El profesor Antonio Alarcó Hernández (Santa Cruz de Tenerife) es catedrático de Cirugía de la ULL, en situación de jubilado, doctor en Periodismo y en Sociología, prepara otra tesis doctoral en Filosofía, ha sido senador del Reino de España y portavoz de Sanidad, es especialista en organización de hospitales, lideró el equipo de trasplantes del HUC y pertenece a la tercera promoción de la Facultad de Medicina de la ULL. Ha publicado una veintena de libros de contenido científico, divulgativo y sanitario, ha dirigido 25 tesis doctorales y es adjunto primero de la Diputación del Común, a propuesta del Partido Popular. Conferenciante, ponente en diferentes congresos, completó su formación en los Estados Unidos, bajo la tutela del profesor Hans Sollinger, maestro de los trasplantes de páncreas en el mundo. Y en España con el profesor Fernández Cruz. Es un apasionado de las modernas tecnologías en las intervenciones quirúrgicas desde la laparoscopia a la robótica y ha estudiado la Inteligencia Artificial aplicada a las técnicas quirúrgicas. Creó el máster de Urgencias de la Facultad de Medicina de la ULL, uno de los primeros que se puso en práctica en toda España. Acaba de presentar su libro Conciencia colectiva, volumen III, en el que recoge artículos de divulgación científica y médica y diversas reflexiones relativas a la salud y la sanidad. Luchó en el Senado para que se reconocieran como especialidad las urgencias y las emergencias, que ha sido su caballo de batalla durante años, hasta que lo consiguió.
-Desde su cargo actual en la Diputación del Común de Canarias recoge las quejas de los ciudadanos, por las que le pregunto en primer lugar.
“La Diputación del Común te da una radiografía del estado de la sociedad canaria. Las quejas sobre la sanidad han aumentado, es verdad, y también las relativas a problemas relacionados con la dependencia”.
-Los pacientes sociosanitarios invaden los hospitales canarios: ocupan unas 600 camas que tenían que estar a disposición de enfermos hospitalarios.
“Es un problema, que deberán resolver las autoridades competentes, pero es verdad que esa ocupación tiene que cesar. Pero también diré que será inevitable mientras el sector sociosanitario no pueda albergarlos”.
-¿Y las urgencias?
“El problema está en que 9.000 médicos se han marchado de España. Y no hay profesionales suficientes y mucho menos especializados. Lo del HUC es muy grave, ahora han contratado a siete médicos, tres de ellos ucranianos y algunos de Sudamérica. Ninguno tiene especialización, aunque no dudo de su capacitación como facultativos”.
-La Facultad en la que estudiaste se está cayendo a cachos. Creo que solo queda un catedrático o dos.
“Es cierto que sufre problemas estructurales, que se ha quedado vieja y que no han existido programas de sustitución de profesionales, ni una ley que prologue la edad de jubilación de los profesores, a los que se retira del servicio cuando están en su plenitud docente. Esto no ocurre en ninguna parte y es urgente un cambio en la legislación”.
-¿Por qué la sanidad se ha convertido en un asunto político?
“No lo sé, pero es verdad que no se debería hacer política con la sanidad sino política sanitaria. Mientras no aprendamos a aplicar estos conceptos seguiremos en el mal camino”.
-¿Por qué está tan mal la sanidad en Canarias?
“Pues porque el Gobierno central no ha sido capaz de solucionar sus problemas. Nosotros tenemos asignada la gestión de la sanidad, pero no la responsabilidad de la política sanitaria, que es donde está el error”.
-En Madrid, por ejemplo, la sanidad pública es muy buena.
“Probablemente la mejor del mundo, con una concentración de hospitales que alcanzan las más altas puntuaciones de los evaluadores en todo el planeta”.
-Parece que jamás unificaremos los criterios para lograr la sanidad pública que teníamos antes.
