La Asociación de Médicos de Atención Primaria de Canarias (Amapcan) denunció ayer el mal funcionamiento del programa informático Drago AP en las consultas de Atención Primaria de las Islas. Afirman que “sus continuas caídas y lentitud impactan muy negativamente en la atención a los pacientes”, tanto por el retraso en la asistencia como por la necesidad en ocasiones de generar nuevas citas, al no poder solucionar sus problemas. El hecho de no poder acceder al historial clínico del paciente por las caídas “produce importantes riesgos de seguridad” al aumentar la posibilidad de cometer errores médicos.
Amapcan calificó de “crítica” la situación del programa informático de Historia Clínica de Atención Primaria en Canarias gestionado por el Servicio Canario de Salud (SCS). Este sistema presenta desde hace años, y así lo denunciaron en repetidas ocasiones a la dirección del SCS, dirección de programas asistenciales del SCS y responsables del programa Drago AP, graves deficiencias estructurales que se han ido empeorando en los últimos meses hasta convertirse en un verdadero riesgo asistencial.
El programa informático actual presenta considerables problemas de funcionamiento: es muy lento, se cuelga diariamente y es poco intuitivo. Afirman que, de los ocho minutos que tienen asignados para la visita de un paciente, hasta tres los pasan esperando a que Drago AP responda, en el mejor de los casos, lo que “complica enormemente el trabajo diario”.
Denuncian “las frecuentes caídas del sistema, que se producen de forma semanal y, en determinados periodos, incluso a diario”, dejando sin acceso a la historia clínica del paciente. Estas caídas “duran más de 30 minutos”, con lo que se atrasa el trabajo de cuatro pacientes citados a los que se valoran “sin acceso a su historia clínica”.
Esta situación “es inadmisible” y “pone en riesgo la seguridad del paciente”, ya que en muchas ocasiones “no se puede acceder a datos clínicos esenciales” como alergias, patologías, datos analíticos y de la exploración indispensables, ni solicitar pruebas complementarias o realizar derivaciones.
También supone un riesgo para el profesional sanitario, ya que resulta imposible “gestionar la consulta con garantías sin acceso a la historia clínica”, aumentando el estrés y la carga mental. Esta situación genera tener que realizar lo que ha quedado pendiente fuera de horario o aumentar la lista de espera.





