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Drazen Petrovic y su especial relación con Tenerife: cortes de manga, reconciliación y un debut para la historia

El genial jugador croata, para muchos, el mejor europeo de la historia, disputó uno de sus últimos partidos de baloncesto en la Isla antes del trágico accidente que le costó la vida
Drazen Petrovic
Drazen Petrovic y su especial relación con Tenerife: cortes de manga, reconciliación y un debut para la historia. DA

Drazen Petrovic estaba pletórico. El dominio de Yugoslavia en su grupo del Mundobasket 86 celebrado en Santa Cruz de Tenerife y él, junto a otros de sus compañeros, habían tenido que soportar los abucheos del público. Tras la victoria ante Canada, la preferida para los chicharreros, el genial escolta no se contuvo: realizó varios cortes de manga en todas las direcciones del Palacio de los Deportes capitalino. Luego, llegó al vestuario. Empezaba así una curiosa relación entre el croata y una Isla que estaría unida a su biografía para siempre.

Tenerife iba a albergar la Copa de Rey de 1987 y, debido a ello, ser sede del Mundobasket era una buena piedra de toque. El Palacio de los Deportes de Santa Cruz, ahora denominado Quico Cabrera, cumplían con los requisitos de la época -algo impensable a día de hoy- y, en suerte, Yugoslavia, uno de los mejores combinados del mundo cayó en el grupo insular.

Junto a los plavi, figuraban Canadá, Países Bajos, Malasia, Nueva Zelanda y Argentina, siendo los balcánicos los grandes favoritos al título final. No solo jugaba Drazen Petrovic en aquel equipo, también estaba su hermano, actualmente entrenador, Aleksander, Drazen Dalipagic, Danko Cvjeticanin, Vlade Divac o Stojan Vrankovic. Eran un equipazo.

Del 5 al 10 de julio de 1986, los tinerfeños y las tinerfeñas disfrutaron, además de Yugoslavia, del gigante neerlandés Rik Smits, que luego haría carrera en la NBA, o de Greg Wiltjer, canadiense cuyo hijo, Kyle, vestiría muchos años después la camiseta del CB Canarias.

En aquel grupo en el que los balcánicos ganaron sus cinco partidos, pasó de todo: el neozelandés Tony Smith se negó a jugar un domingo porque era mormón, Danko Cvjeticanin ganó un Alfa Romeo por anotar desde su campo y Malasia sufrió una de las derrotas más grandes en un Mundial (118-38), ante los canadienses. Pero en la jornada final, Drazen Petrovic iba a ser protagonista no solo por lo deportivo.

Drazen Petrovic

Drazen Petrovic, actuación estelar y cortes de manga

El Palacio de los Deportes de Santa Cruz solo se llenó en la última jornada, ante Canada, y el público se posicionó claramente con los americanos. Abucheos continuos a los yugoslavos, sobre todo a Drazen Petrovic, fueron caldeando el ambiente. Mientras, el exterior, seguía a lo suyo: anotó 45 tantos tras haber sufrido un esguince de tobillo.

En un momento determinado, Petrovic se encaró con un rival, el base Raymond Bottse, algo que enfadó aún más a los aficionados. Antes ya le había dado un manotazo a un oponente y otro, Kelsey, le lanzó el balón a la cara a Drazen. El partido fue tan tenso, que el árbitro Kostas Rigas, llenó a empujar a Jack Donohue, seleccionador canadiense. Tuvieron que agarrar al técnico entre varios de sus jugadores y los otros dos colegiados.

Al acabar el partido, que ganó Yugoslavia gracias a Drazen Petrovic, este se abrazó efusivamente con sus compañeros para, posteriormente, dedicar varios cortes de mangas a las gradas. A las cuatro, pues fue girándose una a una.

La URSS eliminaría a Yugoslavia en semifinales en un Mundial que ganaría Estados Unidos -con un equipo plagado de futuras estrellas de la NBA-, pero Petrovic volvería a hacer historia en Tenerife muy pronto…

Debuta con el Real Madrid en el Ríos Tejera

El 15 de octubre de 1988, Drazen Petrovic, regresaba a Tenerife ya que debutaba en la ACB frente al CB Canarias en San Benito, dejando muestras de su clase. Había sido el fichaje bomba del Real Madrid después de haberlo tenido que sufrir cuando vestía la camiseta de la mítica Cibona de Zagreb.

“Para nosotros era determinante ver cómo podíamos defenderlo. Recuerdo que decíamos que, si ya tenía la pelota, tratáramos de no hacer falta”, rememora José Carlos Hernández Rizo, entrenador de aquel equipo aurinegro.

El CB Canarias dio la cara (a falta de cuatro segundos Dan Bingenheimer dispuso de dos tiros libres para forzar la prórroga), y Drazen Petrovic no falló a su cita: anotó 22 puntos, repartió siete asistencias y robó seis balones. No solo era un gran anotador, sino que su ambición era tal que lo convertían en un hueso en defensa.

