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Antonio García-Cáceres, cirujano plástico: “El cuerpo humano puede transformarse desde el respeto y la ética”

Estamos ante uno de los mejores cirujanos plásticos, reparadores y estéticos de España
Antonio García-Cáceres, cirujano plástico
Doctor Antonio García-Cáceres Hernández, cirujano plástico, miembro de Gournay. / Fran Pallero

El doctor tinerfeño Antonio García-Cáceres Hernández tiene 60 años y me dice que trabajará hasta los 70. Cuando los cumpla se dedicará mucho más a vivir. Estamos ante uno de los mejores cirujanos plásticos, reparadores y estéticos de España.

Es licenciado en Medicina por la Universidad de La Laguna, completó su doctorado con honores –es decir, cum laude— y se convirtió en el primer residente, vía MIR, en cirugía plástica en el Hospital Universitario de Canarias (HUC). Es fundador y director de la Clínica Salud Estética, todo un referente en las islas, y cuenta en su currículo con una extensa formación internacional en cirugía mamaria y facial, así como con estancias en centros de prestigio en Europa. Es académico de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife y ha sido jefe de varios servicios de cirugía plástica en hospitales de referencia, habiendo recibido premios nacionales a la excelencia en cirugía mamaria.

Forma parte de Gournay, una institución que engloba a los mejores cirujanos plásticos del país. Y por este asunto le hago la primera pregunta, porque es reciente y porque supone puro prestigio.

“Para la clínica y para mí es un impulso. Unirnos a Gournay supone consolidar nuestra filosofía de trabajo bajo una red que representa la excelencia médica, el rigor y la innovación”.

-Esto dice mucho de tu reconocimiento profesional.
“No hemos cambiado nuestra esencia, pero sí hemos ganado respaldo, sinergias y proyección. Supone formar parte de una institución que engloba a los mejores cirujanos plásticos del país, compartiendo entre el grupo el conocimiento. La experiencia acumulada por cada uno de nosotros nos permite dar aún mayor excelencia en los tratamientos a nuestros pacientes”.

-Antonio, ¿cuáles han sido los grandes avances en la cirugía plástica en el siglo XXI?
“Muchísimos. Desde técnicas mínimamente invasivas hasta avances en cirugía regenerativa, inteligencia artificial en planificación quirúrgica y también en la utilización de los biomateriales de última generación. Pero el verdadero salto ha sido la personalización: entender cada cuerpo, cada historia y adaptar los procedimientos a la persona”.

-Tu padre trajo a mis hijas al mundo, asistiendo a su gran amigo el doctor Joaquín Delgado Curbelo, que en paz descanse. Y me consta que tu padre fue todo un referente para ti.
“Mira, él quedó huérfano de padre siendo apenas un niño. Era el menor de tres hermanos y mi abuela, con mucho esfuerzo y muy pocos recursos, sacó adelante a su familia, trabajando como costurera”.

-Su gran vocación era la Medicina.
“Sí, la Medicina era su gran vocación y logró marchar a Cádiz para formarse como practicante. A su regreso trabajó de sol a sol durante años en el antiguo Hospital Civil, en la Casa Cuna, en la Caja de Ahorros, en la fábrica de cementos, asistió a partos, acudiendo en una moto a lugares casi inaccesibles para atender a los enfermos. A menudo trabajaba sin cobrar un céntimo, hasta que mi madre le exigió un poquito de equilibrio. Gracias a su sacrificio yo pude estudiar en el CEU San Pablo y mi hermana formarse como pianista en Viena. Mi padre me enseñó que antes de ser médico hay que ser persona y a que a los pacientes hay que tratarlos como si fueran tu propia familia. Yo siempre quise que se sintiera orgulloso de mí y lograr aquello que él no pudo llegar a ser”.

(Hasta que estuvo en condiciones de ejercer, el padre del doctor Antonio García-Cáceres le ayudó en todas sus intervenciones. Era un hombre preparadísimo, que vivía la Medicina. Una persona afable, cercana, a quien sus compañeros le adoraban. Y una institución entre los practicantes de la isla y en la Medicina tinerfeña en general).

-Fuiste el primer residente, vía MIR, en cirugía plástica en el HUC. Todo un hito.
“Para mí, sí, desde luego. Cuando terminé la carrera de Medicina tenía claro que yo quería convertirme en cirujano plástico. En aquel tiempo era una especialidad nueva, pero muy solicitada. Me presenté varias veces al MIR con el único objetivo de conseguir una de las pocas plazas que se ofertaban en España. Cada vez renunciaba a elegir otras disciplinas, porque tenía muy claro lo que quería. Me fui a México, a realizar la especialidad con uno de los mejores profesionales del mundo en aquella época, pero me costó adaptarme al país y añoraba mucho a mi familia y a mi pareja”.

