Muchas veces no se nota, pero está. Sirve de metáfora para cualquiera que se extasie contemplando esa mítica montaña, que sobrecoge de cerca y obliga a mirar hacia arriba en muchas partes de Tenerife y otras Islas en los días soleados. Sin embargo, la sombra del Teide ha tenido un hándicap para los científicos desde que se siguen los fenómenos meteorológicos adversos para vigilarlos en tiempo real y poder anticiparse. No ha influido en la predicción y los modelos de estudio, pero sí que ha creado una zona de dificultades, hacia el Oeste tinerfeño, para el seguimiento de tormentas y otros eventos naturales por la ausencia de un radar.
Una situación que se ha intentado corregir desde hace muchos años en Teno (Buenavista) y que, tras una más que ardua etapa de obras, paralizaciones, reactivaciones y polémicas entre administraciones isleñas y el Gobierno central, por fin se terminará en este agosto, se instalarán los instrumentos que faltan desde septiembre (el radar en sí, que hay que calibrar) y se estrenará a finales de este año para dar un salto tecnológico “clave”, en palabras del delegado en Canarias de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), David Suárez. Con el radar de Teno, por fin, el Archipiélago ya podrá decir que carece de zonas de sombra para el análisis de los fenómenos atmosféricos, sobre todo en el seguimiento de 2 a 6 horas previas de, especialmente, tormentas y borrascas, pero también gotas frías, vientos fuertes y otros acontecimientos naturales que suelen dejar consecuencias, con lo que la anticipación detallada desde el plano científico de lo que puede suceder en ese margen resulta esencial para prevenir, avisar y actuar desde los cuerpos de Seguridad y Emergencias.
Se solventará así el problema que el pico más alto de España creaba para el radar de Gran Canaria, el más afectado por esa sombra que proyecta el Teide hacia el oeste, lo que perjudicaba también a las llamadas Islas Verdes (La Palma, La Gomera y El Hierro), sobre todo si se tiene en cuenta que muchas de las borrascas que entran a las Islas lo hacen por el noroeste de La Palma, lo que hasta ahora no se ha cubierto bien.
SIN PERSONAL PERMANENTE
La instalación, ubicada en el Parque Rural de Teno, se asemeja a algunos de los numerosos faros de las Islas, rematada su torre con una esfera y marcada por el color verde. Para ello, se ha aprovechado una parcela que ya contaba con una torre de vigilancia forestal y, de hecho, el radar y las infraestructuras creadas se podrán usar para otras emergencias, como precisamente la prevención y seguimiento de incendios.
Por tanto, el Cabildo de Tenerife tendrá la opción de desplazar equipos, material y personal en ciertos momentos hasta esta infraestructura para abordar los fuegos en la zona. No obstante, el resto del tiempo no necesita la presencia de miembros de la Aemet, sino que se controlará a distancia, según explica Suárez a DIARIO DE AVISOS. El delegado de la Aemet pone mucho énfasis en distinguir el seguimiento de los fenómenos adversos que ahora quedará totalmente cubierto en las Islas con este segundo radar de la predicción atmosférica.
Según lamenta, suele darse mucho esa confusión y por eso recalca que la sombra que se contrarrestará con esta instalación no perjudica los modelos habituales con los que se trabaja sobre Canarias, sino esa vigilancia de entre 2 a 6 horas previas a cualquier evento de gravedad. Eso sí, insiste en el salto cualitativo que este proyecto supondrá para la investigación al disponer de la tecnología más avanzada ahora en el mundo.
Este radar forma parte de un proyecto estatal de actualización de los ya existentes e instalación de tres nuevas infraestructuras. El pasado 24 de junio, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, visitó las obras y, entre otras cosas, resaltó la importancia de que las Islas cuenten con dos radares para minimizar los problemas de cobertura, así como que el de Teno disponga de polarización dual, una tecnología que permite distinguir el tipo de precipitación y obtener un cálculo mucho más preciso de su intensidad, así como la velocidad de las tormentas y demás.
Ese programa de renovación e instalación de nuevos radares se completa con uno en Almagro (Ciudad Real), ya terminado, y el que aún se levanta en la provincia de Salamanca. En total, suponen un gasto de 80 millones de euros, financiados con el Plan de Recuperación, Transformación y Resistencia de la UE por el covid, que ha resultado clave para reimpulsar el de Tenerife.
La instalación de Buenavista, situada en la zona conocida como Alto de Cruz de Gala (a 1.343 metros de altitud sobre el mar), resulta clave para “iluminar” una de las áreas con más dificultades hasta ahora para este tipo de vigilancia meteorológica: el triángulo de las Islas Verdes, las más afectadas históricamente por las lluvias.
Suárez remarca que, hasta ahora, la previsión meteorológica no ha fallado por la falta de este radar, sino que la predicción depende de los modelos, mientras que la nueva instalación sí que permitirá una mejor foto de lo que está ocurriendo en esos momentos en concreto, sobre todo con las precipitaciones.
Por tanto, la nueva instalación aportará datos sobre la dinámica y termodinámica de la atmósfera en tiempo real, especialmente para cubrir bien ese triángulo de las Islas Verdes y la zona oeste de Tenerife. Se vigilará mucho mejor, ergo, las estructuras atmosféricas ya formadas o que se estén formando, principalmente lo que pueda ocurrir en las siguientes dos horas, pero no al día siguiente, para lo que se seguirán usando los modelos numéricos habituales. Servirá, por ejemplo, para analizar la trayectoria de una tormenta en ese triángulo o al Norte de Tenerife, sobre si se adentrará más en la Isla o se trasladará hacia otra zona antes sombreada.
RADIO DE UNOS 4O KILÓMETROS
El radar tinerfeño permitirá controlar todo lo que sucede en un radio de 240 kilómetros, lo que equivale al total de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Su torre, ya terminada, es de acero galvanizado y cuenta con cinco metros de diámetro y 21 de altura. En total, esta instalación supone un desembolso de 3 millones de euros, lo que contrasta con esos 80 del proyecto global estatal de renovación y nuevos equipamientos.
No obstante, su estreno supondrá, al fin, una feliz noticia que, eso sí, no impedirá que la sombra del Teide siga inspirando a poetas, pintores y demás, aunque ya sin perjuicios meteorológicos.





