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El asesinato del gánster británico John Palmer y su conexión con Tenerife

Las autoridades británicas y lituanas han estado en contacto a través de Interpol para resolver el caso
Imagen de archivo de John Palmer./ Efe
Imagen de archivo de John Palmer. / Efe

El asesinato del gánster británico John ‘Goldfinger’ Palmer, ocurrido en 2015 en el Reino Unido, continúa siendo objeto de investigación internacional. Palmer, conocido por su vínculo con el robo de lingotes de oro de Brink’s-Mat en 1983, uno de los más grandes en la historia británica, y por su imperio de tiempo compartido, tuvo fuertes conexiones con las Islas Canarias, especialmente con Tenerife, donde desarrolló su negocio.

En 2015, Palmer fue asesinado en su residencia en Essex, al ser disparado en múltiples ocasiones por un sicario, un acto que inicialmente fue confundido con una muerte por causas naturales. Sin embargo, tras la autopsia, se determinó que Palmer había sido víctima de un asesinato profesional.

Las autoridades británicas han seguido diversas pistas relacionadas con su pasado y actividades, incluyendo sus implicaciones en fraudes de tiempo compartido, un negocio que le permitió amasar una fortuna y establecerse en Tenerife, según recoge el medio británico The Sun.

Conexión con Tenerife

La investigación sobre el asesinato de Palmer ha revelado que, antes de su muerte, estaba involucrado en un juicio por fraude relacionado con su empresa de tiempo compartido en Tenerife.

En mayo de 2015, la policía española intervino conversaciones de Palmer con su equipo de multipropiedad en Canarias, lo que dio lugar a la presentación de cargos por fraude y blanqueo de capitales. Entre los acusados en este caso figuraba su ex socio Richard Cashman, quien, tras un juicio en Madrid, fue condenado en 2019 por fraude y lavado de dinero relacionado con sus actividades en Tenerife.

El caso de Cashman y otros implicados en el fraude de tiempo compartido resalta el vínculo directo de Palmer con las Islas, donde operaba de manera agresiva para expandir su imperio.

A pesar de que Palmer fue absuelto en su primer juicio en 1987 por el robo de los lingotes de oro, su involucramiento en actividades ilícitas continuó, con Tenerife siendo un centro clave de sus negocios y estrategias.

Investigación internacional

A medida que la investigación sobre el asesinato de Palmer avanzaba, ha surgido una nueva pista relacionada con un sicario estonio conocido como Imre Arakas, apodado “El Carnicero”, quien habría sido contratado para ejecutar el asesinato. Según recoge The Sun, Arakas tenía vínculos con el cártel Kinahan de Irlanda, que se dice opera en diversas partes de Europa, incluyendo España.

Las autoridades británicas y lituanas han estado en contacto a través de Interpol para resolver el caso. Aunque Arakas, actualmente detenido en Lituania, niega su participación en el asesinato, las investigaciones apuntan a que fue contratado por una de las antiguas asociaciones de Palmer en el negocio del tiempo compartido.

La conexión con Tenerife y las Islas Canarias sigue siendo relevante debido a la influencia que Palmer tenía en la región y la naturaleza de sus transacciones.

Qué son los fraudes de tiempo compartido

Los fraudes de tiempo compartido son estafas relacionadas con la venta, alquiler o reventa de derechos de uso de propiedades vacacionales (normalmente apartamentos o complejos turísticos) durante un período determinado del año.

En un contrato de tiempo compartido legal, una persona adquiere el derecho a utilizar un inmueble vacacional durante un número determinado de semanas al año. Este modelo, aunque legal y regulado en muchos países, ha sido aprovechado por grupos delictivos para cometer fraudes de distintas formas:

  1. Venta engañosa:
    Prometen propiedades de lujo o ubicaciones privilegiadas que no existen o no están disponibles en las condiciones ofrecidas.
  2. Presión en la compra:
    Utilizan tácticas agresivas de venta en reuniones o presentaciones, muchas veces durante viajes promocionales, para forzar a los asistentes a firmar contratos sin dar tiempo a leerlos o comprenderlos.
  3. Promesas falsas de reventa:
    Empresas fraudulentas contactan a propietarios de tiempo compartido ofreciendo vender su participación a un buen precio, pero exigen primero pagos por adelantado por supuestas “tasas” o “comisiones” que nunca recuperan.
  4. Falsas ofertas de cancelación:
    Se presentan como asesores o bufetes legales que prometen cancelar contratos de tiempo compartido a cambio de tarifas, sin lograrlo.
  5. Dificultad para usar la propiedad:
    El comprador descubre que no puede acceder a la propiedad cuando quiere, que hay sobreventa de derechos o que las tasas de mantenimiento son excesivas y obligatorias.

En el caso de John Palmer

El fraude de tiempo compartido al que se vincula la red de John Palmer en el sur de Tenerife consistía en la venta de derechos de uso sobre propiedades vacacionales durante un período determinado del año. Según la investigación, estos contratos se ofrecían mediante tácticas agresivas y, en muchos casos, engañosas.

A los compradores, en su mayoría turistas británicos, se les prometían condiciones ventajosas que luego no se cumplían. Además, las propiedades solían estar sobrevendidas o sujetas a cláusulas abusivas, lo que impedía su uso real y generaba costes adicionales en concepto de mantenimiento.