Después de años de obras y retrasos acumulados, ayer quedó oficialmente abierta al tráfico la glorieta elevada del nuevo enlace de Las Chafiras, una infraestructura clave dentro del proyecto de mejora del tercer carril de la autopista TF-1 en el tramo San Isidro–Las Américas. La apertura se produjo de forma progresiva: tras una espera de veinte minutos desde el fin de las operaciones técnicas, el tráfico comenzó a circular de forma fluida.
La nueva glorieta, construida sobre el tronco de la TF-1 mediante dos pasos superiores curvos, sustituye al antiguo puente recto que conectaba San Miguel con la zona de costa. Según explicó el consejero de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, Pablo Rodríguez, se trata de “una glorieta elevada con un diseño moderno, que mejora la seguridad y funcionalidad del enlace”.
El diseño del enlace cambia radicalmente la tipología anterior: “Pasamos de un paso superior clásico con glorietas laterales a una estructura elevada curva con conexión directa a los principales flujos de tráfico”, detallaron fuentes directamente relacionadas con el proyecto.
Obra en curso
Aunque ya se permite el paso de vehículos, la actuación, en su totalidad y extensión, aún no está terminada.
Los carriles directos de acceso y salida a la glorieta en dirección Santa Cruz se abrirán “en los próximos meses”, según confirmó Rodríguez. El motivo del retraso se debe a que “estos carriles son fundamentales para culminar las tareas de asfaltado, por lo que no pueden ponerse en uso hasta que finalicen esas obras”.
Las autoridades también han reconocido las dificultades que ha implicado mantener el tráfico abierto durante la ejecución, una de las grandes trabas para la ejecución de la obra. “Cuando trabajas con vehículos circulando, los rendimientos bajan y los problemas se magnifican y multiplican”, señaló Rodríguez.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, calificó la apertura del nuevo enlace como “un hito en la historia de la obra”. En su intervención, explicó que la glorieta no solo permitirá reducir los tiempos de incorporación a la autopista TF-1 desde núcleos como Los Abrigos o San Miguel, sino que forma parte de un esfuerzo mayor por “transformar funcionalmente el corredor San Isidro–Las Américas”.
Por su parte, la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, subrayó que “si no se hubiese ejecutado esta infraestructura, hoy estaríamos hablando de un caos mayúsculo en la zona”. Por su parte, el alcalde de San Miguel, Arturo González, destacó la relevancia local del proyecto: “Esta glorieta redefine cómo nos conectamos con el resto de la Isla”.
RETRASOS DE 109 SEMANAS
El proyecto abarca un tramo de 2,5 kilómetros, e incluye la mejora de las carreteras TF-65, TF-652 y TF-655, así como la adaptación de viarios urbanos y paradas de guagua. El nuevo sistema incorpora accesos peatonales, conectividad para personas con movilidad reducida y cuatro ramales. La obra fue adjudicada por casi 22 millones de euros.
Pese a la apertura, la obra no ha estado exenta de críticas. En 2017, la Consejería de Obras Públicas presentó este proyecto para resolver los atascos en la zona. El plazo previsto era de 30 meses. Sin embargo, a día de hoy, el proyecto acumula alrededor de 109 semanas desde el inicio efectivo de los trabajos. El consejero de Obras recordó que el proyecto enfrentó múltiples obstáculos: una especie de escarabajo endémica, una obra hidráulica cruzada y varios problemas de expropiación.
Se prevé que las últimas fases, incluido el asfaltado final y los accesos definitivos, concluyan antes de que acabe el año.