La expectación fue tal que en un partido en el que los abonados no tenían que pasar por taquilla, esta ascendio a 3,3 millones de las antiguas pesetas, récord hasta ese momento en la historia de la entidad aurinegra.

Drazen Petrovic

“Nunca pensé que el CajaCanarias fuera tan fuerte”

Drazen Petrovic empezó a reconciliarse con Tenerife tras el encuentro. En sala de prensa, el Genio de Sibenik se mostró sorprendido con su rival: “No pensé que el CajaCanarias fuera tan fuerte en el baloncesto español. Nos han puesto las cosas muy complicadas”.

Tras salir del Ríos Tejera rodeado de una gran expectación -todos querían una foto o un autógrafo-, el yugoslavo reiteró que tenía “mucho margen de mejora” y que podría conseguir “grandes cosas” con el Real Madrid en la conocida como liga de Petrovic que ganó, paradójicamente, el FC Barcelona.

Pero Drazen regresaría a la Isla solo unos años después y lo haría, curiosamente, al Palacio de los Deportes de Santa Cruz.

Drazen Petrovic

Defendiendo la camiseta de Croacia

En los años 80 y 90 del pasado siglo, la Isla acogió a grandes equipos en encuentros organizados, fundamentalmente, por marcas de tabaco y alcohol. Uno de esos patrocinadores trajo, en 1993, a los combinados de Rusia, Croacia y una selección de universitarios estadounidenses de gran calidad.

Ante la disputa del Preeuropeo en Polonia, dicen que fue el propio Drazen Petrovic, con cierto mal sabor de boca por lo ocurrido en 1986, el que tuvo la última palabra para que el equipo croata aceptara la propuesta santacrucera. El escolta iba a regresar a un escenario que conocía muy bien. Y volvería a ganar.

“Era importante reconciliarme con Tenerife”

Dentro del programa de las santacruceras Fiestas de Mayo de 1993, el Torneo Internacional de Baloncesto tuvo una relevancia especial. Los organizadores, además de traer a equipos como Rusia, Croacia y una selección estadounidense de jugadores universitarios, organizaron una serie de charlas a las que acudió como ponente, por ejemplo, Mirko Novosel.

La misma mañana de la final, en la que Croacia se haría con el trofeo, Drazen Petrovic conoció que había sido incluido con en el tercer mejor quinteto de aquella temporada en la NBA gracias a sus números con los New Jersey Nets. Curiosamente, según recuerda el periodista Loren Dorta, que acompañó a los estadounidenses durante su estancia en la Isla junto al excanarista Juanma Hernández, en aquel combinado universitario jugaba Kerry Kittles, que años después jugaría en los Nets, y que anunció que “pondría un tapón” al Genio de Sibenik. Kittles cumplió, aunque Croacia también ganaría ese encuentro.

En Tenerife, Drazen Petrovic anunció que dejaría la NBA para jugar en “Grecia, Italia o España”

En esta ocasión, Drazen Petrovic fue ovacionado por el público de Santa Cruz de Tenerife y, al ser cambiado por Novosel a falta de solo 12 segundos para el final, vio como el Palacio de los Deportes se levantaba para despedirlo: “En el último partido que jugué aquí tenía algunos problemas con el público, pero también metí 36 puntos. Hoy estuve un poco mejor, y cuando salí de la cancha cuando faltaban doce segundos el público me recibió muy bien y eso es muy importante para mí. Necesitaba reconciliarme con ellos”.

Aquellas palabras de arrepentimiento no pasaron desapercibidas, pero los medios se centraron en la posibilidad de que el escolta regresara a Europa: la Benetton de Toni Kukoc parecía ser su destino.

Después de aquello, el triste final. Tras acudir al Preeuropeo en Polonia, menos de dos semanas después de jugar en la Isla, Drazen declinó viajar en avión para pasar unos días de vacaciones en Múnich junto a su novia y una amiga de esta. El vehículo colisionó con un camión en una autopista cerca de Ingolstadtt.

Según informaron las autoridades alemanas, las intensas lluvias y la escasa visibilidad fueron factores determinantes en el trágico accidente que cobró la vida del deportista croata. En el momento del siniestro, Klara Szalantzy, su pareja, conducía el vehículo, con Dražen Petrovic dormido en el asiento del copiloto y Klara Ebedel, amiga de ambos, en la parte trasera. El coche circulaba a 180 kilómetros por hora cuando el camión se atravesó repentinamente.

La conductora logró reaccionar a tiempo para evitar una colisión directa y así salvar su vida y la de su acompañante en la parte trasera. Sin embargo, Petrovic no tuvo la misma suerte. El impacto afectó directamente el lado donde él se encontraba, sin llevar puesto el cinturón de seguridad. Tenía solo 28 años.

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