reportaje

“Somos demasiados autocríticos cuando, en turismo, los demás países quieren ser como España”

"Hay que mejorar los convenios colectivos porque, si no, es muy difícil cubrir ciertos empleos en Canarias y la Península”
ROSANA MORILLO, SECRETARIA DE ESTADO DE TURISMO. Sergio Méndez/DA

Demuestra que domina la materia pese a ser licenciada en Matemáticas. Arropó medidas clave en Baleares como directora de Turismo, como la moratoria sobre vivienda vacacional en Palma, y, desde diciembre de 2022, ejerce de secretaria de Estado. Aunque aspira a más y más calidad, Rosana Morillo está orgullosa del sector. Tanto, que lamenta una excesiva autocrítica y afirma que todos los países quieren ser como España en turismo.
A las puertas de Fitur, récord de turistas en 2023, con 84 millones, también de gasto (100.000 millones)… ¿Esta es la línea, seguiremos así en 2024…?
“Al hablar de previsiones, siempre nos fijamos en los asientos y las reservas de hoteles. Para el primer trimestre, ambos indicadores hacen pensar que será muy bueno (se prevé 23 millones de extranjeros). Aún es pronto para adelantar cómo será el verano, pero todo indica que este año seguirá la línea de 2023. Quizás no con tanto crecimiento, porque es muy difícil mantenerlo, pero las previsiones son muy positivas”.
¿Como para superarlas o mantenerlas es ya un logro?
“El logro sería que aumentara, pero de manera sostenible: que crezca el número de turistas en los territorios que lo necesitan y que el aumento del gasto incremente la calidad del turismo, de lo que ofrecemos y de los visitantes. Ese sería el éxito: no el número en sí, sino el impacto en cada territorio”.
-¿Y cuáles son esos territorios que necesitan reequilibrio?
“Sobre todo, en la España más interior, más vacía, donde, en muchos casos, el turismo es una industria tractora de otras como la ganadería, agricultura, comercio, el ocio. Esto lo tenemos muy contrastado con los paradores nacionales, ubicados en sitios eminentemente no turísticos, pero que tenerlos ahí dinamiza todo el sector empresarial a su alrededor”.
¿Ninguna comunidad con litoral necesita más turistas?
“Hay algunas, como Galicia, con puntos turísticos muy marcados, más de patrimonio histórico, del Camino de Santiago… y tienen una oportunidad, fuera de la temporada estival, de ponerlos en valor, como la gastronomía, la cultura… Ahí aún hay potencial de crecimiento”.
Pone énfasis en la calidad, pero de ella se habla hace mucho. Pasó la COVID, los ceros…: ¿no aprendimos nada?
“La calidad es siempre un camino; nunca se llega a la perfecta ni a un momento en el que ya no tenemos que mejorar. Además, el mundo del turismo es muy competitivo; ahora se viaja cada vez más, hay más capacidad para llegar a otros territorios, nacen destinos emergentes que hacen competencia a los clásicos y, por tanto, hay una lucha importante y, si no ofreces calidad, un producto diferenciado y sostenibilidad, a medio y largo plazo no serás competitivo. La calidad es una exigencia a imponernos como camino porque siempre habrá otros en esa carrera”.
Sin embargo, ¿en 2020 y 2021 no hubo mucha obsesión por recuperar las cifras y se desaprovechó la opción de cambiar el chip: qué balance hacen?
“La empresa que se lo pudo permitir, paró e hizo reformas y hubo muchas. Sí es cierto que, en muchos casos, el parón, la incertidumbre sobre su duración y que las pilló con diferentes cajas hizo que unas pudieran permitírselo y otras no. Sí está claro que el turista ha vuelto más concienciado con el entorno. Es una oportunidad y, de hecho, el plan central de recuperación lo llamamos de sostenibilidad en turismo. No es solo de recuperación económica, sino de resiliencia, con 100 millones extra para Canarias y Baleares para que aguanten mejor otra crisis así, que nadie quiere, por supuesto”.
¿Están satisfechos con el salto en energías limpias y la parte telemática: el turismo en España está donde debe estar?
“Creo que nunca está donde debe, siempre hay que mejorar porque el mundo de hoy no para. Las novedades en tecnología son constantes y se dan grandes saltos de un año a otro…”.
-Pero, ¿cómo estamos en relación a los competidores?
“En buena posición, pero es verdad que, dentro de España, el sector es desigual, pues al hablar de turismo no lo hacemos solo de alojamientos, sino de toda la cadena de valor, desde las agencias al transporte por mar y otros, el alquiler de coches, los guías… El sector es muy amplio y no todos los subsectores van a la misma velocidad”.
¿Y dónde ve a Canarias?
