A 18 meses de las próximas elecciones municipales, Guía de Isora vive uno de sus ciclos políticos más inestables desde el inicio de la democracia. Una situación marcada por la pérdida de subvenciones clave, la ruptura interna en el grupo de gobierno, un clima institucional tenso, denuncias por acoso laboral y un ambiente generalizado de desgaste. Todo comenzó a torcerse mucho antes de que Acerina González, exedil del Partido Popular, pusiera nombre propio a las fisuras del pacto de gobierno entre Coalición Canaria (CC) y el PP y abriera el baúl para dar a conocer, presuntamente, lo que se vive en los pasillos del Ayuntamiento de Guía de Isora.
Durante 28 años, el municipio fue un bastión del PSOE bajo el liderazgo férreo de Pedro Martín. El lider socialista tejió la actual realidad del municipio, aunque su inesperada marcha al Cabildo de Tenerife en 2019 dejó un vacío difícil de llenar. La elegida para continuar su legado fue Josefa Mesa, exconsejera insular de Patrimonio, geógrafa e historiadora, y la segunda mujer en ocupar la Alcaldía del municipio.
Asumió el reto de continuar con el proyecto socialista: con un perfil técnico y tono conciliador. Aunque en el municipio, en aquel momento, el contexto ya era otro.
En las elecciones de junio de 2023, el PSOE perdió la mayoría absoluta. Se acababa el idilio socialista.
El 17 de mayo de 2024, Ana Dorta, de CC, una veterana de la política local que llevaba años esperando su oportunidad, formalizó un pacto con el Partido Popular. El acuerdo la situó como alcaldesa, y a Carlos Álvarez (PP) como primer teniente de alcalde. Era el primer gobierno no socialista en décadas. La alianza, desde muy temprano tuvo que navegar con el viento en contra.
‘La crisis de las subvenciones’
Una de las primeras polémicas surgió en torno a la devolución de 1,2 millones de euros al Gobierno central, destinados al programa Comercio, Cultura y Tradición. A esa cifra se sumaron 30.000 euros en intereses. El gobierno local argumentó que no existían proyectos viables para ejecutar los fondos. Para la oposición, esto fue una muestra clara de “mala gestión”.
A esta pérdida se sumaron otras subvenciones clave: una destinada a vivienda social, otra vinculada al Plan de Regeneración Turística del Cabildo, y, especialmente significativa por su valor simbólico, la correspondiente al festival internacional MiradasDoc. Este certamen de cine documental, fundado en 2006, no solo proyectaba culturalmente a Guía de Isora más allá de sus fronteras, sino que logró consolidarse como uno de los eventos más prestigiosos del género en el ámbito hispano.
A lo largo de sus 17 ediciones, MiradasDoc reunió a figuras de talla internacional como Isabel Coixet, Gianfranco Rosi o el escritor Eduardo Galeano. Un logro notable para un municipio sin una tradición cinematográfica arraigada.
La causa de la interrupción fue una deuda impagada de 60.000 euros en premios acumulados desde 2021. “Es un certamen que no muestra los valores del municipio”, se argumentó por parte del grupo de gobierno. El director del festival, David Baute -reciente ganador de un Goya- pidió no politizar su continuidad y confió en que las instituciones encontrasen una solución. Finalmente, Guía de Isora canceló el certamen.
El golpe político más evidente llegó en julio de 2024, justo un año después del inicio del pacto. David Agustín Reyes, segundo teniente de alcalde y edil de áreas clave como Obras, Sanidad y Transportes, abandonó CC. Paso a formar parte del grupo de no adscritos, dejando al gobierno con 10 concejales -los mismos que tiene el PSOE- y sin mayoría absoluta.
Reyes alegó falta de apoyo y confianza. La alcaldesa Dorta y Álvarez respondieron reafirmando su compromiso con el pacto, pero el equilibrio institucional ya pendía de un hilo.
Y esta semana, la situación explotó. Acerina González, exconcejal de Bienestar Social por el PP, dimitió del grupo popular y pasó al grupo de no adscritos. Lo hizo denunciando vejaciones y acoso laboral por parte de su propio partido. En una rueda de prensa, acusó gravemente al portavoz del PP de despreciarla sistemáticamente con frases como: “Nadie te conoce, el área no avanza, no haces nada” o “tengo que cargármela”.
UN PARTE DE LESIONES
En ese sentido, DIARIO DE AVISOS ha tenido acceso a un documento interno que revela que otra trabajadora del área de Bienestar Social denunció un episodio similar, con parte de lesiones incluido.
Desde octubre de 2024, el personal de este departamento venía alertando de deficiencias estructurales y trato irrespetuoso. El relato incluye comentarios despectivos como “por mí, como si atienden desde el baño” y gritos de un edil que derivaron en una crisis de ansiedad. La tensión institucional era ya un hecho documentado.
La alcaldesa Ana Dorta, en un comunicado en sus redes sociales, desmarcó ayer a su partido de estas prácticas, a la vez que llamó a la responsabilidad institucional de los concejales electos por el municipio.
Por si fuese poco, en el plano económico, Guía de Isora sufre una enrarecida y difícil situación. En mayo, el pleno extraordinario rechazó votar la urgencia del Plan Económico Financiero 2025-2026. Esta estrategia era obligatoria tras haberse sobrepasado en un 11,71% el límite de gasto permitido en 2024, excediendo en más de 1,6 millones de euros el margen legal. La oposición, con el voto clave de Reyes, frenó el documento.
MOCIÓN O Continuidad
La aritmética municipal es ahora endiablada: 9 concejales del grupo de gobierno (CC-PP), 10 del PSOE y dos no adscritos que marcan la diferencia.
Reyes ha apoyado al PSOE en votaciones clave. Acerina González ha optado en su declaración por la independencia, aunque no ha cerrado ninguna puerta. Sobre una moción de censura; oficialmente, nadie la confirma.
Guía de Isora vive en una especie de interinidad política. A pesar de los esfuerzos por sostener el pacto, la realidad aritmética del pleno dibuja otro horizonte.
El PSOE, que ha recuperado fuerza y moral, deja claro que no moverá ficha sin una mayoría asegurada.
La pelota ahora está en el tejado de los no adscritos. No se descarta ninguna opción. La moción de censura ya no es un rumor. Quien mueva ahora sus piezas, arriesga: queda poco margen para el error en el tablero isorano.







