La dirección del CEIP Los Olivos, en Adeje, ha enviado una carta a las familias advirtiendo sobre el impacto que ha tenido la serie surcoreana El juego del calamar, no apta para menores de 16 años, en el comportamiento de parte del alumnado. Según se explica en la misiva, “niños de todos los cursos están copiando pruebas, pintándose la ropa y replicando simbología de la serie”. Por este motivo, el centro subraya la importancia de controlar el acceso de los menores a contenidos inapropiados.
Alicia Hernández, la directora del colegio, explica a DIARIO DE AVISOS que detectaron esta situación cuando algunos alumnos comenzaron a llevar uniformes con numeraciones similares a las de la serie y a recrear algunas de las escenas. “Les pregunté si sabían lo que eran juegos peligrosos y no lo entendían; pero cuando mencioné El juego del Calamar muchos reconocieron su contenido violento: matar, pegar y hacer daño”, relata.
“No se aplica el control parental”
Este problema no es exclusivo del CEIP Los Olivos, pues ocurre en otros colegios de la Isla, tal y como ha confirmado este periódico. Y también en el resto de España, donde se han registrado casos similares en diversos centros.
“Algunos ven la serie con los hermanos, los padres o les salen contenidos en Youtube. Descubres un montón de app que ven y que no tienen o no se aplica el control parental”, asevera Hernández, quien está en contacto con los equipos directivos de otros colegios del municipio que están “empezando a tener el mismo problema”.
“Hace un par de años, El juego del calamar -que ha estrenado la segunda temporada recientemente- era la novedad; el típico juego que se parecía al Juan Periquito y Andrés, y los chicos empezaron a jugar pero nosotros no le dábamos importancia”, señala la directora del CEIP Los Olivos.
“Llevaban sus tarjetitas”
Esta situación refleja la magnitud del impacto de El Juego del Calamar en los más pequeños. De hecho, Hernández relata que “en dos días seguidos, vimos alumnos con el uniforme del cole con numeración. Ya estaban aplicando hasta los números de la serie”.
La directora del centro adejero añade que los niños “se llevaban sus tarjetitas con figuras geométricas que yo no entendía”, lo que le llevó a ver un capítulo de la serie. Esto, sumado a “la simbología, los gestos y frases que emplean”, obligó al equipo directivo a tomar medidas inmediatas, prohibiendo estas pruebas y explicando sus consecuencias negativas, lo que redujo al mínimo estas manifestaciones.
“Estamos hablando de niños de entre 6 y 12 años”, recuerda.





