Canarias es un destino privilegiado por su clima, biodiversidad y paisajes volcánicos únicos en Europa. Sin embargo, el turismo masivo en Canarias está empezando a pasar factura. Aunque la economía del Archipiélago depende en gran medida de esta actividad, el crecimiento incontrolado del número de visitantes está poniendo en riesgo algunos de sus parajes naturales más emblemáticos.
“Quizás nuestros hijos no las vean así”, señalan en un grupo de Facebook que basa su labor en denunciar todas aquellas actividades incívicas que se llevan a cabo en parajes naturales de Canarias.
Cinco joyas naturales de Canarias que viven una presión insostenible:

1. Parque Nacional del Teide (Tenerife). Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el Teide es el pico más alto de España y uno de los enclaves más visitados de Canarias. Cada año, millones de turistas suben hasta su base o incluso hasta la cima. Esto ha provocado:
- Erosión de senderos.
- Acumulación de residuos.
- Tráfico descontrolado en las carreteras del parque.
Las autoridades han anunciado planes de regulación, pero el reto de compatibilizar conservación y visitas sigue sin resolverse.

2. Caldera de Taburiente (La Palma). La Caldera de Taburiente, un enorme cráter erosionado cubierto de pinos canarios y atravesado por barrancos, es uno de los grandes tesoros naturales del Archipiélago. A pesar de estar protegido como parque nacional, la afluencia de senderistas sin control y los campistas ilegales han provocado:
- Vertidos en zonas remotas.
- Deterioro de la flora autóctona.
- Riesgo de incendios forestales.

3. Las Dunas de Maspalomas (Gran Canaria). El sistema dunar de Maspalomas es un espacio único en Europa, con una biodiversidad muy delicada. Pero la cercanía de los hoteles, el paso constante de turistas y la pérdida de arena están desfigurando su morfología. Además:
- Muchas personas salen de los caminos señalizados, dañando el ecosistema.
- Algunas especies de flora y fauna están desapareciendo del entorno.

4. Charco Azul de El Hierro. Este pequeño rincón volcánico en la costa norte de El Hierro ha ganado notoriedad gracias a las redes sociales. Su espectacular entorno de lava y mar es ahora víctima del “efecto Instagram”: hay picos de visitas diarias que superan la capacidad del espacio, lo que ha traído consigo:
- Basura acumulada.
- Inseguridad por falta de servicios.
- Daños en las zonas de baño natural.

5. Los Tilos (La Palma). El Bosque de Los Tilos, uno de los últimos reductos de laurisilva canaria, ha sido declarado Reserva de la Biosfera. Su red de senderos atraviesa un ecosistema húmedo y frágil, que no está preparado para recibir grandes flujos de visitantes. Entre las amenazas más preocupantes:
- Compactación del suelo por el pisoteo.
- Dispersión de especies invasoras.
- Degradación de la experiencia natural.
Sanciones en espacios protegidos de Canarias
El Cuerpo General de la Policía Canaria, a través del Grupo de Protección Medioambiental y de Patrimonio Cultural (GRUMA) de la Unidad de Vigilancia e Inspección Administrativa (UVIA), en coordinación con agentes de Medio Ambiente del Cabildo de Tenerife, tramitaron una veintena de propuestas de sanción por infracciones a la Ley 4/2017 del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias durante un amplio operativo conjunto de vigilancia y control en junio.
Lo llevaron a cabo en senderos y pistas forestales de la zona este de la isla, centrado principalmente en los espacios protegidos de Tenerife, como Las Lagunetas, Las Palomas y la Corona Forestal, el pasado fin de semana.
Entre las infracciones más destacadas figuran el uso de motocicletas y bicicletas en senderos no autorizados, una conducta que supone un riesgo para la seguridad de las personas y un perjuicio para la integridad del medio natural.
Las zonas intervenidas son espacios de alto valor ecológico, que requieren una especial protección por su importancia para la biodiversidad y el equilibrio ambiental de Tenerife, detalla la Policía Canaria en una nota.






