La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha impuesto la pena de nueve años de prisión a un hombre por considerarlo autor de una agresión sexual continua de la que fue víctima su sobrino menor de edad, del que además deberá mantenerse separado 500 metros durante quince años más después de quedar en libertad.
La sentencia obliga al procesado a pagar 6.000 euros de indemnización y se le impone la prohibición de ejercer trabajos que estén relacionados con menores durante otros diez.
La Sala cree probado que a lo largo de 2018 el procesado, sabiendo que su familiar era menor de edad, mantuvo relaciones sexuales completas de forma repetida a lo largo del tiempo, tanto en la casa de la abuela como en su domicilio.
Las agresiones no se detuvieron hasta que el menor se fue a vivir a Londres, después de que la madre descubriera que el hijo mantenía contactos con hombres, tal y como le dijo el tío.
En principio la Fiscalía pedía una pena de 12 años de prisión y diversas medidas en cuanto a órdenes de alejamiento, participación en cursos de reorientación sexual, prohibición de trabajar con menores y la indemnización que se determinaran en su momento.
Durante la vista quedó demostrado que durante 2018 casi todos los fines de semanas el menor que entonces tenía 16 años iba a casa de su abuela que era dependiente y por lo tanto estaba bajo el cuidado de su tío de 48, y que siempre mostró interés por saber dónde estaba éste.
El joven admitió durante la vista que en aquellos tiempos tenía “la actitud narcisista de pensar que podía tener lo que quisiera de los hombres, creía falsamente que ejercía poder sobre ellos cuando en realidad era un juguete”.
Admitió que al principio no quería poner la denuncia porque se sentía culpable y responsable al haber propiciado los hechos, pero que ahora era consciente que en ese momento era un niño y su tío un adulto con lo que no tenía poder sino que era una víctima.






