Dice Pepe Valladares (Granada,1955), presidente del Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz, que él es un canario nacido en Granada “porque ser es pertenecer y éste es el lugar al que pertenezco”. Quiso ser artista, a pesar de la opinión de su padre. Su padre quería que estudiara “algo serio” y por eso se formó como aparejador y continuó con la arquitectura, hasta que se interpuso el diseño. “Y continúo en ejercicio, quizá sea uno de los diseñadores españoles de más larga trayectoria de los que siguen activos”. Dice que sus propuestas interesaron a instituciones y empresas que confiaron en él para crear su imagen de marca. “Y lo siguen haciendo”, deja claro. “He disfrutado y disfruto mucho con la posibilidad de crear, en mi profesión, y ahora también tengo la oportunidad histórica de crear las condiciones y de poner las bases sólidas que sustenten el nuevo Círculo de Bellas Artes, en el inicio de su segundo siglo. Y es para mí un orgullo liderar semejante reto”.
-¿Cuándo se reabrirá al público y a los socios el Círculo de Bellas Artes?
“Bueno, en realidad ya está abierto, con alumnas y alumnos del Centro de Investigación y Prácticas Artísticas (CIPA) de la Facultad de Bellas Artes, en un proyecto que se llama Carta de ajuste y como tal está sintonizando nuestro centro para lo que viene”.
-¿Tienes previsto un calendario de actos para celebrar el centenario?
“Sí, claro, desde la conmemoración protocolaria de los 100 años de la institución arrancará una serie de actividades muy intensas para comenzar la nueva etapa, el nuevo siglo del Círculo”.
-¿Como por ejemplo…?
“Hablamos de unas quince exposiciones, con sus correspondientes debates sobre el momento que vive el arte contemporáneo, diálogos con todos los sectores sobre lo que fue y representó nuestra entidad en la ciudad y en la cultura. Muchas cosas. Hay mucho todavía por concretar, sobre la partida de nuestro concepto de un Círculo abierto, porque allí cabe todo menos la intransigencia y las posturas antidemocráticas. Las instituciones públicas, galerías, centros similares, sociedad civil y académica, etcétera, todos ellos tienen las puertas abiertas en nuestro centenario”.
-Creo que han firmado un acuerdo de colaboración con el TEA. ¿En qué consiste?
“No, todavía no. Con quienes ya hemos firmado un convenio para el centenario es con la Fundación CajaCanarias. Desde un principio han querido estar con nosotros y, con seguridad, seguiremos juntos en el tiempo, porque tenemos una sintonía maravillosa. Con el TEA y con otras instituciones se está trabajando para llegar a acuerdos porque al mundo de la cultura nos une siempre lo mismo. Y, por supuesto, tanto el Ayuntamiento de Santa Cruz como el Cabildo de Tenerife estarán, como no podría ser de otra manera, acompañándonos en este acto tan importante para la cultura de Tenerife”.
-¿Tuvo mucho que ver el Círculo con el movimiento surrealista?
“Sí, esto es algo que está muy estudiado. La primera exposición surrealista se celebra en el desaparecido Ateneo de Santa Cruz, propiciada por Gaceta de Arte, desde el Círculo precisamente. Y al año siguiente, en 1936, la segunda, donde el surrealismo convive con obras de arte abstracto. Por supuesto que si el surrealismo tuvo éxito en este país fue por lo que ocurrió en Tenerife, de la mano de Eduardo Westerdahl y de Domingo Pérez Minik, partiendo precisamente desde nuestra institución”.
-Es una pregunta que suelo hacer a los que viven más intensamente el mundo del arte. ¿Cuál es su estado actual en las Islas? ¿Es verdad que la obra de casi todos los artistas está devaluada?
“Yo creo que está en un buen momento. Nuevas generaciones se están sumando a la larga tradición artística de nuestras Islas y pienso que estamos en el buen camino. Respecto a la segunda parte de tu pregunta, si la obra de los artistas se devalúa, me parece una afirmación cierta. La obra de un artista puede devaluarse por muchos factores, como por ejemplo la sobreproducción, o una carrera sin evolución, o las dudas sobre la autenticidad o procedencia de la obra, por los cambios en el mercado, por la deficiente conservación e incluso por la falta de reconocimiento”.
(Hablamos de la larga tradición del Círculo, desde los tiempos de su fundación. De la restauración. De las ayudas que ha recibido y, sobre todo, de esa proyección interior y exterior que le dan esos 100 años de historia dentro del mundo de la cultura, no sólo en Canarias, sino en España. No es fácil que una institución cultural llegue al siglo, muchas veces desafiando tiempos muy adversos y penurias indudables, que han sido habituales a lo largo de los años).
