ciencia

Europa da un paso al frente en el estudio para la defensa planetaria

La Agencia Espacial Europea obtiene la aprobación inicial para el desarrollo de la sonda RAMSES, que acompañará al asteroide potencialmente peligroso Apophis en su acercamiento a la Tierra
Sonda RAMSES
Concepto artístico de la sonda RAMSES. ESA

El asteroide Apophis, descubierto en 2004, fue catalogado como potencialmente peligroso debido a que su órbita se cruza con la de la Tierra. Muchos medios de comunicación no tardaron en pronosticar su apocalíptica colisión con la Tierra. Los titulares más catastrofistas se basaron en unos primerísimos cálculos orbitales que estimaron que existía el 2% de probabilidad de impacto, aunque fueron pocos los que se pararon a pensar que eso también significaba que había un 98% de posibilidades de que no hubiera impacto alguno. 

El seguimiento de la órbita del asteroide permitió luego hacer estudios más precisos que confirmaron que no había riesgo de colisión, al menos en los próximos cien años. Esa confirmación no ocupó titulares, por cierto. Apophis, nombre de la gran serpiente que simbolizaba las fuerzas del mal y de las tinieblas en la mitología egipcia, desapareció entonces de los medios. Hasta ahora…

A pesar de no representar un peligro inminente para la Tierra, lo cierto es que este asteroide de nada menos que 375 metros de diámetro pasará cerca de nuestro planeta el 13 de abril de 2029. De hecho, pasará muy, muy cerca, a tan solo 32.000 kilómetros de distancia, menos de una décima parte de la distancia media entre la Tierra y la Luna. En términos astronómicos, esa distancia es extremadamente pequeña. 

Con frecuencia leemos titulares que alertan de que tal o cual asteroide pasará “rozando” la Tierra, cuando en realidad pasan a millones e incluso miles de millones de kilómetros de distancia. Rozar es un verbo muy elástico en este sentido. Sin embargo, esta vez su uso sería bastante apropiado.

RAMSES

En uno de esos momentos creativos a los que nos tienen acostumbrados las agencias espaciales al bautizar misiones, sondas e instrumentos, la europea (ESA, por sus siglas en inglés) ha dado en llamar RAMSES a su misión de seguridad planetaria. Buceando en lo más profundo del mar de los acrónimos espaciales, la ESA ha compuesto el nombre de Rapid Apophis Mission for Space Safety (Misión Rápida a Apophis para la Seguridad Espacial) y lo ha redondeado a RAMSES. Ciertamente, es más fácil recordar a un faraón egipcio que el nombre completo de la misión y viene al pelo tratándose de Apophis, por aquello de continuar con la cosa egipcia.

Siglas y mitologías aparte, la aproximación de Apophis supone una oportunidad extraordinaria para la investigación sobre el terreno de la defensa planetaria y la ESA ha puesto a andar la maquinaria para convertir en realidad el proyecto. El primer paso ha sido la firma de un contrato el pasado día 17 por valor de 63 millones de euros con la empresa OHB Italia SpA para acometer el diseño de la nave y comenzar con la adquisición de equipos fundamentales. En el Consejo Ministerial de noviembre de 2025 la agencia espera obtener la aprobación final del proyecto y la financiación necesaria para su desarrollo.

El plan es que la sonda pueda ser lanzada en abril de 2028 para llegar a Apophis en febrero de 2029, dos meses antes de su máxima aproximación a la Tierra para acompañar al asteroide en su sobrevuelo a nuestro planeta y estudiar cómo la gravedad terrestre altera sus características físicas. RAMSES ayudará a conocer la composición del asteroide, observará los cambios y deformaciones que pueda haber en su estructura debido a la interacción gravitatoria con la Tierra y analizará la posibilidad de que estos cambios puedan revelar nuevos materiales bajo su superficie. 

Los instrumentos científicos de RAMSES estudiarán la forma, superficie, órbita, rotación y orientación del asteroide, antes y después de su interacción gravitatoria con la Tierra. La información obtenida aportará valiosa información acerca de la respuesta del asteroide a fuerzas externas, además de su composición, estructura interior, cohesión, masa, densidad y porosidad. El conocimiento de estas importantes propiedades será de vital importancia para mejorar las capacidades de desarrollo de sistemas de defensa ante la posibilidad de colisión de un objeto de características similares a Apophis en el futuro.

“Este tipo de misión es la piedra angular de la respuesta de la humanidad a un asteroide peligroso”. Declaró Richard Moissl, director de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA. “Primero se lanzaría una misión de reconocimiento para analizar la órbita y la estructura del asteroide entrante. Los resultados se utilizarían para determinar la mejor manera de redirigir el asteroide o para descartar que vaya a impactar antes de desarrollar una costosa misión de desvío”, matizó.

TE PUEDE INTERESAR