La Copa del Rey es otro rollo y un derbi copero no tiene comparación. El torneo del KO dejó ayer un partido para la historia entre los dos equipos canarios pese al horario dispuesto para la disputa del compromiso. La pasión de dos aficiones entregadas a sus respectivos equipos generó un ambiente inigualable que empezó para los blanquiazules desde por la mañana.
Y es que en la capital, en la zona del Mercado de Nuestra Señora de África y el rastro ya se vivía la eliminatoria con aficionados blanquiazules luciendo ya sus camisetas y dando sus pronósticos. “Dos a uno, vamos a ganar dos a uno”, aventuraba un aficionado ataviado con la camiseta del legendario César Gómez.
El trasiego se trasladó después a la zona del Heliodoro Rodríguez López, Allí estaba montada la Fan Zone organizada por el CD Tenerife y el ayuntamiento capitalino donde se disfrutaba de actividades y juegos para todas las edades.
El nerviosismo se fue acrecentando conforme pasaban las horas y se acercaba el partido. Un recibimiento a los héroes locales por todo lo alto y una atención casi personalizada para la expedición y la hinchada visitante dio paso al espectáculo deportivo.
El Tenerife comenzó como un tiro recordando al derbi del curso pasado y el Heliodoro enloqueció. Hasta tuvo que atenderse a un aficionado en la grada, un incidente que no pasó a mayores afortunadamente.
El guion fue parecido y el cuadro de Asier Garitano fue capaz de hacerle dos tantos al segundo equipo menos goleado de la competición. Después llegaría el descanso, la injusta expulsión de José Amo y el partido de embarullaría y se ensuciaría un poco.
De Burgos Bengoechea mandó a la caseta a Araujo y el Heliodoro respiró un poco. Las Palmas no generó peligro ni antes ni después y el Tenerife se hizo con un triunfo para la historia, el segundo en eliminatoria copera. Ahora, que pase el siguiente.









