El mosaico de Nuestra Virgen de Candelaria sufrió daños precisamente en el rostro de la Virgen, acompañado además por una pintada ofensiva a su lado. La zona en la que se encuentra es muy transitada por los vecinos de Candelaria, en especial por quienes cada mañana recorren el paseo como parte de su rutina de ejercicio, caminando desde la Basílica hasta este pequeño mosaico que ahora aparece roto.
Se espera que sea sustituida en breve por una nueva pieza que los Frailes Dominicos entregarán al Ayuntamiento, para que sean los operarios municipales quienes procedan a su colocación.
Este hecho se enmarca en un contexto ya conocido: el antiguo Tenerife Tour ha sido un punto de actos vandálicos desde que dejara de funcionar como aparthotel hace dos décadas.
El inmueble, actualmente cerrado y en estado de abandono, está pendiente de transformarse en un espacio con viviendas y un gran supermercado, además del proyecto municipal de recuperar el entorno exterior mediante una plaza en el lugar donde se encontraban las piscinas, un terreno que pertenece a Costas.
El edificio, considerado uno de los puntos más degradados de Candelaria, permanece cerrado desde 2011, cuando la familia Rueda Varela, propietaria del complejo, decidió clausurarlo debido a su deterioro y a la falta de rentabilidad. Inaugurado en 1966 como uno de los símbolos turísticos de Las Caletillas, hoy está llamado a convertirse en una zona de expansión con espacios residenciales, áreas comerciales y la esperada prolongación del paseo marítimo con una plaza y una terraza mirador.







