nutrición

Un experto lo advierte: esta es la peor hora para comer si quieres vivir 100 años

Aseguran que respetar los ciclos naturales del cuerpo mejora el control del apetito, la eficiencia metabólica y los niveles de energía
¿A qué hora deberías comer? Un estudio innovador tiene la respuesta

No solo importa qué comemos y cuánto, sino también cuándo lo hacemos. La evidencia científica más reciente respalda que los horarios de las comidas juegan un papel clave en la regulación del metabolismo, la prevención de enfermedades y el mantenimiento de un estilo de vida saludable. Así lo sostienen especialistas del sistema de salud estadounidense Northwestern Medicine, que recomiendan organizar el día en torno a intervalos regulares entre comidas.

Los expertos señalan que el desayuno debería tomarse idealmente una hora después de despertarse, para aprovechar la activación del ritmo circadiano, ese reloj biológico que regula múltiples funciones del organismo. De acuerdo con esta visión, respetar los ciclos naturales del cuerpo mejora el control del apetito, la eficiencia metabólica y los niveles de energía.

Para el almuerzo, los investigadores sugieren dejar transcurrir unas cuatro horas después del desayuno. Si se da el caso de que no se puede realizar una comida completa al mediodía, se recomienda optar por un refrigerio saludable que mantenga estables los niveles de glucosa y evite el picoteo desordenado. La misma lógica se aplica a la cena, que también debería ubicarse unas cuatro horas después del almuerzo, idealmente en un horario temprano, y al menos dos o tres horas antes de ir a dormir.

Una de las advertencias más contundentes proviene del prestigioso investigador Valter Longo, experto en longevidad y director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California. Longo subraya que retrasar la comida principal del día más allá de las 14:00 horas puede tener efectos negativos sobre la salud metabólica. Cita especialmente como desaconsejable comer más allá de las 16:30, ya que a partir de ese momento el cuerpo empieza a prepararse para el descanso nocturno y su capacidad para procesar adecuadamente los alimentos se reduce.

Estas recomendaciones se alinean con una corriente creciente de estudios sobre crononutrición, una disciplina que investiga cómo los tiempos de alimentación afectan al cuerpo humano. Numerosas investigaciones apuntan a que comer de forma desorganizada o a horas tardías puede alterar los niveles de insulina, incrementar el riesgo de obesidad, dificultar la digestión y afectar la calidad del sueño.

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