-¿Cuántos socios tiene el Círculo de Bellas Artes en la actualidad? ¿Es verdad que pagan una cuota ridícula?
“Teniendo en cuenta que hemos estado inactivos siete años, es muy de agradecer, y aprovecho para hacerlo, que hayamos mantenido unos 250 socios, que han seguido apoyando en todo momento a la entidad. La cifra está en periodo de crecimiento y lo seguirá estando en la medida en que el Círculo de Bellas Artes ocupe su papel como epicentro de la cultura de nuestro entorno”.
-¿Y lo de la cuota?
“Es que la principal aportación de los socios al Círculo no es la cuota; su potencial está precisamente en lo intangible que aportan esos miembros: su capital humano, intelectual y creativo”.

-Hay rumores de que parte de la pinacoteca ya no está. ¿Qué ha sido de ella?
“Existe un pequeño fondo de obras procedentes de donaciones de artistas, que está documentada e inventariada”.
-¿Qué novedades presentarán las nuevas instalaciones?
“Yo creo que lo más destacado es que se ha solucionado aquello por lo que la Gerencia de Urbanismo, a partir de la denuncia de un vecino, nos obligó a cerrar para adecuar el edificio a la normativa de seguridad y de evacuación. Algo que ya está solucionado”.
-Pero la obra de restauración ha sido muy interesante, ¿no crees?
“Bueno, al margen de lo que te he dicho sobre la exigencia de la Gerencia de Urbanismo, se ha reformado completamente la cuarta planta, también ha quedado muy bien el teatro, a falta de equipamiento escénico, contamos con baños adecuados y suficientes y, en general, todas las estancias”.
-¿Queda mucho por hacer?
“Estamos ahora en pequeñas obras, en pequeños detalles. Estamos con el amueblamiento de todo el edificio, el remozamiento de las salas Westerdahl, la nueva iluminación expositiva, la reparación de la fachada trasera y la carpintería de ambas fachadas, pero todo llegará en breve”.
-¿Alguna gran obra pendiente?
“La única gran obra pendiente es el equipamiento de la sala escénica, pero el proyecto y los presupuestos están cerrados y en los próximos días afrontaremos la financiación”.
-Quería preguntarte por el archivo del Círculo. ¿En qué estado se encuentra?
“Pues te diré que el archivo existe y se va a encargar la catalogación de los documentos guardados, con el fin de ponerlo a disposición de los investigadores y de quienes lo deseen”.
(Me dice Pepe Valladares que hay algunos catálogos muy interesantes que se conservan en ese archivo, al margen de documentos propios de la historia de la entidad, que serán reordenados y puestos a disposición de los interesados, para su consulta).
-¿Cuáles son los proyectos más inmediatos que tu junta directiva y tú tienen pendientes?
“Los primeros serán los propios del centenario”.
-Creo que ha quedado claro.
“Agosto lo dedicaremos a finalizar las obras más pequeñas que nos quedan pendientes, como te he dicho antes, y en septiembre pensamos arrancar muy en serio”.
-¿Podrías concretar?
“Te comenté que el Círculo será un lugar de debate y de promoción del espíritu crítico tan necesario en estos tiempos”.
-Me hablabas también de profesionalizar el Círculo de Bellas Artes.
“Sí, pretendemos profesionalizar la gestión, con la incorporación de servicios gerenciales”.
-Rentabilizar el uso de las instalaciones…
“Exactamente, preparar un modelo de negocio para rentabilizar el uso de nuestras instalaciones y depender menos del dinero público”.
-Creo que hay una reunión importante en ciernes, ¿no?
“Sí. Con motivo del centenario vamos a impulsar el primer encuentro de Círculos de Bellas Artes de España, invitando a nuestros homólogos de Madrid y Palma, con el fin de debatir nuestro papel en la sociedad actual, implementar mejores prácticas y llegar a acuerdos de colaboración”.
(Por lo que se ve, se abre una nueva etapa en la centenaria y prestigiosa entidad cultural tinerfeña, de la mano de la junta directiva que preside Pepe Valladares y que ha tomado las riendas del Círculo de Bellas Artes. El presidente anterior, Alejandro Tosco, me ha hablado muy bien del nuevo equipo que ha entrado a dirigir la entidad. Es verdad que la unión hace la fuerza y que el empuje de los socios y de los colaboradores hará más fácil la tarea. Aunque ninguna tarea relacionada con la cultura resulta precisamente fácil en este país y en estas Islas).







