violencia de género

Feminicidios fuera de la pareja: 19 muertes a manos de conocidos en 6 meses

La delegada del Gobierno contra la Violencia Machista ha subrayado la necesidad de "una mirada amplia", porque al salir de los ámbitos ya contemplados por la ley "sorprenden cifras sobrecogedoras"
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La delegada del Gobierno contra la Violencia Machista, Victoria Rosell, ha destacado este jueves que las cifras de feminicidios cometidos fuera del ámbito de la pareja o antigua pareja, con 19 casos en el primer semestre en los que el autor es un conocido de la víctima, muestran “una violencia contra la mujer sistémica, oculta y silenciada”.

Durante su intervención por videoconferencia en el congreso “Justicia y sostenibilidad: La respuesta contra la violencia de género” que tiene lugar en Las Palmas de Gran Canaria, Rosell ha subrayado la necesidad de “una mirada amplia”, porque al salir de los ámbitos ya contemplados por la ley “sorprenden cifras sobrecogedoras”.

Los datos del primer semestre 2022, los primeros desde la aplicación de este registro, hablan de “19 mujeres asesinadas por ser mujer fuera del ámbito de la pareja y expareja”.

Dentro de esta cifra, se registraron “once feminicidios familiares y seis sociales” en el primer semestre del año, donde “el 100 % de los agresores eran conocidos, y casi un 60 % de ellos eran familiares”.

Este dato lo ha valorado como “un dato sobrecogedor, no por no esperado” sino porque habla de una “violencia contra la mujer sistémica, oculta y silenciada”, y que “es un continuo en las vida de las mujeres, como hijas, esposas, madres y abuelas”, haciendo especial hincapié “en el dato de las mujeres mayores, que es importante”.

De acuerdo a la interrelación de datos y decisiones que se toman “en el número de casos nos dejamos fuera al 92 %”, porque se denuncia “un sangrante 8 %” de las violencias existentes, ha advertido Rosell, pero además “dentro de los casos esclarecidos solo un tercio obtiene sentencia condenatoria”.

A su juicio, estas violencias “no pueden tener una respuesta meramente penal” debe ser “una respuesta de verdad, coordinada, integral y satisfactoria para las mujeres y la infancia”.

Contabilizar asesinatos fuera de la pareja, matrimonio o expareja es “una medida pionera” además de una obligación internacional y “una demanda histórica” del colectivo feminista, que busca “no dejar fuera esos asesinatos que escapaban al radar”, ha añadido.

Victoria Rosell ha querido subrayar también la “necesidad” de “trabajar juntar, de compartir experiencias y escucharnos entre todas” independientemente de las diferentes categorías profesionales con un único fin “proteger a las víctimas” y donde las supervivientes y las víctimas “son también expertas”, porque lejos de una titulación “tienen su experiencia de vida”.

Bajo su criterio, eso “amplía la mirada y observa el problema en su ámbito completo” porque hay que “complementar la respuesta y la escucha, oír la historia de las supervivientes”, que coinciden en palabras como “que no vuelva a pasar”, la petición de “apoyo y reparación” y que “no haya violencia institucional”.

Como ha enfatizado “ese 8 % que denuncia hace reflexiones muy críticas que nos abren los ojos”, porque narran “las piedras que se han encontrado en el camino”.

Tal y como ha recordado, visiblemente emocionada, “la víctima de ‘La manada’, la violación grupal de san fermines, cuenta que fue peor lo que vivió después que lo que vivió en aquel portal” y eso “es algo que nos interpela a todas”.

Victoria Rosell se ha referido también a ese “mundo que hay después de los tribunales”, porque existe “una red feminista que alimenta y sujeta a las víctimas que es emocionante”.

En este sentido, ha contado su experiencia con “las peores llamadas que he hecho en este cargo, a las madres de los niños asesinados por violencia vicaria”, apuntando que “es increíble” que “ni siquiera tenemos un término para esas madres, madres sin hijos, supervivientes de esta violencia tan cruel que ataca lo que más duele, que no es una parte del cuerpo sino a nuestros hijos e hijas”.

Estas víctimas “nos abren los ojos a cosas que no son complicadas, sobre ayudas y aspectos humanos” como por ejemplo que estos niños y niñas tengan un homenaje sin los apellidos de su propio asesino, ha planteado.

Hay víctimas de violencia vicaria que “no quieren de ayuda institucional, sino interesarse por esa red de otras madres que se llaman unas a otras”, y que son “capas de redes que, si funcionan, salvan vidas”.

Fuera de los tribunales “se puede hacer mucho, y dentro de las instituciones hace falta aún imprimir respeto y dignidad”, que esas víctimas “sean y se sientan escuchadas y respetadas”.

“Entre todas, ese trabajo diario en red salva vidas llegando a asuntos en los que la Justicia aún se queda coja”, ha señalado la delegada del Gobierno, magistrada en excedencia.

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