conversaciones en los limoneros

“El futuro depende del potencial de nuestro idioma en Internet”

Antonio Cano, director del Departamento de Filología Española de la ULL

Tiene que ser un hombre feliz la persona que nació en un municipio con un nombre tan bonito como el de Torre de Juan Abad, provincia de Ciudad Real, que tiene 944 habitantes. Obviaré la fecha de su llegada a este mundo porque mi interlocutor, Antonio Cano Ginés, no es demasiado partidario de revelar su edad, aunque esté en su plenitud vital. Profesor titular de la Universidad de La Laguna, doctor por la Universidad Complutense con la tesis “Contribuciones lexicográficas al español como lengua extranjera”, leída en 2003 y calificada cum laude. Es director del Departamento de Filología Española de la ULL y en Los Limoneros hablamos de todo, sobre todo del español. Muy pronto será catedrático, pero lo importante es la labor docente y de investigación que desarrolla. Naturalmente que está enamorado de su idioma, pero también es un gran lector y analista de la obra de Cernuda; y Antonio tiene también otras preferencias literarias. Es curioso, he preguntado por él y es unánime la opinión de sus compañeros: un grandísimo filólogo. Y yo añado que es también un enorme conversador y una persona afable y cercana. Lleva 22 años en Canarias, o sea que ya es de los nuestros.

-Antonio, ¿cuál es la importancia real del español, hoy?
“Pues es una de las lenguas más importantes del mundo, la segunda lengua materna más hablada, después del chino mandarín. Somos más de 500 millones de hablantes nativos y casi 600 si contamos con los que lo hablan como segunda lengua. Además, es el idioma oficial en 21 países en América y en Europa”.

-¿Y culturalmente?
“Sigue siendo una lengua de primer orden. La literatura, la música, el cine y el arte en general hecho en español tienen hoy una gran presencial global”.

-¿Y políticamente?
“Es idioma oficial en los principales organismos internacionales”.

-O sea, que no sólo es importante en términos demográficos.
“En otros aspectos, como te he dicho, el español importa e importa mucho. Los países hispanohablantes son en su mayoría economías emergentes muy dinámicas”.

-¿Hemos ganado con Internet?
“Quizá el dato más revelador esté en que el español sea el tercer idioma más utilizado en Internet después del inglés y el chino. Esto supone una cantidad ingente de contenido en español que muestra la particular cosmovisión del mundo hispanohablante”.

-¿Hemos cedido ante el inglés?
“No, no creo que hayamos cedido demasiado ante el inglés. Es cierto que hay presencia de anglicismos, pero no más que en otras lenguas de nuestro entorno. Sí me preocupa que la ciencia hecha por hispanohablantes se escriba y difunda en inglés, pero esto es casi un imperativo editorial de las revistas especializadas y no le veo fácil solución”.

–Voy a referirme a nuestro pequeño mundo, Canarias. ¿Sería un atrevimiento preguntarte si hemos influido en el idioma español?
“Pues claro que las islas han influido. Canarias ha sido desde hace más de cinco siglos un puente lingüístico y cultural entre España y América y ha influido en el español de América, sobre todo en aspectos de pronunciación y de léxico, especialmente en los países caribeños, donde el flujo migratorio de ida y vuelta ha sido notable. El seseo, la aspiración de -s final o la relajación en la pronunciación de la jota o la che son influencia canaria y andaluza; y hay palabras hoy muy canarias, como gofio, papa y guagua, muy comunes en el Caribe y otras zonas de América”.

-Dime, ¿por qué se producen esos ataques furibundos contra el castellano en algunas comunidades autónomas?
“Es un asunto complejo, que tiene que ver con aspectos históricos, políticos e identitarios. La lengua es un símbolo de identidad y, por tanto, de diferenciación muy potente. Por ello, en las comunidades bilingües los políticos más nacionalistas han convertido la cuestión lingüística en una herramienta política, en un arma arrojadiza que, a mi juicio, magnifica un conflicto innecesario que, además, distorsiona la realidad”.

-¿Tú crees que la distorsiona?
“Sí, porque hoy tanto en Cataluña como en el País Vasco y Galicia, la mayoría de la población es bilingüe y usa las dos lenguas con normalidad”.

-¿Están a la altura las academias? A veces tengo la impresión de que hacen demasiado caso a la calle.
“Sí, sí están a la altura. No se limitan a recoger todo lo que se escucha, siempre hay un análisis y una reflexión rigurosa previa para seleccionar qué términos se incorporan al diccionario. Además, hoy en día es un trabajo que no sólo se lleva a cabo desde Madrid, sino que se hace de manera consensuada con las 23 Academias de la Lengua Española (ASALE) y esta vocación panhispánica es también garantía para mantener la unidad y el buen uso del español, pero adaptada a los tiempos”.

-¿Funciona eso de la marca España con relación a la literatura española?
“Sí, pero con matices”.

-¿Por qué?
“Gracias a la marca España se ha dado visibilidad a la literatura española en el mundo, como refuerzo de nuestra identidad cultural, no sólo con la promoción de los clásicos como Cervantes, Lope, Quevedo, Góngora y tantos otros sino con la visibilidad de autores contemporáneos en las ferias literarias más importantes del mundo: Fráncfort, Guadalajara (México), París, Londres, Buenos Aires y Madrid”.

