El catedrático de Física Aplicada de la Universidad de La Laguna (ULL), Ricardo Guerrero, recordó ayer que la posibilidad de que vuelva a producirse un cero energético en alguna isla de Canarias sigue siendo importante porque para aumentar significativamente la seguridad del suministro en las mismas “hace falta más inversión” en las infraestructuras actuales.
En conversación con DIARIO DE AVISOS, explicó en términos lo más pedagógicos posibles que lo sucedido el pasado lunes en la Península fue “como una hemorragia que no se pudo frenar a tiempo”, si bien valoró la celeridad con que se ha logrado recuperar la normalidad tras el apagón: “Está bastante bien”, apuntó al respecto.
Guerrero, todo un especialista sobre esta cuestión, a tal punto que es el autor de dos exhaustivos informes elaboradois desde la ULL sobre los dos últimos ‘ceros’ que tuvieron lugar en Tenerife, reconoció que el riesgo de otro apagón total por estos lares sigue siendo real, ya que, a su juicio, hay dos factores a resolver.
Por una parte, el que también fuera consejero del Cabildo insular por el PSOE durante la primera década de este siglo considera que sigue haciendo falta más inversión en las infraestructuras porque “los grupos están envejecidos” (algo que ya denunció el presidente gomero, Casimiro Curbelo, tras el apagón total sufrido hace dos años en la Isla Colombina), pero, además, también puso el foco en que “las redes siguen siendo inseguras porque las propuestas para reforzarlas se han encontrado con una fuerte oposición, tanto vecinal como municipal”.
Almacenamiento
Sobre si podría detallar alguna inversión necesaria, el catedrático señaló la necesidad de incrementar la capacidad de almacenamiento de energía mucho mayor a la actual, para lo que citó como ejemplo “una batería de 50 megavatios/hora” cuyo coste calcula en, “aproximadamente, unos 20 millones de euros, quizás menos”. De la importancia de tal refuerzo no pudo ser más claro: “Uno de los dos últimos ‘ceros energéticos’ en Tenerife no se habría producido con esa batería”.
Dada su experiencia como docente, Guerrero accedió a explicar a este periódico lo que ha pasado en la Península con términos asequibles a los profanos en la materia, para lo que hizo un paralelismo con la circulación de la sangre. “Lo primero es comprender dos conceptos. Uno es la frecuencia, que vendría a ser como el pulso cardiaco, que se acelera o disminuye. En este caso, si se está consumiendo menos energía de la que se produce, el pulso (o sea, el sistema), se acelera, mientras que, si es al revés (se demanda más de la que se está generando), el pulso disminuye. Luego, es el voltaje, que vendría a ser como la presión sanguínea. Si se produce una hemorragia (es decir, una fuga de energía), hay que pararla a tiempo porque, si no, te mueres. Por eso, por ejemplo, las torres de alta tensión cuentan con esos aisladores para frenar la hemorragia y que no llegue hasta las centrales. Pues bien, lo que ha pasado es que, en algún punto el voltaje, se ha venido abajo y las protecciones no han logrado parar a tiempo la hemorragia”, describió, siempre teniendo en cuenta su esfuerzo por simplificar los conceptos técnicos.
El especialista detalló la extraordinaria celeridad con que tienen que funcionar tales protecciones, al punto de que, “normalmente, tiene que suceder en 100 milisegundos, incluso en 200”. Asimismo, recordó que el ‘cero energético’ en Tenerife acaecido en 2019 fue porque “se quemó una fase transformadora y la reacción resultó de un segundo y, por eso, afectó sin remedio al funcionamiento de la central de Granadilla”.
Cuestionado al respecto, Guerrero aclaró que “ninguno de los apagones en Canarias (desde 2009 han sido 11 en la provincia tinerfeña, cinco en Tenerife, otros tantos en La Palma y el citado de La Gomera) estuvo relacionado con las renovables”.
“Se sabrá todo”
“Eso sí, le garantizo que se sabrá absolutamente todo sobre lo que ha pasado en la Península”, concluyó el experto antes de añadir que, tanto sobre el apagón del pasado lunes como sus efectos en las telecomunicaciones de Canarias, “podemos extraer muchas enseñanzas para mejorar, sin ir más lejos, los sistemas de almacenamiento, porque esto no puede volver a pasar”.






