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Los afectados de ‘Long Covid’ en Canarias se sienten “abandonados” y en gran “vulnerabilidad laboral y social”

En su Día mundial, recuerdan que dos millones de españoles aún padecen síntomas prolongados del virus, por lo que exigen una “atención digna” por parte de las instituciones
Los afectados de ‘Long Covid’ en Canarias se sienten “abandonados” y en gran “vulnerabilidad laboral y social”
Aída Alzola, Pilar del Águila, Inmaculada Pérez del Toro, Lorenzo Armenteros (portatil), Juan Vigueras, María Camino, José Barroso y Carmen Linares. | DA

La Asociación Covid Persistente Canarias celebró ayer el Día Internacional para el Reconocimiento y la Concienciación de esta enfermedad alertando de que se sienten “abandonados”, muchos en situación de “especial vulnerabilidad laboral y social”, y reclamando “más investigación y formación a los sanitarios para su diagnóstico”.

En un acto celebrado en el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas de Gran Canaria, se leyó un manifiesto elaborado junto a otras asociaciones de Covid Persistente/Long Covid, para visibilizar la enfermedad, además de realizar un reconocimiento como socios de honor a los doctores José Barroso Ribal, Juan Francisco Vigueras y Lorenzo Armenteros, y a la decana del Colegio de Psicología de Tenerife, Carmen Linares, por su apoyo a los afectados.

Tras cumplirse cuatro años del inicio de la pandemia, recuerdan que la misma ha dejado secuelas a entre el 15% y el 20% de la población. Al menos dos millones de españoles, de ellos 500.000 menores y adolescentes.

Con el lema El olvido que somos, el manifiesto de las asociaciones recalca que “se sienten abandonadas”. Si en 2023 su eslogan fue No nos dejen solos, “pocas cosas han cambiado y apenas hay avances”: falta reconocimiento de la administración y reclaman más fondos para investigación y tratamientos asistenciales, así como formación a los sanitarios”.

Asimismo, denuncian que la enfermedad y sus múltiples síntomas “nos afectan de forma diferente y escapa a muchos facultativos por falta de conocimiento”. Demandan “una atención digna”, recalcan que, “cuando el paciente se queja, es por algo” y “no pueden dudar de su palabra”. Lamentan que no hay un registro de pacientes.

Recuerdan que “no existe ningún tratamiento eficaz”, que muchas enfermas y enfermos tienen “algún grado de discapacidad, en mucha ocasiones no reconocida”, y otros muchos “nos hemos visto sin trabajo, en riesgo de exclusión social, algunos sin medios para comprar los medicamentos o costearse los tratamientos de rehabilitación física y cognitiva, valoraciones o apoyo psicoemocional”.

Al menos el 10% de afectados ha perdido su empleo, el 29% está de baja laboral y el 19% trabaja con muchísimas limitaciones, por lo que piden flexibilidad “para adaptar sus trabajos”. Los pacientes sufren daños en órganos y tejidos, que “nos deja en mayor riesgo de sufrir afecciones cardiovasculares, inmunológicas y neurológicas, haciéndonos más vulnerables”.

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