-Y volviste.
“Decidí regresar a la isla y empecé a trabajar en el Servicio Canario de la Salud. Mientras tanto, seguí preparando el MIR hasta que por fin lo conseguí. Justamente, fue el primer año en que se ofertaba una plaza de cirugía plástica en Tenerife. Parecía que me estaba esperando. Había logrado mi sueño y además sin salir de la isla. Al ser una especialidad nueva en Canarias me preocupé de hacer rotaciones en los mejores hospitales de España –en Sevilla, Barcelona y Burgos— y también de Europa –Gran Bretaña y Alemania—, para completar mi formación al más alto nivel”.

Antonio García-Cáceres, cirujano plástico
Antonio García-Cáceres, cirujano plástico. / Fran Pallero

-Una pregunta, a lo mejor impertinente. ¿Se puede transformar el cuerpo humano?
“Sí, pero siempre desde el respeto y desde la ética médica. La cirugía plástica transforma, mejora, armoniza. Pero es preciso buscar siempre el equilibrio, realzar con naturalidad. Y también debemos educar, orientar y tener límites. Nuestra labor va mucho más allá de la técnica: se trata de acompañar procesos humanos profundos”.

-Ustedes, los cirujanos plásticos, son en gran parte psicólogos. ¿Me equivoco?
“No, no te equivocas. Escuchamos mucho más de lo que intervenimos. Hay casos en los que lo más importante no es operar, sino comprender. Muchas veces, un paciente necesita verse de otra forma, reconciliarse consigo mismo. Y ese proceso empieza en la consulta, no en el quirófano”.

-Yo creo que los cirujanos plásticos han ido mucho más allá, han avanzado. ¿Tanto han cambiado sus competencias?
“Absolutamente. Hoy, la cirugía plástica es una disciplina que combina ciencia, arte y tecnología. Abordamos desde una reconstrucción compleja al embellecimiento mínimamente invasivo. La formación nunca termina y el abanico de técnicas se ha ampliado enormemente. Esto exige una responsabilidad y una actualización constantes”.

(Le pregunto al doctor García-Cáceres por el porcentaje de intervenciones a hombres y mujeres en su especialidad. Me indica que el 80% son mujeres y el 20% hombres. Y añade: “Sin embargo, la tendencia masculina está creciendo con fuerza, sobre todo en intervenciones faciales, ginecomastia y liposucción. Cada vez hay menos tabúes y más conciencia sobre el bienestar y la imagen en ambos sexos”. La conversación sigue discurriendo por el relato de su actividad. Ha practicado alrededor de 7.500 intervenciones. Su maestro fue el doctor Edmundo Rodríguez. El doctor García-Cáceres lleva ya un cuarto de siglo ejerciendo la cirugía plástica y su fama se ha ido extendiendo por toda España. Hace cuatro meses que su clínica y él mismo, ya lo hemos comentado, se han integrado en Gournay, con los once mejores cirujanos plásticos de España, que ejercen en Madrid, en Barcelona, en Córdoba y en Canarias. En el aspecto humano, Antonio es un enamorado de los animales, eso para mí es una seña de identidad. Además, cada día cuida personalmente de su madre, anciana, que vive en su casa. Siempre he sabido que es un hombre enormemente cercano a sus semejantes y, sobre todo, a sus pacientes, que heredó la capacidad de sacrificio de su padre y que es hombre de gustos sencillos).

-¡Cómo ha cambiado la medicina, amigo!
“Fíjate que, antes, la anestesia la realizaban los practicantes. Mi padre dormía a los enfermos, a veces en unas condiciones que hoy no se conciben. Pero había que salvar vidas. Mira, a mi casa siguen llegando cajas de dulces, cada año, de hijos y de nietos de enfermos de mi padre. Esto me emociona y me hace valorar aún más lo que fue”.

-¿Y cuál es el futuro de la cirugía plástica?
“La integración entre ciencia y humanidad”.

-¿Por qué?
“Pues porque avanzamos hacia técnicas regenerativas, hacia la cirugía inteligente, hacia la personalización extrema y hacia procedimientos más seguros y naturales”.

-Y está también la cercanía hacia el enfermo que comentábamos, ¿no?
“El futuro pasa también por escuchar, acompañar y entender lo que busca realmente el paciente. No todo lo posible es necesario”.

-Háblame del grupo Gournay, de lo que significa pertenecer a él y de quiénes lo integran.
“Gournay es algo más que un grupo”.

-¿Por qué?
“Se trata de una institución que apuesta por la cirugía plástica y la medicina estética con rigor, formación y tecnología puntera”.

-¿La élite?
“Está compuesto por clínicas que son un referente en toda España, por profesionales con una trayectoria consolidada y por un equipo que cree en el trabajo bien hecho. Compartimos valores y esto nos ha unido. Ser miembro de Gournay significa también formar parte de una comunidad que quiere liderar el presente y el futuro del sector en España con ética, conocimiento y excelencia”.

-Pues enhorabuena, doctor.

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