al ángel que luce en el conjunto escultórico que se ubica en la confluencia de la Rambla y la avenida Francisco La Roche.

Ese otro monumento se inauguró en 1964 en el Cerro de las Aguzaderas situado al norte de Valdepeñas, en un emplazamiento que lo hace visible desde la autopista nacional A4 a causa de su altura. Un conjunto escultórico que quedó reducido a ruina tras sufrir un atentado.

Así lo recoge la catedrática de Historia María Isabel Navarro en el estudio que realizó para Santa Cruz de Tenerife, en el que señala que el proceso de promoción de esculturas en homenaje a la figura del general Franco fue especialmente activo en las fechas próximas a la conmemoración de 1964. Cuenta Navarro que “se sustituyó la finalidad memorial asociada a la guerra por la personificación en torno a la figura del jefe del Estado como fuente de todo proceso y artífice de la paz armada, concepto a través del cual se cimentó la idea de la guerra como mal necesario”.

En esa práctica, “Franco era representado como heroico militar en acción de guerra, o presentando sus triunfos”, detalla la autora. Según Navarro, se creía que el Monumento a Franco de la capital era una versión desconocida hasta la fecha en ese camino estético, pero el monumento de Valdepeñas demuestra que no es así.

Además, el estudio señala que Juan de Ávalos, “reconocido como figura central de la producción del régimen a raíz de los méritos contraídos mediante la colección de esculturas del Valle de los Caídos”, le había granjeado una serie “interminable de encargos de retratos de toda clase de personajes de la actualidad internacional”. Y es en ese contexto de la evolución de los monumentos al dictador, señala Navarro, es en el que destaca como precedente del monumento tinerfeño, el del Ángel de la Victoria y la Paz.

Tal y como recoge Navarro en su investigación, se trata de una figura monumental de un ángel de 15 metros presentado una espada de 10 metros de altura, que se encuentra flanqueado por dos muros dispuestos en posición diagonal confluyendo a ambos lados de la figura, de 25 metros, simbolizando la puerta de la paz.

Otra de las similitudes es que este caso, como en el de Santa Cruz de Tenerife, es el gobierno civil el promotor de la iniciativa, tal como recuerda la inscripción en la base del monumento: “La provincia de C. Real al Caudillo, como homenaje de gratitud en recuerdo de sus mártires 1936-1964”. La pieza escultórica fue realizada en estructura de hierro y el volumen exterior en chapa de cobre repujada.

Al cumplirse el 40 aniversario de la sublevación militar, el 18 de julio de 1976, el FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) realizó un atentado con bomba ocasionada la ruina de la escultura del ángel, que quedó reducida a su estructura interior de hierro.

La Comandancia Naval establece su perímetro de seguridad

El Ministerio de Defensa ha publicado la orden por la que la Comandancia Naval de Santa Cruz pasa a considerarse una instalación militar, “por lo que se hace aconsejable preservarla de cualquier obra o actividad que pudiera afectarla, así como asegurar la eficacia de los medios de que disponga, y el aislamiento conveniente para garantizar su seguridad”. Esto supone que se fija un perímetro de seguridad alrededor del edificio de 12 metros, ubicado al final de la Rambla, en las inmediaciones del Monumento a Franco, y que obliga a que cualquier intervención que se haga en ese perímetro conformado por las calles que rodean a la Comandancia Naval ha de pedir permiso a Defensa.

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