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Valentina, la canaria engañada por el franquismo en el maquiavélico Plan Marta

Cientos de mujeres fueron embaucadas durante la dictadura prometiéndoles una vida mejor y encontrándose con una terrible realidad al otro lado del mundo
Plan Marta: novias para los emigrantes en Australia durante el franquismo
Plan Marta: novias para los emigrantes en Australia durante el franquismo | RTVE

Poco se sabe de la canaria Valentina Hernández Expósito. Fue engañada bajo la promesa de una vida mejor para encontrarse, a miles de kilómetros de su casa, con una realidad terriblemente maquiavélica. En pleno siglo XXI, cuando se atisban intenciones de revisionismo y blanqueo del franquismo, es necesario recordar el Plan Marta, cuando, de manera perversa, la dictadura envió a cientos de mujeres a un infierno.

Entre 1960 y 1963, considerado ya en el tardofranquismo , 800 españolas fueron enviadas a Australia. Se les aseguró que trabajarían en el servicio doméstico de diferentes hogares y también en el campo, pero se encontraron con una pesadilla: iban a ser obligadas a casarse. Para esta operación, el propio gobierno australiano se mostró como un cooperador necesario, pues necesitaban “aumentar su población femenina”. Las iglesias de ambos estados también fueron pieza fundamental en el Plan Marta.

Casarse con otros españoles: “Los canarios son idóneos”

Una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, Australia necesitaba recibir migrantes para repoblar sus amplias tierras. Muchos españoles fueron contratados para trabajar en el campo como, por ejemplo, en la recolecta de caña de azúcar, un trabajo para el que “los canarios eran idóneos” por su “experiencia”, tal y como recogió el diario Público.

Pero, años más tarde, el Plan Marta iba a llevar a cientos de mujeres a aquel lugar, sin saber que el objetivo era ser obligadas a casarse con aquellos compatriotas, afincados en el país, que las esperaban en el propio aeropuerto – hay un caso certificado en el que el casamiento se llevó a cabo en el propio recinto aerortuario-.

Según recogen las crónicas de la época, el primer vuelo del Plan Marta aterriza en Melbourne el 10 de marzo de 1960. Las iglesias católicas españolas y australianas fueron clave para llegar a este acuerdo, en el que la mujer pasaba, en la práctica, a ser una mera propiedad del hombre.

“En 1959, el monseñor George Michael Crennan, cardenal primado y director de la Oficina Federal Católica de Inmigración, visita a su homólogo español, Fernando Ferris Sales, para proponerle el establecimiento en Australia de algunas jóvenes solteras españolas, de cierta educación, como reza una carta del cónsul español en Sídney. En realidad, tampoco interesaba que estuviesen muy formadas para que no diesen problemas a su llegada”. Es decir, aquello era una trampa para las mujeres pobres que solo buscaban un mejor futuro.

No querían a canarias por su piel

Australia lo había dejado claro a España: queremos a hombres y mujeres de piel blanca. Por eso, tanto después de la IIGM -con los hombres-, como con las mujeres del Plan Marta, la mayoría de los que viajaron eran del norte de España, fundamentalmente del País Vasco, Galicia y Navarra, en detrimentro de canarios y andaluces.

Todos, menos las propias mujeres, salían ganando: Australia tenía a mujeres jóvenes en edad de procrear y, además, dentro de los cánones abiertamente racistas que manejaban, mientras que España recibía divisas desde Oceanía para mantener el mito del milagro económico de la dictadura.

Aprender a coser o hacer de comer para el Plan Marta

La mejor prueba de las intenciones del Gobierno de Franco en connivencia con el australiano era que, antes de tomar sus vuelos, las jóvenes aprendían a cocinar, coser o planchar. Es más, prácticamente no recibían nociones de inglés: era más importante aprender a ser buenas madres y cuidar niños que a desenvolver de manera efectiva en su nuevo país.

No todas se casaron con españoles, ya que muchas lo hicieron con australianos, pero todo estaba pensado por ambos gobiernos: las mujeres tuvieron gratis solo el vuelo de ida. El de vuelta no y era sumamente caro, por lo que estaban prácticamente obligadas a cumplir con el contrato de dos años que previamente habían firmado. Las mujeres del Plan Marta eran, básicamente, esclavas en Australia.

Lo que sabemos de Valentina

Valentina Hernández Expósito nació en Canarias -no se tiene constacia de la Isla-, y, según recoge el excepcional trabajo El plan Marta, de la investigadora Natalia Ortiz Ceberio, formó parte del segundo vuelo -hubo cuatro en total-, operado por KLM.

En junio de 1960 partió rumbo a Melbourne con la intención de trabajar en un hogar del país oceánico, a donde llegó el 13 de ese mes, tras cinco días de viaje y cuatro escalas en otros tantos países. Nunca ha trascendido si se quedó a vivir para siempre en Australia u optó por regresar a su casa.

Muchas de aquellas mujeres se casaron con españoles, otras, con australianos, quedándose allí a vivir, pero, en la mayor parte de los casos tuvieron que sortear dificultades como los problemas con el idioma, que derivaban en su adaptación total, además de la sensación de soledad. Eso sí, el Plan Marta fue un movimiento propagandístico casi perfecto para el franquismo.

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