“Si vemos los resultados de 2023, cómo se recuperó de la COVID y que ha sabido transmitir al visitante que mantuvo su reputación, la situación es muy buena, pero en un esfuerzo de todos los actores, del sector privado y público en toda España. Hemos sabido mantener nuestra reputación, lo que otros destinos no, y hemos transmitido bien que nos preocupamos por la seguridad del visitante. Somos un destino fiable y con una trayectoria, no uno emergente en el que el viajero no sabe qué se encontrará si tiene un problema. Somos destino europeo, tradicional y que ofrece cada vez mejores experiencias porque nuestro sector privado invierte en esta transformación. Debemos vender esta historia de éxito. Muchas veces, somos excesivamente autocríticos y eso lo notas cuando sales fuera y hablas con operadores extranjeros en ferias o eventos porque España es siempre ejemplo de a dónde quieren llegar; quieren ser como nosotros”.
¿Y la calidad del empleo? ¿Muchos se quejan siempre por el desfase entre récords, beneficios y la precariedad laboral?
“Tenemos la herramienta del convenio colectivo, con el que los empresarios y trabajadores fijan el marco. En Canarias hay uno por provincia, pero existe algo que va más allá, que es el mercado y ya las condiciones del convenio, en algunos puestos, hay que mejorarlas porque, si no, es muy difícil encontrar personal. El convenio es siempre el marco de juego y hay que respetarlo, supone los mínimos, pero es verdad que, por la escasez en algunas profesiones, lo que se paga está ya por encima del convenio. Vengo de Baleares y hay zonas en las que todos pagan por encima para atraer gente porque el coste de vida también es alto”.
¿La reforma laboral ha beneficiado o no en esto?
“Sí porque ha dado estabilidad. La inestabilidad se veía antes como debilidad del sector y, ahora, se ha eliminado en los empleos en los que, en realidad, no había porque, temporada tras temporada, eran necesarios”.
¿Tenemos aún un gran déficit de formación porque no cubrimos ciertos puestos?
“Es un problema multifactorial: uno es la reputación del sector; es decir: ¿tienen los jóvenes la aspiración de trabajar en esto? España, siendo líder turístico, debería hacer esto aspiracional.
Y no lo es…
“Depende del territorio. Hay muchas Españas también en esto. Hay sitios como Canarias con una gran concentración que demandan cada vez más empleos; no baja el número de interesados, sino que el sector crece y hay que seguir ese ritmo. Existen otros sectores, como el de servicios, que comparten esta dificultad para encontrar personal por crecimientos que no se dan en otros sectores”.
Hablando de Canarias: ¿previsiones para 2024?
“Van a ser muy positivas también. Todo parece indicar eso…”.
¿Superiores a 2023…?
“Aún es pronto para aventurarse, pero no se descarta. Los primeros 4 meses son muy indicativos del año y, por ahora, y si no pasa nada extraordinario, las perspectivas son buenas”.
Con sus perjuicios, el cambio climático es evidente y se nota en comarcas canarias de climas templados; el verano se alargó como nunca en Península… ¿habrá regiones con media temporada que deben ampliarla; lo han estudiado?
“Aún no hay estudios pues han de basarse en patrones. El calentamiento sí se ha acelerado mucho en los últimos años y es muy cambiante, pues no solo viene el calor sino otros fenómenos meteorológicos y costeros, y no para bien. Para estudios así, se necesitan datos constantes y hacer modelos a futuro, y aún es pronto. Lo principal no es lo que afecte a las temporadas turísticas, sino a problemas como el agua y lo que nos costará como ciudadanos. Es verdad que fue un verano largo y un otoño muy suave, pero eso hace que la nieve sufra y, así, las estaciones de esquí, pues muchos alargan sus vacaciones en costa. Lo ideal es combinar estos modelos”.
¿Debe preocupar Marruecos como competencia?
“Por la mezcla que ofrece, no existe otro país como España. Es cierto que destinos como Marruecos están haciendo los deberes con planes muy ambiciosos. También Túnez, pero son países fuera de la UE con una flexibilidad legislativa de la que carecemos, aunque más atrasados en sostenibilidad y eficiencia energética. Debemos esforzarnos por no perder el liderazgo, pues partimos con una ventaja increíble: la gente nos conoce, somos un destino seguro y de confianza y, por eso, tenemos muchos turistas repetidores”.
Aquí, zonas con el 70%…
“Claro, si esa es tu base, debes no perderla con más calidad”.
En 10, 20 años, ¿cómo ve el sector en España?
“Me gustaría un turismo más diversificado en el territorio, más desestacionalizado en el año y que el visitante venga a disfrutar y aprender de España: cómo viven sus gentes y sus costumbres desde el respeto y la responsabilidad. Un destino sostenible y turistas sostenibles”.
¿Aprovechamos bien el potencial del turismo interior?
“Queda aún mucho, sobre todo en difundir lo que tenemos. Por ejemplo, me encantó estar en un foro en China y que un empresario chino me hablara de las maravillas de Cáceres. Me dije que lo habíamos conseguido (y los chinos son repetidores)”.
¿China y EE.UU. son los mercados más potenciales?
“Sí, hay que seguir trabajando. El americano debe ser prioritario con más conexión, y ya aumentó con United en 2023”.

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