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Calle empedrada (hoy, Marqués de Celada) y la iglesia de San Benito (II)

Antes de terminar la lagunera calle Marqués de Celada, subiendo por el lado derecho, nos encontramos con la iglesia de San Benito y su plaza, una de las ermitas más antiguas de La Laguna
Iglesia San Benito Laguna
Panorámica de la calle marqués de Celada y de la iglesia San Benito, en La Laguna. / Mari Cruz del Castillo Remiro

Antes de terminar la lagunera calle Marqués de Celada, subiendo por el lado derecho, nos encontramos con la iglesia de San Benito y su plaza, una de las ermitas más antiguas de La Laguna, fundada por los agricultores en 1535, si bien la mayoría de los historiadores sitúan la fecha de elección del Santo Patrón de los Agricultores Laguneros y el comienzo de las obras de su ermita en 1532, siguiendo a Núñez de la Peña que decía: “… viene motivada por la pérdida de los sembrados en el año 1532. El día 11 de junio de ese mismo año se efectuó un sorteo, como era costumbre, para elegir a un santo como patrono y que protegiese los cultivos de la Isla. Saliendo elegido San Benito Abad”.

El Cabildo de Tenerife se obligó a costear tres fiestas al año tal y como se refleja en las Ordenanzas de la Isla: “La una a los veinte i uno de marzo, que su sancto día; i la otra el día segundo de Pascua de Pentecostés, que fue el día que se echaron suertes por los vecinos desta isla para tomar por abogado al sancto que cupiese que fue el Señor San Benito; i la otra a los once de julio, que es el día de su traslación, por quanto después que le cupo la suerte, todo el pueblo e isla lo tienen por abogado e a hecho mui buenos temporales i teniendo mui buenas cosechas”, (Alejandro Cioranescu). Si tenemos en cuenta que el día segundo de Pascua de Pentecostés es el “quincuagésimo día después de la Vigilia de Pascua”, con estos datos antes de terminar la primavera se conmemoraba la elección del Santo Protector de los Agricultores. Estudios realizados recientemente, entre otros, por el historiador Carlos Rodríguez Morales, demuestran que la designación por sorteo entre los nombres de setenta y nueve santos y de treinta santas, se celebró en la parroquia de Nuestra Señora de Los Remedios, el 18 de mayo de 1535, no en 1532, siendo por tanto esta la fecha correcta de la elección de San Benito y el comienzo de la construcción de su ermita.

Se cree que la iglesia pudo estar terminada en 1538, quizás no en su totalidad, pero si lo suficiente como para que el Cabildo en 1539 acordara que se hicieran varias procesiones de rogativa debido a la falta de agua, una de ellas desde la parroquia de La Concepción hasta San Benito. Según el historiador Juan Núñez de la Peña, la iglesia fue cubierta con las tablas sacadas de un solo pino de la Isla que medía 110 pies de largo y 35 de ancho. Fue reedificada entre los años 1636 y 1640, por el cantero Jorge de Silva, demoliéndose las paredes que amenazaban ruina, y volviéndose a construir más altas que las originales.
En la plaza donde se ubica la ermita, rodeada por pequeñas viviendas de una sola planta, vivió una de las santiguadoras más afamada de la Ciudad, doña Manuela López Izquierdo, y en la calle Carretas doña Eloína Expósito Mendoza, seña Lugina (1887-1980), ambas curaban mediante rezado el mal de ojos, empacho, susto… no cobraban sino aceptaban lo que la buena voluntad de los vecinos quisiera dejarles.

En el siglo XIX, al desaparecer el Gremio de Labradores que la había tenido a su cargo durante tres siglos, la ermita y su culto decayeron. En la Semana Santa de 1807 se produjo en La Laguna una epidemia que ocasionó gran cantidad de muertos, motivo por el cual hubo que dar sepultura a los mismos en las Ermitas de San Juan y San Benito.

También, durante la epidemia de fiebre amarilla de 1862, fue cedida para su utilización mientras duró la misma. Se ocupó temporalmente por las tropas, e incluso para guardar caballos. La siguiente restauración fue en 1917, siendo en 1946 cuando se reconstruye descubriéndose un arco de cantería en la fachada este del edificio.

En la edificación destaca la portada principal enmarcada por un arco de medio punto en cantería roja, muy característica en las ermitas laguneras también en la fachada, la espadaña de piedra, de forma rectangular con arcos de medio punto y rematada mediante bolas pétreas. En la entrada encontramos sendos bancos de mampostería. La techumbre de la iglesia está cubierta a dos aguas con teja árabe, mientras que la capilla mayor se cubre con un tejado a cuatro aguas. La última restauración de la cubierta fue realizada en 1992 por la Escuela-Taller del Ayuntamiento de La Laguna y ejecutada bajo la dirección del ebanista lagunero José Martín Bello.

El interior de esta iglesia, de dimensiones algo más grande que el resto de las construidas en su época, tiene 26 metros de largo, más los 9 metros del presbiterio, con un ancho de 8,50 metros. En un lateral aparece una pequeña escalera que conduce al campanario. En el retablo principal, diseñado por el canónigo don José Siverio y construido en los talleres de Los Realejos, se encuentran las imágenes de San Benito, en el centro, la Virgen del Pino y otra de San Cristóbal (donada por los taxistas laguneros). La pila bautismal fue adquirida por el vecino de la zona Sr. Linares, que la adquirió con la aportación de los feligreses. Las catorce estaciones del Vía Crucis, que rodean las paredes, fueron diseñadas y pintadas por el pintor Manolo Sánchez. Se conservan en el interior los muretes laterales de piedra original.
La iglesia también cuenta con una imagen de San Honorato, donada por el Gremio de los Panaderos para que fuera colocada en su día en la capilla, que nunca se construyó, en la urbanización que la Cooperativa de dicha asociación en La Laguna comenzó a construir en la calle Núñez de la Peña. Además, están las imágenes de San Blas y San Nicolás; y una Milagrosa que fue costeada por los vecinos del barrio en 1915, esta imagen tuvo una cofradía fundada en 1945.

Actualmente, la parroquia es sede canónica de la Hermandad de mujeres de San Benito y también de la Cofradía Penitencial de la Verónica y la Santa Faz, fundada el 20 de octubre de 1980, que procesiona el Miércoles y el Viernes Santo en la Semana Santa Lagunera. La iglesia de San Benito Abad, parroquia desde 1975, y los bienes muebles vinculados a la misma son declarados Bien de Interés Cultural, con la categoría de monumento el 5 de junio de 2007.

Durante siglos se vienen celebrando importantes festejos en el barrio en honor del santo patrono y desde 1948 se inició desde la ermita la conocida romería, declarada como única Regional de Canarias en 1959. Estas fiestas son una de las celebraciones tradicionales más importantes de la Ciudad, junto a la festividad del Santísimo Cristo, Corpus Christi y Semana Santa.

Casi finalizando la calle, por donde pasa la Romería de San Benito, en el pasado recibían al Santo Patrón de los Labradores con flores que las abuelas de la calle desojaban y mezclaban con granos de trigo. Al atardecer se encendían en las casas los antiguos faroles que con sus manos elaboraba don Félix el Latonero.

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