Vecinos de los barrios chicharreros de Somosierra y García Escámez protagonizaron ayer una movilización pacífica, llevada a cabo frente a la iglesia San Fernando Rey, para expresar su rechazo formal ante las recientes actuaciones ejecutadas por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife en el entorno de la plaza del templo que, según denunciaron, “han dificultado la movilidad de los residentes, al colocar contenedores de basura que han suprimido aparcamientos y que han obligado a reubicar un paso de peatones que ahora queda oculto, poniendo en peligro la seguridad vial y de peatones en la zona”.
Los convocantes aprovecharon la protesta para recabar más de cien firmas ciudadanas que, junto a un escrito dirigido a las áreas municipales de Urbanismo, Patrimonio, Distrito y Alcaldía, entregaran al Consistorio para exigir “soluciones inmediatas” a los problemas generados por estas intervenciones.
El portavoz de la plataforma vecinal, Manuel Jorge, explicó ayer que las demandas de los residentes se centran en mejorar el tráfico, la reubicación de contenedores de basura y el acceso a los ARRU para poder rehabilitar viviendas antiguas en la zona.
Sobre la retirada de contenedores frente al templo que, aseguran está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC), explicaron que “la iglesia San Fernando Rey tiene la máxima figura de protección jurídica que otorga la legislación, por lo que consideramos inaceptable y una grave desconsideración estética y ambiental, que un entorno protegido y de alto valor histórico para toda la ciudad, acabe convertido en un punto de acumulación de basuras, malos olores y foco de insalubridad”.
En este sentido, exigen al Ayuntamiento que cambie de manera inmediata la isla de contenedores instalada frente al templo y proponen, para ello, varios enclaves como alternativa más viable.
Por otra parte, el escrito también se centra en reclamar la paralización de obras y la consecuente pérdida de aparcamientos en el entorno. Al respecto, solicitan “la suspensión y revisión de los trabajos que están eliminando plazas en el barrio, una reducción de estacionamientos que asfixia la movilidad de los vecinos y perjudica gravemente el desarrollo de las actividades cotidianas, educativas, culturales y de culto”.
Asimismo, piden la apertura de mesas de diálogo directas con los representantes municipales antes de ejecutar proyectos que puedan alterar de forma irreversible el entorno urbano de ambos barrios.
Finalmente, hacen hincapié en que Somosierra vea por fin hecho realidad el anuncio del Ayuntamiento para declarar el barrio de Somosierra como Área de Regeneración Urbana (ARRU), con el objetivo de rehabilitar sus viviendas y solucionar los problemas estructurales que arrastra la zona desde hace décadas.
La iniciativa ciudadana busca frenar lo que los vecinos consideran un “deterioro” de la calidad de vida en la zona y garantizar que futuras remodelaciones en el espacio público cuenten con el consenso y la participación activa de los afectados.






