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La solemnidad de su Jueves Santo hace a La Laguna capital religiosa de Tenerife

Miles de fieles acompañan, en Aguere y Santa Cruz, las procesiones magnas de una Semana Santa que hoy, con permiso del tiempo, vivirá una de sus jornadas culminantes
Una de las procesiones que anoche recorrió las calles de Aguere fue la del paso del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, acompañada de su hermandad de capuchinos. Fran Pallero

La Semana Santa vivió ayer uno de sus días grandes con la celebración del Jueves Santo, que llenó las calles de La Laguna de tradición, fe y emoción. Un Jueves Santo que marca el inicio del Triduo Pascual y en el que se recuerda la Última Cena de Jesús con sus discípulos, y en el que la Iglesia también celebra el Día del Amor Fraterno. Jornada en la que, además de las tradicionales procesiones de este día, a cuyo desarrollo no afectó la prealerta por viento, los fieles acudieron también a admirar los conocidos como monumentos eucarísticos en los templos, que tienen bastante tradición en el municipio lagunero.

El Triduo Pascual se inició con la Misa en la Cena del Señor en la Catedral, a las 17.30 horas, presidida por el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez, quien tras la homilía realizó el rito del lavatorio de pies a doce representantes del pueblo diocesano.

Concluida la eucaristía, se llevó a cabo la procesión del Santísimo Sacramento hasta el Monumento y seguidamente, sobre las 20.00 horas, salió en procesión desde la Catedral el paso de la Santa Cena, compuesto por Jesús y los 12 apóstoles, obra del escultor Antonio de Orbarán, conformando un conjunto de los más antiguos de Canarias ya que se encargó en 1664. Con el tiempo, varias imágenes han sido sustituidas o reformadas, por ejemplo, José Rodríguez de la Oliva retocó la de Jesús, según información de la Junta de Hermandades y Cofradías. El paso estuvo acompañado por la hermandad del Santísimo y la sección penitencial de la Santa Cena.

Mientras, desde la parroquia de Santo Domingo salieron, a las 19.30 horas, los pasos del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, acompañado de la Cofradía de Penitentes de la Misericordia; así como el de Nuestra Señora de la Soledad, con su Venerable Hermandad del Santísimo Rosario, Nuestra Señora de la Soledad y Santísimo Cristo Resucitado.

Ambos pasos, al llegar a la calle Obispo Rey Redondo, se incorporaron a la procesión de la Santa Cena que había partido desde la Catedral.

Pero estas no serían las únicas procesiones del día, ayer también se celebró la del Cristo del Calvario desde San Lázaro, y la del Santísimo Cristo Crucificado desde la parroquia Nuestra Señora de la Paz y Unión, en La Cuesta.

Santa Cruz

Asimismo, Santa Cruz de Tenerife también vivió un Jueves Santo de visitas a los monumentos eucarísticos y de procesiones, que se desarrollaron con normalidad, como la de María Santísima de la Esperanza Macarena y Nuestro Padre Jesús Cautivo, que partió desde la parroquia de La Concepción; o la procesión del Cristo Crucificado, desde la parroquia de San Andrés Apostol.

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