Por Benjamín Reyes / A las 19.30 horas del pasado sábado, 12 de octubre, los intérpretes del auto sacramental de la Librea de Valle de Guerra se empiezan a preparar para salir a escena en el pabellón deportivo anexo a la plaza de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, que lució un flamante mural alusivo a la Librea, obra de Pedro Cedrés y su equipo. Imobach Herrera, que se metió en la piel de Cervantes se afana en ponerse sus leotardos y se pregunta: “¿Esto me sirve a mí?”.
Muchos actores comienzan como figurantes en edad pupilar, y con el tiempo adoptan otros roles con texto. Es el caso de Daniel Izquierdo, que comenzó con 10 años como niño figurante y este sábado encarnó, con 15 años, a un soldado de la liga santa. Apunta maneras. Días antes representó dos escenas en el IES Valle de Guerra, junto a Haydée Perera, para intentar convencer a otros adolescentes a que se apunten a la próxima Librea y preservar esta tradición tan arraigada en el pueblo vallero.

La savia nueva se entremezcla con intérpretes experimentados como Dévora López, que vuelve a interpretar a la princesa de Éboli. “Me identifico mucho con ella. Tenemos un carácter similar. Perdió el ojo en un combate de florete”, comenta una hora antes de salir a escena. Su cara de ilusión cambia cuando oímos llover de forma intensa y pensamos que la representación no se podrá llevar a cabo. Afortunadamente, el cielo concedió una tregua de dos horas, hasta que volvió a llover justo cuando terminó la representación.
Diez minutos antes del inicio de la escenificación, Nacho Almenar, responsable de la dirección escénica, organiza un círculo con todos los intérpretes y les dice: “Vamos a pasarlo bien”. Todos los actores, cogidos de la mano, vociferan a voz en grito: “¡Librea!”, antes de salir a escena y sumergir a los asistentes, durante dos horas, en el siglo XVI y remontarlos a la mítica batalla de Lepanto.

Como novedad, este año se dispuso de una pantalla que permitió ver la entrada de la escuadra de la Virgen en la iglesia, al unísono que la soprano Carmen Perdomo interpretaba un emotivo tema musical. A renglón seguido, Julio Rodríguez de Castro, responsable de la salutación de este año, resaltó “que es la primera Librea que se celebra tras la canonización de la Virgen de El Rosario”.
Unas 2.500 personas se congregaron en la plaza anexa a la iglesia vallera y correspondieron al final de la representación con un largo aplauso el esfuerzo llevado a cabo por las 250 personas que la hacen realidad. A lo largo de toda la representación un espontáneo lanza arengas que son emuladas por la multitud: “¡Viva la Virgen de El Rosario!, ¡Viva Valle de Guerra!, ¡Viva la Librea!”. La emoción se palpaba en el ambiente.

Repletas las 1.430 sillas dispuestas por la organización, los alrededores de la plaza se abarrotaron con otras 1.000 personas que vieron el espectáculo de pie a pesar de la lluvia, que hizo acto de presencia una hora antes de la representación.
La Librea conmemora la célebre batalla de Lepanto de 1571, donde participaron soldados canarios liderados por el capitán palmero Francisco Díaz Pimienta (este año encarnado por Derimán Alonso). No faltó al acto el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez.
Vanessa Rodríguez Cairós recitó una loa en honor a la Virgen de El Rosario, que su abuela Nélida Falero Hernández recitó en 1940
La Librea ha ido evolucionando con el paso del tiempo, pero siempre preservando la tradición. Una de las novedades fue la escena inicial de las musas de Cervantes, que introdujeron a los espectadores en los acontecimientos previos a la histórica conflagración. Uno de los momentos que más conectó con el público fue el canto de un arrorró durante la escena del pueblo pesquero. Otro novedad se produjo casi al final del auto, Vanessa Rodríguez Cairós recitó una loa (una poesía) en honor a la virgen de El Rosario, que aprendió de su madre y esta de su abuela Nélida Falero Hernández, que la recitó en 1940.
La Librea se acompañó de la intervención en directo de la banda de Nuestra Señora de Lourdes, que contó con la dirección de Isaac González, que alcanzó su cenit musical en la confrontación entre los navíos de La Real y La Sultana, lideradas por Juan de Austria (Guillermo López) y Alí Bajá (José Luis López). El colofón lo puso el Ave María interpretado por Chago Melián y una vistosa exhibición de fuegos pirotécnicos. La salida a escena de todos los intérpretes propició el aplauso mutuo entre actores y el público puesto en pie.
La Librea de Valle de Guerra cuenta con el respaldo de las áreas de Cultura, Patrimonio Histórico y Turismo del Ayuntamiento de La Laguna, el área de Cultura del Cabildo de Tenerife, la Obra Social Fundación La Caixa y la aportación de los socios de la Asociación de Amigos de la Librea de Valle de Guerra.