“Y yo te contesto con otra pregunta, ¿cómo vamos a conseguirlo si en cinco años han ocupado el cargo seis ministros de Sanidad? Es imposible. Además, deberíamos empezar por cambiarle el nombre a ese ministerio y llamarlo, de una vez, Ministerio de la Salud, porque la sanidad es sólo una parte de la salud. Y si nos referimos de nuevo a la sanidad en Canarias, sus mayores problemas necesitan soluciones nacionales y europeas, no de nuestro Gobierno regional”.
-¿Los conciertos privados son buenos?
“Sí, porque la unión de los recursos públicos y privados favorece a los pacientes y a la calidad sanitaria que se les ofrece”.
-¿Ha mejorado en las islas la asistencia domiciliaria que alivia la presión hospitalaria?
“Sin duda, así ha sido, pero queda mucho por hacer”.
-¿Y la gran mentira de los hospitales del Norte y del Sur?
“Es que realmente no son hospitales de segundo nivel, como se pretendía. No tienen dotación suficiente para serlo. Se ha hecho todo mal, están sin dotación, no hay profesionales para cubrir las plazas porque se han ido a trabajar al extranjero. Se les paga mal, España es el país que peor paga a los sanitarios”.

-¿Compartes la idea de que el HUC ha sido un hospital maltratado por la administración autonómica? Falta de privacidad de los enfermos en urgencias, falta de camas, los profesionales salen huyendo.
“Es que no se han cumplido los proyectos de obras en urgencias, ni tampoco se ha construido el nuevo edificio hospitalario previsto. Tampoco las urgencias del Hospital Universitario de La Candelaria han sido dotadas con las nuevas instalaciones programadas, pero es verdad que funcionan mejor que las del HUC. Yo creo que las autoridades han sido muy injustas con el HUC, que es uno de los grandes hospitales de nuestra comunidad”.
-¿Funciona el programa de trasplantes?
“España tiene el mejor sistema de trasplantes del mundo”.
-Me refiero en Canarias.
“Está diversificado. El HUC realiza los de riñón y páncreas, el Negrín los de corazón y pulmón y La Candelaria los de hígado. Yo creo que sí, con algunos retoques que habría que hacer”.
-Vamos a hablar de la vejez.
“¿De qué vejez? Esa palabra debería estar desterrada del vocabulario”.
-¿Por qué?
“Es que la edad no vale nada, no mide nada”.
-¿Entonces?
“La palabra viejo no expresa nada, todos esos parámetros están obsoletos. Hay gente de 80 años que para nada es vieja. Miles de mujeres en España tienen más de cien años y una buena calidad de vida”.
-Lo cierto es que mucha gente denuncia en Canarias un retroceso sanitario.
“Con el Gobierno anterior, la sanidad quedó devastada. Y no se ha reconstruido. El Senado aprobó un plan que no se aplica. La actual Consejería de Sanidad se encontró con una sanidad caída y está haciendo esfuerzos para solucionarla”.
-Pues que empiecen por las urgencias del HUC. Que no engañen a la gente.
“Soy consciente de las carencias. Siempre digo que yo hago política como opero, seriamente. Desde el covid, la sanidad en España está destruida, pero en Canarias la situación es mucho peor. Se ha perdido también grandes dosis de humanismo, yo tengo más fotos con la gente a la que he trasplantado que con mis hijos”.
-Insisto en lo que le han hecho al HUC, ya que tengo oportunidad de preguntarte.
“El Hospital Universitario de Canarias merece un respeto que no se le ha dado. No se nos perdona que hayamos nacido siendo universitarios y gracias al Cabildo de Tenerife. Es triste, pero es así”.
-Tú fuiste pionero en el trasplante de páncreas en Canarias. ¿Qué sentiste en ese momento histórico?
“En 2002 aquello no fue sólo una operación, fue un hito para las islas porque demostró que podíamos estar en la vanguardia del sector. Sentí orgullo, pero también la presión de saber que había vidas dependiendo de nuestro éxito. Pero necesitamos más recursos y eso es lo que he defendido siempre, tanto desde el quirófano como desde el Senado”.
