Como muestra la infografía elaborada por Alfredo Matute, el radar que se estrenará este año (de cumplirse las previsiones) en Buenavista destaca por su torre y aportará ciencia y tecnología avanzada a la única zona de Canarias que sufría dificultades para un análisis en tiempo real de fenómenos naturales como las tormentas o borrascas intensas desde hace ya unos 25 años.
El llamado “tiempo palmero”, toda vez que buena parte de esas precipitaciones se forman y se extienden en las Islas desde La Palma, podrá ser estudiado y seguido al detalle desde finales de este 2025 con una antelación de entre 2 y 6 horas, lo que permitirá vigilar mejor su desarrollo y evolución, algo hasta ahora muy difícil por la sombra que proyecta el Teide hacia el Oeste debido a que el único radar en el Archipiélago se sitúa en Gran Canaria. Esto impedía seguir los eventos climáticos en el Oeste tinerfeño y las llamadas Islas Verdes con la misma precisión que se hace en Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote, La Graciosa y la parte de Tenerife que mira a la Isla del Roque Nublo.
Como bien recalca la Aemet, no es que se vaya a predecir mejor el tiempo, pues para eso bastan los modelos que manejan los expertos mediante satélites y otros mecanismos, sino que se aportará luz (nunca mejor dicho) a una zona en la que los meteorólogos se topaban con problemas por esa sombra para vigilar bien las tormentas y otros eventos climáticos con ese pequeño margen temporal de 2 a 6 horas, aunque suficiente para poder ser mucho más precisos y prepapar mejor la respuesta civil y de emergencias, aparte de una información más auténtica y real de lo que está pasando y puede ocurrir.
Tras un cuarto de siglo de espera, por tanto, Canarias da un salto en sus equipos meteorológicos en un triángulo ensombrecido hasta ahora por el majestuoso Echeyde y su caminante sombra hacia el Oeste, lo que no sólo beneficirá a gran parte de Tenerife, sino a La Palma, La Gomera y El Hierro.
Color verde y diversos módulos: así es el radar de Teno
En la siguiente página se puede comprobar cómo la instalación viene marcada por el color verde, aprovecha una torre previa de vigilancia forestal ante posibles incendios y se compone de un radomo superior en forma de esfera donde se colocará la antena, una plataforma técnica justo debajo con todos los equipos, a controlar a distancia (no habrá personal de la Aemet presente en el radar), una oficina para continuar con el seguimiento de eventos en el monte (como los incendios) y la torre de ascenso, con la escalera interior. En total, se trata de un equipamiento de 21 metros de altura que ha sido propuesto y reclamado desde el año 2000 y que, 25 navidades después, se prevé inaugurar y que entre en funcionamiento a finales de este 2025, quizás precisamente en plenas fiestas de Pascuas o Año Nuevo.
Cuando se den, por desgracia, fuegos en el monte de esta parte de Tenerife, el Cabildo insular podrá contar con esta instalación para desplazar equipos técnicos, materiales y humanos, lo que fue resaltado por el gobierno tinerfeño durante la última visita oficial al nuevo radar, a finales del pasado mes de junio. Se trata de una zona de la Isla castigada por incendios de gran destrucción, como el de 1984 y el de 2007, que pasaron de Los Realejos a Guia de Isora, afectando a municipios, además, como San Juan de la Rambla, La Guancha, Icod de los Vinos, Garachico, El Tanque y Santiago del Teide. Precisamente en estas dos últimas localidades, se produjo hace días un fuego felizmente controlado en pocas horas, si bien el de 2007 pasó a la historia no sólo por su enorme devastación, sino por llegar -por primera vez y para sorpresa general- al caserío de Masca, precisamenre en Buenavista, al bajar por la ladera a gran velocidad con monte bajo y matorral, dañando casas y muchas palmeras que aún muestran huellas de las llamas.
Lo que no tendrá este nuevo radar en la provincia tinerfeña es uso militar (al menos a priori), después de la larga polémica de finales de los años 90 y principios de este siglo sobre su supuesta necesidad en la isla de El Hierro, estrechamente ligada a la pretendida plataforma de misiles que la OTAN, al principio con el apoyo del Gobierno de España (entonces bajo la presidencia del conservador José María Aznar), se planteó instalar, pero que se topó con una honda oposición ciudadana en la Isla del Meridiano y otras que acabó impidiendo su creación, con aquel célebre lema de ‘El Hierro para la paz’, que sirvió de ejemplo para otras luchas pacifistas y de otra índole posteriores.
Ahora, los meteorólogos ya contarán con todos los elementos técnicos precisos para un seguimiento idóneo de los fenómenos naturales sin ninguna polémica añadida de carácter militarista, algo anhelado desde que, en el año 2000, el entonces Instituto Nacional de Meteorología ya apuntó la necesidad de esta instalación y comenzaron las negociaciones, anuncios, presupuestos, plazos, incumplimientos, exigencias de distintos gobiernos insulares y regionales ante Madrid y, finalmente, conclusión de las obras en este agosto, colocación del radar desde septiembre e inauguración antes de 2026.







