Un loro yaco de cola vinagre ha ingresado en el Centro de Recuperación de Fauna de la Fundación Neotrópico tras haber sido capturado, el pasado 4 de junio, en la zona de Cabo Llanos, en Santa Cruz de Tenerife, según informa la propia organización a través de sus redes sociales.
“El ave se encuentra en fase de aislamiento sanitario pendiente de los análisis correspondientes”, explica la publicación. Asimismo, la Fundación Neotrópico busca a su propietario legal, que deberá acreditar que es suyo y el origen legal del ave.
“En caso de que no pueda ser localizado el propietario/a, el loro quedará bajo custodia y en depósito permanente en las instalaciones del Centro de Recuperación de Fauna de la Fundación Neotrópico, a disposición de las Autoridades Competentes y conviviendo en un aviario de grandes dimensiones con otros ejemplares de su especie”, añade.
Prohibida su tenencia sin documentación
Se trata de una especie incluida en el Apéndice I del CITES (Anexo A del Reglamento EU 338/97), por lo que está prohibida su tenencia sin documentación legal además de ser imprescindible marcaje por anilla cerrada o microchip.
“Seguimos trabajando por la protección de la naturaleza canaria, la investigación, la conservación de la biodiversidad, por el bienestar animal, la sensibilización y la educación ambiental, además de luchar contra el tráfico ilegal de fauna y las especies exóticas invasoras”, precisa Fundación Neotrópico.
loro yaco de cola vinagre
El loro yaco de cola vinagre, también conocido como loro gris africano o Psittacus erithacus, es una especie de ave bastante popular en el mundo de las mascotas debido a su impresionante capacidad para imitar sonidos y palabras. Originario de los bosques de África Central, este loro es reconocible por su plumaje gris, con un distintivo tono más claro en la cara y un llamativo pico negro. La característica más notable que le da su nombre común es la cola, que es de un color rojo intenso o vinagre.
Los yacos son conocidos por su inteligencia excepcional y habilidades sociales, que les permiten desarrollar fuertes vínculos con sus dueños. Son curiosos y juguetones, pero también requieren mucha atención y estimulación mental para evitar el aburrimiento y los comportamientos destructivos. Su dieta en cautiverio debe ser variada, incluyendo frutas, verduras, nueces y pellets especializados para loros.