-Antes hablaste del coronavirus. ¿Recuerdas cuando reiteraste la palabra “coranovirus” en el Senado. ¿Y el vacilón posterior?
“Fue un lapsus linguae, un error humano y lo asumí con humor. En aquel momento la presión era enorme; estábamos en plena pandemia y nos sentíamos todos agotados. Me llamó la atención cómo ese lapsus pudo causar tanto revuelo, pero también sirvió para humanizar un poco la política. Aprendí que en las redes se amplifica todo, para bien y para mal, y que en ocasiones hay que reírse de uno mismo. No me arrepiento: al fin y al cabo, sigo siendo cirujano, no presentador de televisión”.
-Has tocado todos los palos: la medicina, la política, la comunicación. ¿Qué te reconforta más?
“Pues quizá la política, no sé. En la medicina, los resultados son más tangibles: operas, salvas una vida, enseñas a un estudiante. En política los procesos son más lentos y a veces te encuentras con obstáculos que no dependen sólo de ti, como burocracia o intereses partidistas. La comunicación, en cambio, me ha resultado más natural. Siempre me ha gustado explicar, debatir y conectar con la gente. Pero las tres me han enriquecido. Si tuviera que elegir diría que la política me ha enseñado paciencia y la medicina, humildad”.
-Al final de una trayectoria universitaria, habría que hacer balance. ¿Cuál sería tu legado?
“Me gustaría que mis estudiantes y colegas me recuerden como alguien que no sólo transmitió conocimientos sino que también inspiró curiosidad y compromiso. La investigación y la enseñanza son la base del progreso médico. Mi legado sería haber contribuido a formar profesionales que sigan innovando, que no tengan miedo a cuestionar lo establecido y que siempre pongan al paciente en el centro. También espero que algunos de mis libros y artículos sigan siendo útiles a las nuevas generaciones”.
(El médico humanista, del que siempre me hablaba el fundador de la Facultad de Medicina lagunera, el doctor Guirao. En el prólogo del último libro del profesor Alarcó se habla de que el doctor Marañón curaba más con la palabra que, incluso, con la ciencia. Como dice Alarcó: “La tecnología, que es excelente y soy partidario de ella, no puede reemplazar a la empatía, al contacto humano”).
-¿Te atreverías a aconsejar a un joven que quisiera seguir tus pasos en la medicina, o en la política?
“Mi consejo sería sencillo, pero fundamental: pasión y perseverancia. La medicina requiere dedicación absoluta y la política una piel dura y mucha paciencia. Si puedes combinarlas, mejor, pero no te disperses. Escucha, aprende de tus errores y, sobre todo, nunca pierdas de vista por qué empezaste a ayudar a los demás. Y un toque de humor tampoco viene mal. La vida, como el quirófano, a veces te sorprende muchísimo”.
-Pongamos que tuvieras una varita mágica para solucionar el grave problema sanitario de Canarias. Dame definiciones y soluciones.
“La sanidad pública es uno de nuestros mayores tesoros, pero está en este momento bajo presión. En Canarias, como en muchas otras regiones, nos enfrentamos a problemas de infraestructuras, listas de espera y falta de personal. Creo firmemente que necesitamos más inversión, mayor digitalización y, sobre todo, valorar más el trabajo de los profesionales sanitarios. He operado en hospitales públicos y privados y sé de primera mano que el talento está ahí, pero las condiciones a veces no acompañan. Se trata de un desafío nacional, no sólo regional”.
-¿Volverías a la política activa?
“No me he ido, pero ahora la ejerzo de una forma yo diría que distinta. Sigo operando, es verdad que mucho menos, pero la política siempre estará ahí, aunque la adrenalina del quirófano no se compara con nada. No tengo intención de volver al día a día de los escaños y sí dejar un espacio a las nuevas generaciones y seguir aprendiendo yo mismo. Porque nunca, en ningún ámbito de la vida, se deja de aprender”.





