El monumento erigido a Dacio Ferrera en Los Majuelos, barrio del Suroeste de Santa Cruz de Tenerife, en 1999, consta de un busto de bronce, obra del escultor tinerfeño Fernando García Ramos, colocado sobre pedestal de hormigón, en la que una placa de bronce dice: Al cantor Dacio Ferrera.
Dacio Ferrera (Arafo, 1938 – La Laguna, 2007), a los pocos años de su nacimiento se trasladaría con su familia a vivir a La Laguna, donde entraría a formar parte de la agrupación de pulso y púa del Orfeón La Paz, donde aprendió a tocar la guitarra y el laúd con notable virtuosismo, con su director Manuel Hernández, quien también sería uno de sus maestros de canto, junto con su madre y su tío Pepe Cartaya, grandes intérpretes de la música tradicional Canaria.
También formaría parte de la Rondalla Hespérides y por las noches actuaba en el famoso merendero El Rancho Grande, interpretando un repertorio de música mexicana.
En 1965 realizó su primera gira peninsular, junto a Olga Ramos y el Conjunto Acaymo, llegando a actuar en la Feria de Madrid y grabando su primer disco.
Su notable capacidad vocal, unido a su impecable estilo interpretativo, darían lugar a que, en 1970, Elfidio Alonso le invitara a formar parte de Los Sabandeños, grupo con el que durante quince años, adquiriría gran popularidad interpretando La Cantata del Mencey Loco, La Isa Lagunera, las Malagueñas de Luciano, las seguidillas manchegas del Salinero, etc. También, junto a Manolo Mena, cantaría el Himno de la Lucha Canaria y la canción Tenderete.
En 1985, El Jabalí, apodo por el que era conocido, abandonaría el grupo Los Sabandeños, por motivos de salud, aunque volvería a participar en numerosos espectáculos a raíz del concierto-homenaje que, en 1991, le hizo el Cabildo de Gran Canaria en la plaza de Santa Ana, y en el que participaron medio centenar de músicos de todo el Archipiélago.
En 1992, actuaría en Cuba y Madrid, con el espectáculo La Noche de Canarias, junto a otros cantantes insulares y la Orquesta Sinfónica de Tenerife. En el citado año grabaría el disco El Cantar Viene de Viejo, con el grupo Mestisay.
En 1996 pasa a formar parte de La Parranda de Cantadores, dirigida por José Manuel Ramos, realizando numerosas actuaciones por las Islas y grabando tres discos, entre ellos La Isa de Dacio, compuesta expresamente para él por Manuel Mena. También grabaría el disco Aulaga, junto a la cantante Fabiola Socas y el timplista Domingo el Colorado.
En 1984, la Asociación de Prensa de Tenerife le otorgó el Drago de Plata, al considerarlo el mejor cantador de folclore canario.
Monumento a Manolo Mena
El monumento erigido a José Manuel González Mena, en 2011, en la plaza del paseo que lleva su nombre, situada entre las calles Julio Hardisson y Alcalde Ernesto Rumeu de Armas, en el barrio de Cabo Llanos de Santa Cruz de Tenerife, promovido por el colectivo Artistas en Red y la colaboración del Ayuntamiento, Real Casino y Círculo de Amistad de Santa Cruz de Tenerife, así como el Ateneo de La Laguna y Ayuntamiento de Güímar, está formado por un busto, realizado en bronce por el escultor Fernando García Ramos, que lleva escrito en su pedestal: No importa morirme si el timple va conmigo, frase del poeta Carlos Pinto Grote que le sirvió de inspiración para una de sus composiciones.
José Manuel González Mena (Santa Cruz de Tenerife, 1952–2009), desarrolló su gran pasión por la música a partir de los 14 años de edad, dirigiendo el coro infantil de la parroquia de Santa María del Mar, formando parte de los grupos de rock The Satellites y The 5 Dynamics, y fundando el colectivo Los Majuelos de Taco. Desde 1975 hasta 2007 sería el solista del grupo Los Sabandeños.
Manolo Mena, apodado El Majuelo o La Estrella, a lo largo de sus 40 años en la música, llegaría a ser uno de los grandes referentes del folclore canario, marcando toda una época con su prodigiosa voz de tenor, melódica y clara, que trataba con un cuidado exquisito, llegando a implantar un estilo propio con el que se consolidaría como uno de los mejores cantadores de malagueñas, folías e isas, sin olvidar los boleros y baladas.
En el grupo Los Sabandeños estaba considerado como el más importante de la cuerda de tenores, tanto en las actuaciones musicales como en las grabaciones de discos.
Junto con Dacio Ferrera grabaría el Himno a La Lucha Canaria, que llegaría a ser seña de identidad del Archipiélago, así como la canción Tenderete, tema que se haría muy popular ya que era la sintonía del famoso programa de TV, presentado por Nanino Díaz Cutillas.
Por su labor en el folclore de las Islas, en 1995 recibiría la Medalla de Oro del Gobierno de Canarias, en 1997 el Premio Canarias de Cultura Popular, en 2006 la Medalla de Oro de la Isla de Tenerife. También el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife le concedió el de Honores y Distinciones.