-Con menos posibilidades para los jóvenes.
“Es cierto que en ese concepto de marca España tienen mejor encaje autores consolidados como Arturo Pérez-Reverte, Almudena Grandes o Carlos Ruiz Zafón, por poner algunos ejemplos, y quedan fuera autores jóvenes, menos comerciales o con estilos más vanguardistas que mostrarían una pluralidad y diversidad cultural que sería interesante dar a conocer”.

-¿Están a la altura nuestras universidades? ¿Tienen voz en las academias?
“Por supuesto que sí y se complementan perfectamente. Las universidades son las encargadas de proporcionar a las academias los estudios descriptivos que analizan el lenguaje desde diferentes puntos de vista: social, cultural, geográfico, etcétera y cómo va evolucionando a lo largo del tiempo. Estos estudios facilitan a las academias el tener una visión de conjunto que les permitirá establecer las normas que garanticen un uso correcto del lenguaje, con unidad y coherencia, en la medida de lo posible, en todo el territorio hispanohablante”.

(Naturalmente que hablamos de muchas cosas, en un almuerzo distendido, Antonio Cano y yo. De su labor docente, de lo que siente por la isla, de su trayectoria profesional, de su futuro. La conversación se extendió muchísimo y yo siempre he de estar resumiendo y obviando consideraciones muy interesantes. Es mi sino).

-¿Crees que las redes deterioran nuestro idioma? ¿Y los mensajes de móviles y de WhatsApp?
“No, no necesariamente”.

-¿Lo relajan?
“Bien, en las redes sociales, en los mensajes de texto y en WhatsApp se hace un uso del lenguaje más relajado, menos formal, pero también más dinámico y actual y además es un espacio para la creatividad lingüística que aún está por estudiar a fondo. Lo importante realmente es que el hablante diferencie los contextos en los que usa el lenguaje y sepa distinguir lo que es apropiado en uno y en otro”.

-Has estudiado a Cernuda, puede que seas un especialista en este autor. Cernuda es un poeta de luz y de bruma. La luz de Andalucía, la bruma de Glasgow. ¿Cuáles son tus aportaciones al estudio de su obra?
“No diría yo tanto que soy un especialista. Soy, eso sí, un buen lector de Cernuda, admiro profundamente su obra y la conozco bien, nada más. Precisamente quiero estudiar ahora cómo esa luz de su Sevilla natal o esa bruma de Glasgow, durante su estancia en esta ciudad, influyeron en su obra. Investigar cómo lleva a su poesía los diferentes paisajes que conoció en su exilio, durante el franquismo, y qué mecanismos lingüísticos utiliza para hacerlo”.

-Una curiosidad. ¿Cuál es, a tu juicio, el acento ideal del castellano que se habla en España?
“No existe un acento ideal, todos tienen su encanto y no hay uno mejor que otro”.

-Discrepo.
“El español es una lengua pluricéntrica y debemos desterrar de nuestras mentes esta vieja idea de que existe un acento ideal. Debemos cada uno estar orgullosos de nuestro acento, sin complejo alguno”.

-¿Podríamos analizar al idioma español como recurso económico o también hemos perdido terreno en esto?
“El español es un gran recurso económico, por supuesto”.

-Porque tiene un gran mercado…
“Por eso, porque lo tiene. Los hispanohablantes somos un mercado de casi 600 millones de consumidores que demanda productos y servicios en español”.

-Y ese mercado no deja de crecer.
“No, no deja de crecer. Las empresas que hablan español tendrán una ventaja competitiva en todos los sectores económicos en un mercado interconectado que crece y crece”.

-¿Nos quedaremos atrás con la Inteligencia Artificial?
“Tenemos que invertir en Inteligencia Artificial en español. No podemos perder esta oportunidad. El futuro depende del potencial de nuestro idioma en Internet, sin dejar de lado nuestros activos económicos tradicionales: el turismo y la cultura en todas sus manifestaciones”.

(Antonio Cano ya dije que se enamoró de Canarias. Hablamos de palabros que se han incorporado a los diccionarios y de la forma de hablar de las islas. Hablamos de los viejos Cursos para Extranjeros que celebraba el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias y que traían a Tenerife a figuras de la literatura española, de las ciencias, del periodismo y de la filosofía, y a otras que ya estaban aquí. Algunos nombres los recuerdo yo: Antonio González, César González-Ruano, Mariano Daranas, Emilio Lledó, Luis Rosales, Joaquín Entrambasaguas, Benito Rodríguez Ríos, Elías Serra Ráfols, Ernesto Jiménez-Caballero y tantos otros que pasaron por ese pequeño e incómodo salón de actos tan poblado de columnas absurdas que soportaban –y soportan– la estructura de un colegio situado en la parte alta del edificio. Pero a mí se me acabó el espacio y a ustedes el placer de seguir leyendo las palabras de este hombre que dirige el prestigioso Departamento de Filología Española de la ULL. Otra vez será, digo yo, porque la conversación no tiene que acabar aquí).